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Mujeres llaman a desarrollar el Buen Vivir y marchar el 10 de diciembre

Servindi, 23 de octubre, 2014.- Un llamado a desarrollar alternativas orientadas al Buen Vivir, la sustentabilidad de la vida,  la defensa de los bienes comunes y la Madre Tierra efectuó la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú (Fenmucarinap).

Mediante un pronunciamiento publicado en el diario La República y distribuido en diversos espacios la citada organización también llamó a participar de la Marcha Global en Defensa de la Madre Tierra que se realizará el 10 de diciembre en Lima.

"Reivindicarnos la cultura de vida de los pueblos indígenas, originarios y campesinos, y su conmovisión en absoluta armonía con la naturaleza, como parte de la solución a la crisis climática" indica el pronunciamiento.

La Fenmucarinap expresó su rechazo a las falsas soluciones al calentamiento global como los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), la Reducción de Emisiones por Deforestación y Desgracian de los bosques (REDD) y la Agricultura Climáticamente Inteligente.

Indicó que constituyen "amenazas ambientales directas" como los transgénicos, los megaproyectos hidroeléctricos, las centrales nucleares y la fractura hidráulica (“fracking”).

En lugar de estas falsas soluciones los gobiernos de América del Sur deben priorizar el apoyo a la agricultura campesina sostenible "que contribuye positivamente al equilibrio del carbono del planeta, incrementando la biodiversidad y recuperando la materia orgánica del suelo".

La organización Fenmucarinap es miembro en Perú de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) afiliado al Movimiento Internacional Vía Campesina.

También integra el Pacto de Unidad de Organizaciones Indígenas del Perú y la Comisión Política organizadora de la Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático.

A continuación el pronunciamiento completo de la Fenmucarinap:

Liderazgo y empoderamiento femenino

Para la conquista del Buen Vivir, con Soberania alimentaria, Justicia y ambiente Sano, para todas y todos por igual

En el Día Internacional de las Mujeres Rurales (15 de octubre), el Consejo Directivo y Representantes de Bases de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú, FENMUCARINAP, saludamos a todas las hijas de la Pachamama de los cuatro suyos de nuestra patria. Las mujeres somos el sostén fundamental de la economía familiar de nuestro pueblo, tal como lo ha reconocido la Organización de las Naciones Unidas, en su resolución 62/136 aprobada por la Asamblea General de 18 de diciembre de 2007, donde reconoce que “la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural”.

El ámbito rural peruano abarca un 90% del territorio, en el viven casi seis millones de mujeres rurales que representan la tercera parte de la sociedad peruana femenina. Ellas son las depositarias del futuro de nuestros territorios, son los verdaderos agentes sociales y de desarrrollo rural. Sin embargo, somos víctimas de una sociedad patriarcal y patrimonialista, que mantienen una inhumana situación de discriminación y violencia, donde se invisibilidad nuestro trabajo y, en la práctica, se nos concede menores oportunidades, autonomía y participación real, ciudadana y política.

Esta discriminación por géneros, se evidencia por las grandes diferencias entre las mujeres de las diversas regiones del país. El último Censo Nacional Agrario (IV CENAGRO), demuestra que el analfabetismo femenino es del 15% en el área rural y 2,1% en el urbano; en la costa 3.2%, selva 7,5% y en la sierra es 10,4%. Solo 9 de cada 100 productoras mujeres reciben asistencia técnica; en el caso de los hombres es 16 por cada 100. Y 44.1% de las mujeres no cuenta con título de propiedad de su tierra.

Para el año 2015 la población del Perú se calcula en 15´605,814 hombres y 15´545,829 mujeres, sin embargo, según el estudio de las Brechas de Genero en Uso del Tiempo del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del año 2011, solo el 42% del tiempo total de trabajo de las mujeres es remunerado – la mayoría de veces eventual y precario – mientras el 76% del tiempo del trabajo en el hombre es remunerado. Son las mujeres que se quedan al frente de la parcela y de los hijos, cuando los hombres van a trabajar a las minas, siendo hoy en día un 30,4% de parcelas en todo el Perú dirigidas por mujeres. En promedio la jornada laboral de la mujer rural es de 16 horas diarias.

Esta situación se agrava hoy en día con el cambio climático que vivimos, producto de un sistema explotador, extractivista y depredador de hombres y mujeres y de la naturaleza, que está acabando con nuestras fuentes de agua, tierras productivas y nuestra rica biodiversidad, generando trastorno en la naturaleza y el ambiente y ocasionando la aparición de nuevas plagas y enfermedades.

