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¿Importa el clima emocional en la transformación de conflictos?

- ¿Cuál es el peso de la inter subjetividad en un genuino diálogo intercultural?

Servindi, 13 de enero, 2015.- Los procesos de diálogo y transformación de conflictos no se reducen a factores racionales sino que están ligados con el universo emocional los cuales forman una unidad indisoluble sostiene Rodrigo Arce Rojas, ingeniero forestal y además especialista en facilitación de procesos sociales.

En un reciente artículo Arce apunta que un entendimiento fragmentario de esa realidad conduce a que muchas veces el tema de las relaciones entre comunidades e industrias extractivas se intente resolver con más información, transferencia de conocimientos o “incentivos” materiales.

Pero las personas de las comunidades, como todas las personas en realidad, no solo son mente, son además cuerpo, corazón, espíritu, son seres integrales, poseen un capital emocional y por lo tanto deben ser comprendidos en esta totalidad agrega Rodrigo Arce.

"Un genuino diálogo intercultural busca interaprendizaje, busca entender los factores subyacentes que explican las manifestaciones de los actores, busca un auténtico diálogo de intersubjetividades" prosigue el autor.

A continuación el artículo completo:

Clima emocional en los procesos de diálogo y transformación de conflictos en contextos de comunidades e industrias extractivas

Por Rodrigo Arce Rojas*

13 de enero, 2015.- Abordar los procesos de las interrelaciones entre comunidades e industrias extractivas, y por lo tanto los procesos de diálogo y transformación de conflictos, no se reducen estrictamente a factores racionales sino que están estrechamente ligados con el universo emocional los cuales forman una unidad indisoluble. Un entendimiento fragmentario de esta realidad ha llevado a que muchas veces el tema de las relaciones entre comunidades e industrias extractivas se trate de resolver con más información o más transferencia de conocimientos cuando no de “incentivos” materiales. Ello se traduce muchas veces en el espíritu de las relaciones comunitarias o de la comunicación corporativa.

Pero las personas de las comunidades, como todas las personas en realidad, no solo son mente, son además cuerpo, corazón, espíritu, son seres integrales y por lo tanto deben ser comprendidos en esta totalidad. Las personas en las comunidades no solo tienen razones, sino también un capital emocional que explican sus manifestaciones como actitudes, discursos, narrativas y prácticas. De esta manera las y los comuneros tienen temores, pueden indignarse o entristecerse, pueden tener esperanzas o alegrías respecto a las industrias extractivas. Todas estas emociones son suyas y son dignas de respecto, dignas de tomar en consideración, independientemente tengan fundamento o no. Esta es la base fundamental para el factor respeto en todo proceso de diálogo intercultural.

Además de las emociones es importante tomar en cuenta las percepciones que refieren a la forma cómo las personas conciben e interpretan la realidad a través de los sistemas sensoriales. Las percepciones pueden tomar la forma de discursos, creencias o paradigmas con las cuales interpretan la realidad. Estas percepciones no pueden ser explicadas solamente desde una perspectiva racional. En el universo sociopolítico y sociocultural las percepciones son “la realidad misma” y es algo que no se puede soslayar. Revisemos pues los temores y las percepciones en cada uno de los actores.

No obstante, se debe dejar en claro que estas son generalizaciones que no se aplican en la totalidad de los casos pues los actores no son necesariamente homogéneos y que aún dentro de los grupos es posible encontrar una diversidad de expresiones. De todas maneras, es muy útil para abordar los procesos de diálogo, transformación de conflictos y relaciones comunitarias en general.

Desde la perspectiva comunitaria los principales temores que encontramos son: Contaminación del suelo, de las aguas y el aire; y pérdida de la continuidad de sus dinámicas territoriales y los sistemas tradicionales de vida relacionados al uso, manejo y control de sus recursos naturales (Castro, 2013). Así mismo las principales percepciones son:

  • “El asentamiento de una empresa minera cerca de mis localidades puede afectar los recursos naturales, básicos para mi subsistencia, y esto a su vez contribuir a generar más situación de pobreza” (Castro, 2013).
  • “Las industrias extractivas causan contaminación”
  • “El Estado privilegia los intereses de las empresas”
  • “El Estado subestima los intereses de las comunidades”
  • “El acercamiento del Estado a las comunidades solo es para facilitar el desarrollo de las inversiones”
  • “El Estado cuenta con una institucionalidad débil que no garantiza los derechos de las comunidades locales ni la fiscalización efectiva de los compromisos ambientales de las empresas” (Castro, 2013).

Desde la perspectiva de las industrias extractivas el principal temor es que las comunidades vayan a obstruir la inversión. Las percepciones que podemos vislumbrar son:

  • “Las dirigencias están politizadas”
  • “Las comunidades se dejan influir por activistas externos”
  • “Las comunidades levantan banderas ambientales y sociales para tener mayor capacidad de negociación”
  • “Hay fracciones en las comunidades que sí aceptan la inversión y es posible trabajar con ellas”

Nótese que desde el discurso y la narrativa del Estado existe mucha coincidencia con los temores y las percepciones de las empresas lo que refuerza la desconfianza de los comuneros y comuneras hacia el Estado.

No es propósito de este artículo, orientar en una u otra dirección. Tampoco calificar o descalificar los temores o percepciones de cada uno de los actores porque se parte de la premisa que las personas constituyen una unidad de ser con sus razones y emociones configurados por la cultura, por la historia, por los legados recibidos, por los medios de comunicación y socialización.

Un genuino proceso de diálogo intercultural busca interaprendizaje, busca entender los factores subyacentes que explican las manifestaciones de los actores, busca un auténtico diálogo de intersubjetividades. Busca escuchar tanto como ser escuchado, entender tanto como ser entendido, comprender tanto como ser comprendido. Busca la empatía y la calidad de las relaciones antes que imponer cualquier punto de vista.

Busca reconocer en el otro el ser humano que quiere y debe ser respetado. Solo en la medida en que se despliegue un clima de afectividad y de confianza genuina se podrá desarrollar un diálogo generativo y transformador. Se requiere señas, gestos, acciones. No se trata de estrategias de convencimiento y menos de cooptación, se trata de deliberación respetuosa, se trata de buscar entendimiento a partir de principios fundamentales de sostenibilidad.

Literatura revisada:

Castro, Sofía. 2013. Movimientos sociales y conflictos socioambientales. El caso de la minería en el Perú. En: Cambio Climático, Movimientos Sociales y Políticas Públicas. Por Julio C. Postigo, Pablo Chacón, Sofía Castro, Mirta Malvares Miguez, Mirta Geary, Andrea Lampis, Germán Palacio, Fernando de la Cuadra, Gustavo Blanco, María Ignacia Fuenzalida, Julio Torres. Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL). Santiago de Chile. Pp: 267-294.

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* Rodrigo Arce Rojas es Ingeniero Forestal. Su correo es [email protected]

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Comentarios

En Arce, su talento conciliador de intereses diferentes, está limitado por el antagonismo que los intereses financieros extractivistas muestran contra el Buen Vivir de los pueblos. Se nota que las percepciones comunitarias son objetivas, pero las de los inversionistas y los funcionarios públicos coimeros, son subetivos; es imposible un "diálogo intersubjetividades (¡sic!).No insista en reducir lo social a lo mental y emocional, dedíquese a reforestar y trate de entender la historicidad de los procesos sociales.

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