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México: "Los hijos y nietos del poder" se preparan para ser autoridades

- El nepotismo es una enfermedad que ha contagiado a todos los partidos políticos y los clanes del poder.

Servindi, 22 de agosto, 2014.- A diez meses de las elecciones de julio de 2015, los hijos y nietos del poder se preparan para ser alcaldes, diputados locales y/o federales, senadores o gobernadores, observó el investigador Marcos Matías Alonso.

"El nepotismo es una enfermedad que ha contagiado a todos los partidos políticos y los clanes del poder en México" y hoy "los cachorros y cachorritos de los clanes de poder se apoderan del poder político y económico en varios estados del país" agregó.

"El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha sido la principal fábrica de estos linajes que crecieron sobre las espaldas del pueblo de México" afirmó en un artículo publicado recientemente en el periódico El Sur, de Acapulco.

"El reinado de dichas estirpes se formó de cacicazgos autoritarios y sus vástagos heredaron el poder que sus progenitores monopolizaron durante generaciones" prosigue Matías Alonso.

"Mientras ellos se ahogan en las mieles de la riqueza y la abundancia, familiares y compañeros se preparan para celebrar cinco años del asesinato de Armando Chavarría Barrera. Mientras nuevos actores se benefician del PRD, viejos luchadores son asesinados, líderes indígenas desaparecidos, perredistas históricos hospitalizados sin que nadie se acuerde de ellos".

Lea a continuación el artículo coimpleto de Marcos Matías Alonso, investigador titular del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

"Los hijos y nietos del poder"

Por Marcos Matías Alonso

22 de agosto, 2014.- En la historia moderna del país se formaron dinastías poderosas al amparo del poder. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha sido la principal fábrica de estos linajes que crecieron sobre las espaldas del pueblo de México. El reinado de dichas estirpes se formó de cacicazgos autoritarios y sus vástagos heredaron el poder que sus progenitores monopolizaron durante generaciones.

Enrique Peña Nieto (EPN) encarna el mejor ejemplo de la herencia del poder y ser vástago del privilegio. Él forma parte del clan de los “cachorros y cachorrillos” de la revolución. En el estado de México su genealogía ostenta el poder por varias décadas y el “Grupo Atlacomulco” es su principal tronco político. EPN es heredero de cacicazgos de Acambay. Tiene parentela política con dos ex gobernadores del estado que lo vio nacer: Alfredo del Mazo y Arturo Montiel.

Diversos personajes siniestros han formado parte del “Grupo Atlacomulco”. En el 2012 coronaron una aspiración labrada durante varias generaciones: la Presidencia de la República. En el linaje del “Grupo Atlacomulco” destacó la figura de Carlos Hank González, quien acuñó la frase: “un político pobre es un pobre político” e impulsó la relación de la política con el poder económico y fue pionero de la corrupción en el servicio público. C. Hank es uno de los peores ejemplos de corrupción en nuestro país; de ser un modesto profesor rural se convirtió en uno de los políticos más acaudalados de México.

Carlos Hank es uno de tantos ejemplos priístas de corrupción. En el sexenio de Miguel Alemán Valdés (MAV) popularizó la frase: “No me des, ponme donde haya”. MAV institucionalizó el hurto y los negocios, cobijado por el poder presidencial. En su época fue considerado como uno de los hombres más ricos del mundo.

Sobre la base de su poder y riqueza, para MAV fue fácil convertir a su cachorro en Senador (1991-1997) y Gobernador de Veracruz (1998-2004).Su hijo, Miguel Alemán Velasco, proviene de una de las dinastías más poderosas de la historia política y empresarial del país y es uno de los políticos más influyentes de México. Por alguna razón, después del huracán Manuel e Ingrid del 2013, Ángel Aguirre Rivero lo distinguió como Presidente del Consejo Estatal para la Restauración del Estado de Guerrero. La relación indisoluble entre el mundo empresarial y la política explica la decisión del Gobernador de Guerrero de nombrarlo en dicha responsabilidad estratégica. La élite del poder es un complejo amasijo entre políticos y empresarios que se complementan mutuamente.

Así como Miguel Alemán Valdés instauró la corrupción, José López Portillo (JLP) institucionalizó el nepotismo en su gobierno. Siendo Presidente de la República (1976-1982) lanzó su frase deplorable “mi hijo José Ramón López Portillo es el orgullo de mi nepotismo”. El poder omnipotente de JLP no sólo hizo que su primogénito fuese designado subsecretario de Estado, también su hermana Margarita fue impuesta como titular de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía de la Secretaría de Gobernación. En la Secretaría de Turismo nombró a Rosa Luz Alegría, la amante en turno de JLP. Un capítulo especial es el concubinato de JLP con Sasha Montenegro.

Desde el mandato de JLP, varios políticos no resistieron la tentación de colocar a familiares directos en la estructura de gobierno y en la repartición privilegiada de los espacios de poder. Hoy, Rubén Figueroa Alcocer, con facilidad podría afirmar: “Mi hijo Rubén Figueroa Smutny es el orgullo de mi nepotismo”. La misma valoración puede expresarse para Ángel Aguirre Rivero: “Mi hijo Angelito es la soberbia de mi poder patriarcal”.

