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Diario más importante de EE.UU. llama la atención del gobierno por muerte de Edwin Chota

Foto: The New York Time

- Medio sostiene que el gobierno peruano no ha dado pasos importantes como entregar títulos a las comunidades nativas para detener la tala ilegal.

Servindi, 28 de noviembre, 2014.- El diario estadounidense The New York Times le recordó al gobierno peruano que para atacar de lleno el problema de la tala ilegal en la Amazonía y las graves amenazas que se dan contra sus defensores se necesita más que simples anuncios. 

Así lo sostuvo el importante medio en su editorial de ayer jueves, el mismo que ofrece un esbozo de las medidas que debe tomar el gobierno a fin de evitar que se repitan hechos como lo ocurrido la primera semana del mes de setiembre con el dirigente asháninka de la comunidad de Saweto, Edwin Chota.

Por aquellos días Chota y otros tres líderes se encontraban camino a una reunión con sus pares de Brasil, cuando fueron interceptados por las mafias de los madereros ilegales que les dieron muerte de manera sangrienta.

Las observaciones hechas por el diario se dan a solo días de que empiece en Lima el encuentro mundial más importante sobre cambio climático, la COP 20.

El diario recordó que los dirigentes de Saweto presentaron una serie de denuncias en los últimos años debido a que constantemente vivían amenazados por su labor de protección de la Amazonía.

Para el diario, una de las acciones que el gobierno debe impulsar es la entrega de títulos de las tierra a las comunidades, además de la regulación estricta de la industria forestal.

Dando estos pasos básicos el gobierno avanzaría considerablemente hacia el objetivo de liderar la lucha contra el cambio climático y preservaría el modo de vida de las comunidades que viven de la tierra desde hace miles de años, sugiere el medio.

Cabe destacar que pese a que la noticia del asesinato de los cuatro dirigentes asháninkas se conoció a nivel mundial, es poco lo que el gobierno peruano ha hecho al respecto. Cabe citar que las amenazas contra los dirigentes que defienden sus tierras continúan y que las investigaciones del caso Saweto para dar con los autores intelectuales del crimen se encuentran paralizadas.

Puedes leer la editorial de The New York Times haciendo clic aquí.

Compartimos también el texto traducido.

La lucha por los derechos a la tierra en el Perú

En septiembre, cuatro activistas indígenas enfrentados a madereros sin escrúpulos en una remota región de la selva del Perú fueron asesinados. Las muertes pudieron fácilmente pasar desapercibidas. Su comunidad, Saweto, se encuentra a siete días en canoa de la ciudad más próxima. La presencia del gobierno es mínima en la vasta selva del país, hogar de más de 300,000 indígenas.

Perú, que será sede de la conferencia climática de las Naciones unidas el mes que viene, ha hecho encomiables promesas de reducir la deforestación. Pero debe hacer mucho más para proteger a algunos de sus ciudadanos más vulnerables, ayudándolos a obtener títulos de sus tierras y regulando más estrictamente a la industria forestal. Dando estos pasos básicos avanzaría considerablemente hacia el objetivo gubernamental de liderar la lucha contra el cambio climático y preservaría el modo de vida de las comunidades que viven de la tierra desde hace miles de años.

De acuerdo a Global Witness, un grupo con base en Londres que documenta la dura realidad de las comunidades indígenas del Perú, el país es uno de los más mortales para los ambientalistas y activistas del derecho a la tierra. Desde 2002, al menos 57 activistas peruanos fueron asesinados en situaciones sospechosas.

El último caso generó significativa atención en Perú y el exterior en parte porque uno de los activistas asesinados, Edwin Chota, líder de la comunidad Asháninka en Saweto, mantenía un perfil relativamente alto y había sido destacado por medios como The Times y National Geographic en 2013.

