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Un mundo sin niñas madres

Miranda era el nombre de la muñeca favorita de Daniela. Ella la abrazaba todas las noches, mientras intentaba dormir. Lo cual ahora se le hace imposible. / Foto: Rose Aguirre

Existe un mundo donde el silencio gana partido. Donde el mundo calla. Donde las instituciones no intervienen. Este es por lo general, el mundo de las niñas madres, niñas violadas, seducidas y manipuladas por hombres que ejercen poder.

Por Rose Aguirre*

31 de octubre, 2019.- Existe un mundo donde el silencio gana partido. Donde sus ojos no existen. Donde el mundo calla. Donde un delito es un amorío. Donde la familia no se encuentra. Donde las instituciones casi no intervienen. Donde el hombre se impone. Donde la niña no vive, sino muere en vida. Este es, por lo general, el mundo de las niñas madres, niñas violadas, seducidas y manipuladas por hombres que ejercieron poder sobre ellas. Sin embargo, siempre hay excepciones, como las historias de Daniela, Stefania y Anastasia, que a pesar de todo lo vivido salen adelante día a día, confrontando su realidad y reconstruyendo su tejido social.

Tres niñas en un mundo de madres

Mi nombre es Daniela (11) y vivo en Barrios Altos. Stefania (15) y Anastasia (13) viven en San Juan de Miraflores. Ellas forman parte de las estadísticas, que indican que a diario diez niñas y adolescentes son violadas en el Perú. Sus nombres son falsos y sirven para proteger su identidad. Pero sus historias son reales.

Daniela

Un charco de sangre moja mi pequeño rostro, el piso es más frío de lo habitual o quizás es que nunca lo había rozado con mi rostro. Mis manos tiemblan. Visto una falda de color amarillo un polo de tiras, que me compró mi mamá porque me hacía ver como una “muñequita de porcelana”. Mi cuerpo moreteado no puede más, intento pararme pero los pies me duelen producto de que el día anterior había usado los zapatos de mi mami para jugar. Unos zapatos lindos de taco alto.

Desde esa perspectiva lograba ver debajo de mi cama, y como si el tiempo se detuviera mis ojos lograron ver la envoltura de chupetín que el día martes había comido y a su costado: mi muñeca escondida como yo quisiera estar en estos momentos.

Solo en Lima, este año, se registró un total de mil 924 menores de 18 años afectadas por violencia sexual, según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

Daniela tiene 11 años, uno de vida y diez de violaciones, era parte de la rutina o del equilibrio de la vida. Si hay dios que existe que la salve, o es que el libre albedrío es parte de este tortuoso negociado.

“Si existe un dios que me salve. Que me quite de sus garras, quiero libertad”, dice Daniela sentada en el piso de la esquina derecha de su cuarto.

La primera psicóloga del Perú y directora del Instituto Peruano de Terapia Conductual Cognitiva, la doctora Victoria Arévalo afirma que “El embarazo a los 11 años es una carga y limita una serie de actividades de una niña de 11 años, el rol de mamá lo asume la abuela, muchas veces los bebes no tienen apellido, porque los padres no están, entonces resulta que los papeles están todos confundidos y cuando el bebe nace no sabe quiénes son sus padres”.

Me agarra de las manos y me aprieta contra su cuerpo, siento como si me succionara el alma, a las tres semanas me daré cuenta que estoy embarazada de mi tío, producto de esto iba a dar a luz a un monstruo. “La violación genera un cuadro de estrés post traumático entonces,  los abuelos terminan asumiendo la maternidad, entonces la identidad de ese niño nunca está, y el pequeño o pequeña es vista como un estorbo”, asegura la doctora Arévalo, “las violaciones afectan cognitivamente, se concluye que la vida fue destrozada en ese acto”.

Vivo en Barrios Altos mi mamá se dedica a la casa, ella fue madre a los 21. Mi padre es un hombre honrado trabaja de independiente como electricista. Soy la niña de sus ojos pero si les cuento lo que me hace Gabriel, él los matará. Diariamente se denuncian más de 70 violaciones sexuales a nivel Nacional.

¿Dónde puedo denunciar?

Para denunciar un caso de violación puedes acercarte a cualquier comisaria, la denuncia puede ser presentada por la agraviada, la Defensoría del Pueblo y cualquier persona que conozca los hechos de violencia. También puedes denunciar en el Poder Judicial  en los Juzgados de Familia, Mixtos y de Paz, y en el Ministerio Público.

Llamando a la línea 100 recibirás apoyo, contención emocional, orientación e información sobre violencia familiar y abuso sexual, funciona las 24 horas del día. El servicio de Atención Urgente se encargará  de la atención de la afectada para proporcionar su protección.

En los Centros Emergencia Mujer se brinda atención integral y multidisciplinaria, orientación legal, defensa judicial y consejería psicológica. Funciona desde las ocho de la mañana hasta las cuatro y quince de la tarde. A excepción de los de Lima Cercado, Villa El Salvador, Callao, El Porvenir de Trujillo y Miraflores de Arequipa que asisten todos los días durante todo el día.