El nepotismo es una enfermedad que ha contagiado a todos los partidos políticos y los clanes del poder en México. Jorge Emilio González Martínez, mejor conocido como el “Niño Verde”, en el 2001 heredó de su padre un partido político: el PVEM. Su progenitor manejó el PVEM como un patrimonio familiar e hizo de su hijo Presidente del partido, con todas las prerrogativas a su capricho. Con holgura se hizo Diputado Federal y Senador de la República.

El PANAL es una pequeña fábrica política al servicio de los hijos y nietos del poder. Elba Esther Gordillo, desde la prisión, sigue siendo la dueña de este “rancho”; hizo que una de sus hijas llegara al Senado y otra más la convirtió en Diputada Federal. Martha Sahagún de Fox (MSF) goza derechos privilegiados en el PANAL. Sin experiencia política, impuso a su hijo Fernando Bribiesca Sahagún como diputado federal. El 11 de agosto pasado, en el informe legislativo de su retoño, destapó a su hijo para otro capricho maternal y declaró: “Lo veo como futuro presidente de Celaya”. La pretensión de MSF es un ejemplo típico del tráfico de influencias, acuerdos y negociaciones con partidos políticos que en su  momento se subordinaron a la Presidencia de la República.

En el PRI abundan muchos ejemplos de nepotismo. En el PRD y en el PAN también hay casos vergonzosos. Sin embargo, en el “tricolor” es donde se encuentran las dinastías de mayor abolengo. Claudia Ruíz Massieu Salinas es parte de una familia presidencial con basto poder en México. Hija del ex Gobernador José Francisco Ruíz Massieu (JFRM), es sobrina predilecta de Carlos Salinas de Gortari (CSG) y ahijada favorita de su hermano Raúl. Por si fuera poco, es la Secretaria de Turismo con mayor influencia hacia EPN. En pocas palabras, Claudia Ruiz cuenta con la protección de dos ex Presidentes de  la República. Tanto CSG como EPN sueñan con verla convertida en la próxima Gobernadora de Guerrero.

C. Ruiz Massieu Salinas se ufana de no ser improvisada y presume que la política la aprendió en el regazo familiar e ilustrada por JFRM: “Todo el santo día escuchaba incansables comentarios acerca de los avatares de la política nacional e internacional”. A pesar de su alcurnia, en las pasadas elecciones sufrió una estrepitosa derrota en su aspiración rumbo al Senado. El “Jaguar” se atravesó en el camino y sus planes políticos se truncaron. En el 2015 puede vivir otro  descalabro y perder su sueño de conquistar la Gubernatura de Guerrero.

A 10 meses de las elecciones de julio del 2015, los hijos y nietos del poder se preparan para ser alcaldes, diputados locales y/o federales, senadores o gobernadores. Los cachorros y cachorritos de los clanes de poder se apoderan del poder político y económico en varios estados del país. En Guerrero estamos ante una generación de “juniors” de la política. Tienen “pedigree” de abolengo y la nobleza los acostumbró a mover los hilos del poder. Crecieron en la cultura de la abundancia y el derroche. Entre otros, los hijos de la élite del poder se llaman: Claudia Ruíz Massieu Salinas, Rubén Figueroa Smutny y Ángel Aguirre Herrera. Jorge Salgado Parra, también es vástago del poder pero es una historia distinta.

Mientras ellos se ahogan en las mieles de la riqueza y la abundancia, familiares y compañeros se preparan para celebrar cinco años del asesinato de Armando Chavarría Barrera. Mientras nuevos actores se benefician del PRD, viejos luchadores son asesinados (Arturo Hernández Cardona, Álvaro Rosas, etc.), líderes indígenas desaparecidos (Longino Vicente Morales, etc.), perredistas históricos hospitalizados sin que nadie se acuerde de ellos (Guillermo Sánchez Nava),  indígenas perseguidos (Bruno Plácido Valerio), “transgresores” de la ley encarcelados (Marco Antonio Suástegui Muñoz, Nestora Salgado García, Arturo Campos Herrera, Gonzalo Molina González).

Lo anterior es una pequeña muestra del panorama conflictivo que se vive en Guerrero. Rumbo al 2015 ¿de qué temas de campaña pueden hablarnos los hijos y nietos del poder? ¿Es posible creer en ellos? Se derrumbó la credibilidad y la autoridad moral se desplomó.

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*Marco Matías Alonso fue miembro del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU y es actualmente investigador titular del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) en México, D.F.

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Fuente: Artículo de opinión publicado en El Sur. Acapulco, Guerrero el 19 de agosto de 2014. Recibido por Servindi del mismo autor.

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El sistema democrático, con el cual nos regimos en casi todas los lugares del mundo, es un sistema monárquico disfrazado de democrático; lo que sucede en México,no es endémico de ése lugar; sucede en todo el mundo; en USA, el clan de los Kennedy, es una muestra; en Perú, los Prado, y ahora último, con los hijos de Castañeda, el tío Jorge, Léon, y qué no decir con la familia de OH.

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