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Resistencia y solidaridad del pueblo cajamarquino frente a Conga

Servindi, 4 de setiembre, 2014.- Las comunidades que se oponen a la ejecución del proyecto minero Conga se mantienen unidas pese a las incontables adversidades. Así lo demuestra un video elaborado por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) con motivo del respaldo que recibió Máxima Acuña a inicios del pasado mes.

Máxima Acuña tiene 43 años, es natural del caserío de Marcucho, distrito de Sorochuco, provincia de Celendín, Cajamarca.

El emprender una batalla junto a su familia en contra de minera Yanacocha, empresa a cargo del proyecto Conga, le ha valido ganarse el lugar de mujer emblema de la resistencia cajamarquina.

El 5 de agosto la justicia emitió un fallo en su contra por el caso de la propiedad de un terreno que Yanacocha reclama como suyo en la zona de Tragadero Grande, cerca a la Laguna Azul.

La respuesta de las comunidades que se oponen a Conga no se hizo esperar y al día siguiente cientos de sus miembros llegaron hasta la casa de Máxima para expresarle su apoyo.

La visita se hizo el 6 de agosto, al fin del Encuentro Internacional de los Guardianes del Agua que tuvo lugar en la comunidad El Tambo.

Como se aprecia en el video, hasta la casa de Máxima llegaron representantes de Bambamarca, Cajamarca y Celendin.

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Comentarios

Nuestras felicitaciones a todos los hermanos de Celendin, hermanos y hermanas defensoras del agua, de la vida, de la PACHAMAMA.
El pueblo no come oro, toma agua, vive en la Pachamama, y defiende los valores culturales de nuestros antepasados, los Incas, el Tawantinsuyu.
La hermana Máxima Acuña NO ESTÁ SOLA. EL PUEBLO DE CAJAMARCA ESTÁ PRESENTE EN TODO MOMENTO a pesar de la putrefacción del poder judicial que huele a inmundicia y a heces haya emitido su resolución, y por supuesto, contra la justicia y contra la vida, y como sirviente de YANACOCHA, HA RECIBIDO CUÁNTOS MILES DE DÓLARES.

Con el apoyo multitudinario a la compañera Máxima; Cajamarca le ratifica la posesión de su tierra y su cultura, y los amantes del oro sangriento y sus letrados sanchos peruanos, no tienen autoridad para quitarla. Con la compañera Máxima, el Perú andino empieza a preparar el ataúd para los usureros, con la coartada de mineras que fluyen luz en la oscuridad histórica de las humillaciones occidentales con relojes oxidados.
Cuando los espacios de la mendicidad se transforman en reclamos de hombría, el Perú recupera sus manojos de historia pisoteados por los invasores. Conga no va repetir alegremente, el genocidio de 1532, en Cajamarca ni alimentandose con los ganados robados a Máxima. En Cajamarca se defiende la soberanía nacional. Defendamos todos, la soberanía nacional. Conga es extranjero, Máxima y su familia es cajamarquina, es peruana, está en su tierra y apoyemos todos.

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