En un colegio de San Juan de Miraflores…

Paredes viejas, color cielo niñas pequeñas caminan rumbo a sus salones. Stefania desliza sus pies por el sendero más despacio que las demás, con miedo como si el mudo fuera un peligro, tiene la mano izquierda puesta sobre su barriga y en el hombro derecho lleva su maleta. Es delgada, pequeña y acaba de cumplir los 15 años, cursa el quinto de secundaria, y sueña con participar de sus últimas olimpiadas del colegio y de asistir a su último paseo.

Tres de cada 10 adolescentes son obligadas a abandonar el colegio por embarazo. / Foto: Rose Aguirre

“Pero yo no puedo, no es lo mismo ¿sabes? A veces me olvido que voy a ser mamá, que tengo cinco meses de cinta y que todo ha cambiado. A veces vengo al colegio como si todo siguiera igual y quisiera que fuera así”, responde Stefania mientras se coge el vientre.

Según el la encuesta Demográfica y de Salud en el 2015 un millón 421 mil 872  adolescentes de entre 15 y 19 años eran madres. Entre los 14 y los 17 años, 8220 mujeres y 6483 hombres recibieron consejería; pero solo 2728 mujeres y 2028 hombres, obtuvieron métodos anticonceptivos, según el documento de Supervisión de la Defensoría del Pueblo.

Todos en fila, ordenados del más grande al más chico y de repente Stefania: se desploma cual torre. La llevan de emergencia a revisar al centro médico de la Rinconada en Pamplona, llegan sus papás y esperan los tres muy preocupados.

“Me quede en shock porque quería seguir con mi vida, disfrutarla. Para  mi edad no es una bendición. Si yo me enteraba yo abortaba. No lo hice porque mis padres estaban conmigo. Se encontraban decepcionados”, me comenta Stefania, con un poco de miedo y fastidio.

En el Perú en los últimos cinco años más de 14 mil niñas tuvieron partos según información recabada por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer. Stefania tiene 15 y su pareja, el padre de la criatura, tiene 19. Su pareja ya terminó el colegio ella aún no.

El chat 100 pertenece al Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual, es un servicio personalizado a través de internet en tiempo real. Funciona de lunes a viernes de ocho de la mañana hasta las 10 de la noche. El chat 100 identifica situaciones de riesgo que pueden presentarse en las relaciones de enamoramiento y al igual que la línea 100 atiende a personas afectadas por violencia sexual y familiar.

Mayra Zea Guzmán, coordinadora técnica del programa de sexualidad y autonomía física de la ONG Manuela Ramos, nos cuenta que “En los servicios de salud focalizados cercanos a los colegios, los profesionales que atienden tienen muchos perjuicios personales. Hay mucha desinformación de parte de las personas que atiende. Lo más complicado es cambiar percepciones, es un trabajo a largo plazo. Los centros de salud no tienen servicios diferenciados para adolescentes”.

Vida de madre

Llegó un nuevo integrante a la familia, era una noche lluviosa y su llanto despertó a Stefania quien se acaba de dormir luego de cumplir con sus tareas de colegio, al cual le gusta tanto asistir. Pone un pie en el piso, se levanta va a la cocina corriendo por un poco de leche,  la pone en un taper y va corriendo tras el llamado de auxilio, llega lo ve, se acurruca con él, le da la leche, él la toma y luego vuelve a llorar, lo carga y lo pasea; pero no para sigue llorando ella lo pone en el piso, lo mira y se hecha a llorar.

“Si no puedo calmar a mi perrito cuando llora de noche como voy a poder hacer con una criatura”, me dice Stefania, con ojos llorosos.

Para Mayra Zea “las niñas y adolescentes no están preparados para realizar un parto. La mayoría de niñas embarazadas tienen bebes prematuros. El cuerpo no está preparado. Si una niña o adolescente no puede adoptar porque tendría que ser madre. Es ahí donde se da la reproducción del embarazo y de la pobreza”.

“Pensé dejar el colegio por vergüenza, por el qué dirán. Pero aquí estoy. No me rendí. Acá me cuidan mis compañeras, me abrazan y velan por mi” me cuenta Stefania mientras mira con ternura su querido colegio.

Una puerta de madera vieja, paredes color mármol y sobre la entrada un cartel que dice “Stefania calzados y moda de bebes” ese es mi sueño, terminar el colegio, ingresar a la Cesar Vallejo a estudiar administración y poner mi propio negocio, mis padres me apoyan y quieren que avance.

“Nos encargamos de cómo prevenir la violencia, sin embargo cuando llegamos muchísimos ya han vivido situaciones de violencia. En todos los talleres que damos siempre se nos acercan personas para contar sus casos y casi todas las chicas han vivido algún tipo de violencia”, enfatiza la coordinadora técnica del programa de sexualidad y autonomía física de Manuela Ramos.