En 2002, el gobierno otorgó a empresas forestales el derecho a talar árboles en gran parte de la selva peruana. Las concesiones no tomaron en cuenta el modo de vida de cientos de comunidades indígenas que nunca fueron consultadas al respecto. Ellas viven austeramente, consumen lo que pescan, cazan y cosechan. Hace más de una década, en un esfuerzo por proteger de los madereros a la tierra, la comunidad del señor Chota inició los trámites para titular sus tierras. La solicitud nunca fue atendida. Luego de recibir amenazas de los madereros ilegales, Chota radicó denuncias policiales en la ciudad más cercana y entregó a las autoridades la documentación sobre tala ilegal en la zona. El gobierno no tomó ninguna acción al respecto.

A comienzos de septiembre, el señor Chota y otros tres activistas —Jorge Ríos Pérez, Leoncio Quincima Meléndez y Francisco Pinedo— recibieron disparos letales mientras se dirigían a Brasil para asistir a reuniones sobre la amenaza de los madereros. Las muertes causaron estupor entre quienes apoyaban a Chota en el exterior, quienes llamaron la atención sobre el caso en el Perú.

Las autoridades detuvieron a tres hombres, pero los parientes de los activistas temen que otros culpables, y quien quiera que ordenó los asesinatos, escapen de la justicia. Poco tiempo después de las muertes, funcionarios del gobierno prometieron otorgar a la comunidad el título de la tierra. Si bien son pasos positivos, llegan demasiado tarde. Miles de comunidades indígenas aún carecen de derechos legales sobre sus tierras.

Diana Ríos, la hija del señor Ríos, viajó a Nueva York a comienzos de este mes para recibir un premio de una fundación liderada por Alexander Soros, hijo del multimillonario inversionista George Soros. El premio es un tributo a la perseverancia de la comunidad. A pesar de la atención internacional que ha merecido, muchos pobladores refugiados en una ciudad vecina temen regresar. La señora Ríos dijo que está decidida a volver al Perú y retomar la lucha de su padre. "Somos fuertes", dijo en un entrevista. "Es nuestra tierra".

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Traducción de Luis Claps para Servindi e Iwgia.

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Comentarios

Los abusos y matanzas de líderes que luchan por preservar la Amazonía se conocen ya muy bien en los EEUU. Gracias también al Sr. T. Whitehorse, quien esta a cargo de in programa de radio semanal los Jueves a partir de la las 10:00 am en WBAI, 99.5, ya los residentes del este y oeste en los EEUU están enterados de todos estos crímenes en contra de la humanidad. Pídanle a sus familiares aquí que le escriban a los Senadores Cory Booker y Robert Menéndez pidiéndoles que no vendan armas a los milicos Peruanos hasta que paren estos repugnantes crímenes en la selva Peruana.

Lamentamos que el gobierno actual ha traicionado sus promesas. Pero ¿qué ocurrió para que esto suceda? Suponemos y nadie podrá sustentar: que al mismo Ollanta y a su esposa las empresas transnacionales les están chantajeando, les están condicionando a su gobierno, por eso dicen, LA DERECHA BRUTA Y ACHORADA- DRA- gane o pierda son los que gobiernan. Siendo así ¿cuándo vamos a salir de todo este engaño? Igual y peor harían los demás en el futuro, ni qué hablar de la hija del delincuente Fujimori. De Alan García nada podemos esperar sino la destrucción de todas las instituciones del Perú, de todas las organizaciones sociales. Ahora no tenemos a nadie, a menos que salga adelante Don Marco Arana. De todas maneras, esperemos algo.

Esos son los gobernantes, la peor vergüenza del mundo. Y encima quiere sacar la ley de megainversión con exoneraciones de toda evaluación ambiental y cultural. Está grave el gobierno. Esos tecnoburócratas lo que van a provocar es otro baguazo a nivel nacional.

Y bien que un congresista más renuncia a las filas de Gana Perú ¿Qué espera los otros? Ese proyecto de ley no debe pasar en el congreso. Los de la universidad de Harvard saben que las "inversiones" extractivas no es una bendición para los países afectados, por el contario significa conflicto social, destrucción ambiental y saqueo de riquezas. El modelo neoliberal ya se agotó y está en descomposición.

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