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EE.UU.: Estudian la vida de los indígenas cautivos hispanos en Colorado

Servindi, 25 de abril, 2011.- La historiadora Virginia Sánchez lleva a cabo una investigación sobre la historia de numerosas familias hispanas del sur de Colorado que se mantuvieron cautivas hasta el siglo XIX.

La investigadora de la Sociedad de Genealogía Hispana de Colorado, estudia el tema desde hace tres años, una práctica oculta durante mucho tiempo por razones políticas y tabúes culturales.

Sánchez revisaba registros de censos de la segunda mitad del siglo XIX para reconstruir la historia de familias y ciudades hispanas, cuando descubrió que “detrás del nombre de los hijos o de los hijos adoptivos de una familia, se escribía la letra “I”, por “indio””, explicó la investigadora.

A veces también se indicaba a la tribu de la que provenía esa persona, detalló Sánchez. Lo cual demuestra que desde la llegada de los españoles y mexicanos a esa área en el siglo XVII y hasta finales del siglo XIX, “la cautividad fue la norma en el sur de Colorado y en el suroeste del país”.

Comúnmente los indígenas eran capturados como prisioneros de guerra, aunque también debido a castigos, secuestros, pagos de deudas, entre otros.

Cuando los cautivos indígenas llegaban a una familia hispana se les bautizaba en el Catolicismo, les cambiaban de nombre y les adoptaban legalmente como miembros de la familia.

Con esto los cautivos incluso tenían el derecho de heredar. En la época, se refería a ellos como “criados”, “criaturas”, o “hijos adoptivos”, y realizaban varios trabajos para su nueva familia, como preparar la carne, trabajar el cuero cuidar ovejas, procesar la lana y tejer.

En general, los cautivos eran bien tratados, afirma la especialista, sin embargo, se encontraban en un contexto en el que se usaba a los seres humanos como producto de intercambio comercial.

Además, los cautivos rápidamente perdían su herencia cultural y su conexión con sus propios pueblos. Justamente esta es una de las razones por la que Sánchez investiga este tema: lograr que las familias hispanas actuales recuperen su conexión con sus antepasados nativos.

Ella busca recuperar las tradiciones orales sobre los cautivos que ciertas familias hispanas del sur de Colorado han pasado de generación en generación desde hace 150 años, y podrían perderse si no son registradas.

A parir de un censo de 1865, Sánchez pudo reconstruir la lista de cautivos en algunos condados. Tal es el caso de María Dolores, una indígena de 15 días de nacida que fue adoptada por Manuel Gonzáles y su esposa.

Por la edad de la criatura, Sánchez deduce que la niña fue una hija de uno de los cautivos de Gonzáles. Por otro lado, la investigadora reveló que tanto José Seledonio Valdez como Juan Antonio Baca, legisladores de Colorado, tenían siete cautivos cada uno.

También expuso algunos casos conocidos, como el de Sisto Martínez (1834 – 1923), que desde los 7 a los 19 años estuvo cautivo en Navajo, luego de lo cual trabajó como traductor para el gobierno estadounidense, ayudando a los nativos a recuperar sus tierras.

Finalmente, la investigadora consideró que “documentar estos ejemplos de conflicto y de cautividad es importante para entender la historia del sur de Colorado, nuestra historia”.

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Con información de la agencia EFE

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