Anastasia

“A finales del invierno de mi decimoséptimo año de vida, mi madre llegó a la conclusión de que estaba deprimida, seguramente porque apenas salía de casa, pasaba mucho tiempo en la cama, leía el mismo libro una y otra vez, casi nunca comía y dedicaba buena parte de mi abundante tiempo libre a pensar en la muerte”.

Ese era el inicio del libro favorito de Anastasia, ella ama leer y quiere estudiar Literatura. Tiene una nena de cinco meses llamada Arllete ella cría junto con sus papas, ella tiene 13 y su pareja 19.

“David viene de visita solo algunos días para vernos después él se va a estudiar. Mis papás no le dirigían la palabra recién esta última semana lo han vuelto a hacer”, dijo Anastasia mientras se coge las manos.

“Un embarazo temprano, a los 13 años, va en contra de la maduración del organismo y la organización de la realidad, esto implica que la niña aún no asume un rol. El embarazo se toma por muchos como un problema que ha interferido con la vida de la madre, resulta que ellos no pidieron nacer pero genera problemas de aceptación, de ansiedad tanto para la mamá como para el bebe”, afirma la doctora Arévalo.

A pesar de que le Perú es un estado laico, la Iglesia y el “conservadurismo” siguen interfiriendo de manera directa en los asuntos públicos. / Foto: Rose Aguirre

Anastasia llego al grupo de apoyo de Manuella Ramos, gracias al convenio que tiene la ONG con lo institución educativa a la que ella asiste, el mismo colegio que Stefania. Ella pertenecía a una Iglesia Evangélica junto a sus familia y poseía un discurso tipo Con mis hijos no te metas, grupo anti derechos, hasta que tras las enseñanzas de Fidencia lograron, ella y sus compañeros, estar más informados.

“Tenía miedo y no tenía tiempo para volver al colegio, Fidencia iba a mi casa, un día me recogió y me llevo al colegio, hablamos con el director y el me dejo volver. Me dan un horario especial de ingreso y de salida para que pueda cuidar al bebe”, me cuenta Anastasia y una sonrisa se deslumbra en su rostro.

El empoderamiento de las niñas y adolescentes amplían el panorama de superación y permiten nuevas miradas y nuevos horizontes. Sin embargo nadie les quieta lo que han vivido y lo que van a vivir.

Anastasia solo tiene trece pero ya sabe lo que significa la violencia obstétrica:

“¡Puta! Quien te manda estar de calentona. ¡Puja carajo, sino te mueres! Para que aprendas”, le grita el médico obstetra que estaba encargado de la venida al mundo de su hijita.

Fue atendida por los mismos médicos que un mes antes habían ayudado a su mamá a traer al mundo a su pequeña hermanita, solo un mes mayor que su propia hija. “La no legalización del aborto afecta sobre todo a las mujeres más pobres. No despenalizar el aborto es taparse los ojos y decir esto no sucede, es el derecho de vivir una vida libre de violencia.

“El estado debería garantizar que se cumplan las leyes y los derechos humanos” afirma Zea. En 2019 se han registrado 17 mil nacimientos de bebes prematuros, de los cuales cerca de siete mil  son recién nacidos provenientes de niñas y adolescentes de entre 12 y 17 años.

Él circulo de la violencia persiste madre joven, hija que se volverá madre joven, que reproducirá la pobreza y la violencia, que quizás no termine el colegio porque aún se encuentra en tercero de secundaria y el bebe no va a esperar que ella termine sus secundaria para poder crecer.

La ley número 30364 fue creada para sancionar, erradicar y prevenir cualquier forma de violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes ejecutado dentro del ámbito privado como en el público, recuerda no estás sola. Aunque parezca que el mundo se apaga, que el silencio te traga, resiste, la lucha recién empieza, y diferentes ONGS como Manuela Ramos, Flora Trista, DEMUS estarán dispuestas a brindarte su apoyo, por favor denuncia, no te quedes callada. Pero sobretodo no te rindas, por favor.

“Me cuesta levantarme de la cama, pararme y sonreír como si no pasara nada, porque seguramente yo lo provoque”, me dice Daniela con los ojos llenos de lágrimas.  Ella tuvo una perdida la semana siguiente y no será madre, no dejará la primaria y perderé la memoria producto de stress post traumático. Ya en secundaria, cinco años después, tras ser acosada por un compañero del salón recordará todo, y le contará a sus padres, lloraran juntos, la abrazarán, la ayudaran a reconstruirse, intentaran ir a denunciar pero al no tener pruebas no procede la denuncia. Sus padres le brindarán su apoyo incondicional y saldrá adelante, “quiero estudiar leyes y podré hacerlo porque no tengo a un hijo a quien cuidar”, dice Daniela. Existe un mundo donde las niñas no son madres, pero ese no es nuestro mundo.

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*Rosa Aguirre es periodista independiente.

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