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Aproximaciones a la (in)justicia forestal

Foto: Donofré Chuco / Servindi

Compartimos un interesante artículo de Rodrigo Arce en el que se cuestiona a los modelos de desarrollo "anclados en visiones materialistas, cosificantes, utilitaristas han terminado por legitimar la separación de la sociedad de los bosques y han impuesto la teología del mercado". En su lugar, propone incorporar al debate y a la investigación la justicia forestal para avanzar a un desarrollo forestal genuinamente sustentable.

Aproximaciones a la justicia forestal

Por Rodrigo Arce Rojas*

31 de julio, 2018.- Para poder hablar de la justicia forestal lo primero que tendríamos que hacer es conceptualizarla. Así entendemos por justicia forestal la condición en la que todos los actores involucrados tienen las mismas oportunidades para ejercer sus derechos forestales y asumir sus responsabilidades en términos de absoluto respeto.

Profundicemos al respecto. ¿Quiénes son los involucrados? La pregunta parece sencilla pero depende de qué marco epistemológico y teórico estemos hablando. También mucho depende de cuál sea nuestra concepción de la relación sociedad-bosques. Por ejemplo, una visión disyuntiva y reductiva podría señalar que los involucrados son los que entran en la transacción económica directa respecto a los bienes y servicios que ofrecen los bosques. Una visión desde la gobernabilidad diría que los actores son los que ejercen el poder y tienen la dirección política (administradores) y los que deben cumplir las leyes (administrados). Una visión desde la gobernanza democrática diría que los actores involucrados aluden a la administración pública forestal y todas las organizaciones representativas de la sociedad civil (entendido en su sentido más amplio posible) que tienen que ver con el bosque y que en conjunto toman decisiones. Desde la economía ecología los actores involucrados están conformados por la comunidad extendida de pares que incluye a todos los que tienen que decir algo por los bosques. Como se puede apreciar no hay límites precisos pues depende del lente con el que estemos mirando la realidad forestal.

Si concebimos únicamente al bosque como fuente de materias primas o servicios a comercializar entonces el universo de actores se reduce a los que entran directamente a la transacción y los que actúan como reguladores y supervisores. Si concebimos al bosque por sus valores intrínsecos para la sociedad, independientemente de la valoración económica, entonces los actores involucrados aluden a toda la humanidad. Desde una perspectiva socioecosistémica en el que se reconocen las estrechas interrelaciones entre los subsistemas ecológicos y los subsistemas sociales todos somos actores involucrados. Esto es más acorde con la realidad, porque más allá de títulos habilitantes, todos los seres humanos dependemos de los diversos servicios ecosistémicos de los bosques.

Consideremos por ejemplo: i) Los servicios de regulación del clima y las precipitaciones, del agua (por ejemplo, las inundaciones), de los residuos y de la propagación de enfermedades, ii) Servicios culturales que proporcionan la belleza, inspiración y los valores recreativos que contribuyen a nuestro bienestar espiritual, iii) Servicios esenciales, como la formación del suelo, la fotosíntesis y el ciclo de los nutrientes, que son el sustento del crecimiento y la producción, iv) Los servicios de aprovisionamiento de los bienes en sí, como alimentos, agua, madera y fibras no sólo benefician a los pobladores que viven en los bosques y de los bosques sino que también benefician a la humanidad (Unión Europea, 2010).

Desde una perspectiva socioecosistémica en el que se reconocen las estrechas interrelaciones entre los subsistemas ecológicos y los subsistemas sociales todos somos actores involucrados.

Pero no basta con quedarse en una perspectiva antropocéntrica. Entre los actores involucrados a los bosques se encuentran los propios bosques. Entonces llegamos al tema de los derechos forestales. En sentido lato los derechos forestales aluden al acceso, uso, disfrute y participación en la distribución de los beneficios del aprovechamiento de los bienes y servicios ecosistémicos de los bosques. Por justicia forestal entonces todos los actores involucrados deben respetar y garantizar el ejercicio de estos derechos. Por justicia forestal el ejercicio de este derecho no debe afectar a todas las personas involucradas en las redes de valor y en el aprovechamiento de los medios de vida de poblaciones dependientes de los bosques o que viven de los bosques. Bajo esta premisa ningún grupo o ser humano debe ser afectado por el aprovechamiento o conservación de bosques en tanto todos se comprometan a respetar los derechos de los otros. Esta es una situación delicada no exenta de tensiones en los bosques donde derechos individuales o derechos locales colisionan con derechos colectivos o derechos de la humanidad en general. Precisamente la justicia forestal alude a encontrar los acuerdos que permitan alcanzar estos equilibrios dinámicos.

