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COP21: Ya estamos viernes y así van las cosas

Por José De Echave

11 de diciembre, 2015.- El día de ayer, jueves 10 de diciembre, el presidente de la Cop 21, Laurent Fabius recibió un nuevo borrador de acuerdo a las 21:30. De inmediato el nuevo documento fue entregado a los representantes de cada delegación y se dio un plazo de dos horas para que lo puedan revisar, aunque se sabía que el plazo quedaría corto.

El nuevo borrador de acuerdo ha sido reducido y tiene 27 páginas, lo que significa que los textos en “corchetes” -que en el lenguaje de las Cop significan las discrepancias que existen y sobre los que se mantienen redacciones alternativas- se han reducido de manera considerable.

¿Cuáles son las discrepancias y los temas que siguen preocupando?

Si bien en el borrador se plantea el objetivo de mantener un límite de elevación de la temperatura global en un intervalo de 1.5 y 2 grados centígrados, todo indica que no habría acuerdo sobre el carácter vinculante del objetivo y sólo se estaría apostando por una suerte de mención común general y un acuerdo de seguimiento que tampoco ha sido precisado: en suma, predominará la lógica de contribuciones nacionales, sin una metodología definida. En el mismo sentido, también preocupa que hasta ahora, si se toma como referencia lo propuesto como metas por cada país, estaríamos en un intervalo de elevación de la temperatura global entre 2.7 y 3 grados centígrados. Por lo tanto, al margen de lo que se escriba, hay mucho por hacer en este terreno.

El financiamiento también es otro tema de fuerte discrepancia que no ha sido superado: si bien nuevamente se menciona el monto de 100 mil millones de dólares por año, a partir del 2020 -tanto para la adaptación como para la mitigación-, no hay acuerdo sobre los aportes específicos de los países desarrollados y de los emergentes.

Tampoco existe acuerdo en si finalmente en el texto será incorporado el denominado mecanismo de pérdidas y daños, que busca ser una compensación a las víctimas del cambio climático. Sobre este tema, el G77 estaría dividido.

Resumimos los temas de controversia: transparencia, financiamiento, la estructuración de los denominados mercados de carbono, la garantía de los derechos humanos para las poblaciones afectadas, siguen siendo temas pendientes y son en gran medida los “corchetes” que deberían ser solucionados.

Todos coinciden en que la de París ha sido la mayor Cop que se haya visto hasta ahora; casi el doble que la de Lima en despliegue y participación. Sin embargo, ha sido un espacio tremendamente disperso, con poca transparencia en las negociaciones, lo que ha dificultado el seguimiento a la sociedad civil.

A estas alturas, está claro que habrá acuerdo en París. El problema es que el carácter ambicioso y vinculante del que se habló en las jornadas inaugurales está ausente en el texto que hasta el momento se conoce. Por otro lado, hay que señalar que el acuerdo de París abrirá todo un nuevo ciclo de negociaciones. Una colega brasileña utilizaba la siguiente figura: es como cuando se aprueba una ley en nuestros países y luego se inician las negociaciones, pugnas y debates, para el tema de las reglamentaciones. El diablo está en los detalles.

Ese será el escenario post París. Las negociaciones no acabarán con el acuerdo alcanzado en la Cop 21; muy por el contrario seguirán siendo cada vez más intensas. Mientras tanto, como dice Naomí Klein: "La naturaleza intenta decirnos que necesitamos un modelo de desarrollo radicalmente diferente". De eso, no dirá casi nada el acuerdo de París.

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