Este cambio en el clima se da porque se prioriza un crecimiento económico en base a actividades extractivas e industrias que emplean energías sucias (carbón, petróleo, atómica), así como la deforestación para consumo de maderas y ampliación de la frontera agrícola, nos tiene como las principales afectadas, sobre todo en las zonas más vulnerables; andinas, amazónicas y las periferias urbanas. La menor productividad pesquera y agroexportadora por tropicalización del clima en la costa; el estrés hídrico; los conflictos por causa de la contaminación de las fuentes agua, la reducción de la producción agrícola y pecuaria por sequías, heladas, lluvias intensas, etc., son afectos del calentamiento global que nosotras no hemos buscado ni causado.

Esta crisis climática trae también una crisis de valores que afecta nuestro modo de relacionarnos, afecta a nuestra Madre Tierra, a nuestra sostenibilidad y amenaza la sobrevivencia de las generaciones venideras. Frente a todo ello la FENMUCARINAP plantea:

  • Promoción de un modelo agropecuario, indígena y campesino sostenible y orgánico que mejore la calidad de vida en nuestro territorio, libre de agro tóxicos y transgénicos.
  • Acceso efectivo para las mujeres a la propiedad de la tierra, al agua, crédito, tecnologías limpias que den valor agregado a nuestros productos y mercados justos nacionales e internacionales.
  • Respecto y protección a nuestra producción nativa; a nuestra decisión sobre lo que producimos y comemos.
  • Capacitación técnica para la adaptación al cambio climático y para el uso de nuevas tecnologías e investigaciones a favor de un desarrollo con Buen Vivir en nuestras comunidades.
  • Reconocimiento de nuestro aporte económico, social y cultural.
  • Presencia igualitaria en todos los espacios de gobierno del país y de nuestros pueblos.
  • Cumplimiento de leyes y normativas por parte de los poderes públicos, porque hay un sistemático incumplimiento y falta de implementación de las mismas en contra de nuestros derechos y oportunidades, como de la Ley 28983, Ley de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, así como la Ley 26290 Ley de Protección frente a la Violencia Familiar y la Ley 27942, Ley de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual.
  • Cumplimiento con enfoque de género de la Ley 29785, Ley de derecho a la consulta previa a los pueblos indígenas u originarios. (Convenio 169 de la OIT).
  • Acceso a la información y conocimiento para el efectivo uso y disfrute de nuestros derechos.
  • Protección al territorio de nuestros cuerpos favoreciendo nuestro autocuidado, eliminando todo tipo de violencia física y mental.
  • Acceso a los sistemas de salud, sin exclusión ni discriminación; respeto y reconocimiento a nuestra medicina tradicional. Acceso al agua potable, saneamiento y a una alimentación sana y saludable.
  • Trabajo digno para las mujeres, derogatoria de la Ley 27360 y oportunidades laborales con derecho para nuestros hijos e hijas en las áreas rurales, para evitar su migración forzada a las ciudades.
  • Uso del lenguaje inclusivo e intercultural en todos los espacios educativos y de socialización
  • Aprobación de la Ley de Soberanía y Seguridad alimentaria y nutricional.
  • Aprobación de la ley Marco para el Cambio climático (Proyecto de Ley 3356&2013-CR) y políticas públicas con enfoque de genero e intercultural frente al cambio climático.

Rechazamos las falsas soluciones al calentamiento global como los llamados “Mecanismos de Desarrollo Limpio” (MDL), “Reducción de Emisiones por Deforestación y Desgracian de los bosques (REDD)”. “Agricultura Climáticamente Inteligente”, agro combustible, geo ingeniería, entre otras, y otros que son amenazas ambientales directas como los transgénicos, megaproyectos hidroeléctricos, centrales nucleares, fractura hidráulica (“fracking”). Exigimos a los gobiernos de América del Sur que en vez de estas falsas soluciones, promuevan prioritariamente y den total y verdadero apoyo a la agricultura campesina sostenible, que contribuye positivamente al equilibrio del carbono del planeta, incrementando la biodiversidad y recuperando la materia orgánica del suelo.

Proponemos desarrollar alternativas orientadas al Buen Vivir, la sustentabilidad de la vida y la defensa de los bienes comunes y la Madre Tierra. En este sentido, reivindicarnos la cultura de vida de los pueblos indígenas, originarios y campesinos, y su conmovisión en absoluta armonía con la naturaleza, como parte de la solución a la crisis climática.

¡Cambiemos el sistema, no el clima! ¡Movilízate este 10 de diciembre!

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Publicado en el diario La República el domingo 19 de octubre de 2014.

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