Por justicia forestal entonces todos los actores involucrados deben respetar y garantizar el ejercicio de estos derechos. Por justicia forestal el ejercicio de este derecho no debe afectar a todas las personas involucradas en las redes de valor y en el aprovechamiento de los medios de vida de poblaciones dependientes de los bosques o que viven de los bosques.

En todo este tema de justicia forestal hay actores que no han sido adecuadamente visibilizados como por ejemplo pueblos indígenas, agricultores, campesinos, ribereños o trabajadores (hombres y mujeres) forestales, niños y niñas, personas de tercera edad, entre otros, que viven en los bosques o de los bosques. Una concentración absolutista en el aporte de los bosques a la economía forestal ha centrado su atención en los agentes económicos forestales y ha descuidado a todos aquellos actores cuya contribución económica no es contabilizada en los modelos económicos convencionales.

Aunque las leyes buscan la aplicación de la justicia no siempre sucede así. En nombre de las leyes, concebidas para legitimar un modelo de dominación del hombre a la naturaleza, también produce situaciones de injusticia forestal. La aplicación acrítica y descontextualizada de las leyes producen situaciones dramáticas de injusticia forestal. Se conocen muchos casos en los que terceros terminan siendo beneficiados escandalosamente por la aplicación interesada de las leyes. Todo eso en nombre del Estado de derecho. Esta situación debe cambiar pues existen grupos y personas que por estar ajenos al mercado o por ser presas del mercado voraz terminan en situaciones de injusticia forestal. A ello se suman otros tipos de injusticia como injusticia ambiental, injusticia epistemológica, injusticia lingüística, entre otras. Hay violencias estructurales que necesitan ser revisadas. La paz no es sólo ausencia de violencia sino generación de condiciones objetivas y subjetivas que permitan el despliegue pleno de capacidades y facultades de las personas siempre en relación armoniosa con la naturaleza y el cosmos.

Esta situación debe cambiar pues existen grupos y personas que por estar ajenos al mercado o por ser presas del mercado voraz terminan en situaciones de injusticia forestal

A las legítimas aspiraciones de justicia forestal humana se suma la justicia forestal para los bosques. Como ya se ha mencionado repetidas veces, los bosques son importantes no sólo por lo útil que pueden ser o son para los seres humanos sino importantes por sus valores intrínsecos. Cada ser representa millones de años de evolución y forman parte de la gran trama de la vida del cual nosotros formamos parte ahora.

Enfoques como el desarrollado en este artículo no son muy comunes en el discurso y narrativa del sector forestal. Se debe dejar en claro que estas posiciones no son para obstruir el desarrollo de emprendimientos económicos a partir de los bienes y servicios ecosistémicos de los bosques, sino para humanizarlo, para incorporar el respeto y la ética del cuidado en las relaciones bosques-sociedad. Esto es necesario porque recupera la vinculación de la ciencia forestal con la ética, con la estética, con los saberes tradicionales, con los espíritus de las selvas.

Modelos de desarrollo anclados en visiones materialistas, cosificantes, utilitaristas han terminado por legitimar la separación de la sociedad de los bosques y han impuesto la teología del mercado. Esta visión no es romántica o poética pues los propios servicios ecosistémicos reconocen los valores culturales y espirituales de los bosques. Hablar de desarrollo forestal no puede desprenderse del desarrollo ético y espiritual de las personas y los grupos humanos. Por ello es tan necesario incorporar al debate y a la investigación la justicia forestal. Tal vez visibilizando los casos de injusticia forestal nos ayudaría a caer en cuenta de la importancia estratégica de este tema para avanzar a un desarrollo forestal genuinamente sustentable.

Referencias bibliográficas:

Unión Europea. (2010). Bienes y servicios ecosistémicos. Recuperado de: http://ec.europa.eu/environment/pubs/pdf/factsheets/Eco-systems%20goods%20and%20Services/Ecosystem_ES.pdf

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*Rodrigo Arce Rojas es doctor en Pensamiento Complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin de México. [email protected]

 

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