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"Mi problema es el cambio climático"

Plaga de chinches afecta producción de quinua en Arequipa. Foto: Letracierta.pe

"La frase, lamentablemente, no es de ningún dirigente político. No, ningún presidente o jefe de gobierno y mucho menos los responsables de la política energética de ninguna entidad nacional o supranacional son conscientes de esa realidad (...) La frase que he tenido la oportunidad de leer es de un productor boliviano de quinua, alimento fundamental de ese país andino."

Por Sergio de Otto

7 de setiembre, 2014.- La frase, lamentablemente, no es de ningún dirigente político. No, ningún presidente o jefe de gobierno y mucho menos los responsables de la política energética de ninguna entidad nacional o supranacional son conscientes de esa realidad, sin embargo incontestable. No, la frase obviamente no es de Rajoy, ni de Soria, ni siquiera de la supuesta ministra de Medio Ambiente. La frase que he tenido la oportunidad de leer este verano es de un productor boliviano de quinua, alimento fundamental de ese país andino. La encontré en un boletín de ECODES (la Fundación Ecología y Desarrollo que tan acertadamente dirige Víctor Viñuales) que daba cuenta de un encuentro sobre “Iniciativas productivas sostenibles, para mejorar los ingresos económicos y la seguridad alimentaria en comunidades del área rural en el sur de Bolivia”.

“Mi problema es, fundamentalmente, el cambio climático” era la conclusión racional de un agricultor que ve como año tras año disminuyen sus cosechas. Unas palabras tan sencillas como contundentes. Una constatación que podrían hacer agricultores de muchas zonas del mundo o los cientos de millones de personas que viven en las costas de mares y océanos y cuya vivienda está ya gravemente amenazada por el inexorable aumento del nivel de las aguas, por poner solo dos ejemplos de colectivos muy numerosos directamente afectados.

Una frase, simplificada en el titular de este artículo “Mi problema es el cambio climático”, que debería ser el eslogan, el lema, el programa, el “leitmotiv” de todos los que habitamos este planeta del que, según señalaba WWF, en agosto ya habíamos agotado los recursos de este año.

Sí, nuestro principal problema como humanidad (desgraciadamente no el único muy grave) es este fenómeno del que el modelo energético actual (quemando los combustibles fósiles que la tierra ha generado en cientos de millones de años) es en buena medida responsable. Pero de eso, de eso no son conscientes los que a diario toman medidas en el ámbito energético. Buena prueba de ello son las dos decisiones del gobierno español este verano en esta materia.

En julio, se aprobaba una pretenciosa “Agenda para el Fortalecimiento del Sector Industrial en España” en la que una de las medidas más importantes para alcanzar ese fin era “mejorar los costes de acceso a la energía” con pasos tan decisivos como “favorecer la exploración y explotación del gas no convencional”. ¡Eureka! Ahora resulta que la fórmula mágica es el fracking. Da igual que cada vez son más y más elocuentes los informes que llegan del otro lado del Atlántico confirmando que estamos ante una burbuja económica que además está dejando un desastre ecológico a su paso. Da igual que, al final, esto de la “explotación del gas no convencional” se trata de seguir quemando combustibles fósiles que es lo que provoca ese cambio climático que, por otra parte, cada día se hace más visible.

Pero como lo de “favorecer” el fracking quedaba un poco ambiguo había que tomar otra medida más concreta y para eso en agosto se autorizan formalmente las prospecciones petrolíferas en Canarias, ignorando el rechazo mayoritario de población y autoridades del archipiélago y, sobre todo y una vez más, la lógica de la lucha contra el cambio climático. No solo ponen en peligro el principal recurso de las islas como es el turismo sino que como en el caso anterior se incide en lo que ha llevado a este planeta a la situación límite en la que se encuentra según la comunidad científica internacional: más emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Después de seis años de acoso normativo en España a las energías renovables –energías por las que están apostando cada vez con más decisión las principales potencias de este mundo– volvemos al pasado para abrir la puerta a seguir quemando más gas y más petróleo.

No, decididamente para este gobierno el cambio climático no es su problema, ni está en la agenda ni se le espera aunque ya no se atrevan a negarlo (al menos en público). Yo, por mi parte, tomo nota de las palabras del campesino boliviano y las voy hacer mías: sí, “Mi problema es el cambio climático”. ¿Y el tuyo?

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Fuente: Energías Renovables: http://www.energias-renovables.com/articulo/mi-problema-es-el-cambio-climatico-20140904

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Comentarios

Al Capitalismo no le conviene dejar petróleo. Solo el socialismo no estatista pasaría a fuentes de energías limpias.

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