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Huauco, nombre ancestral que debe volver..., por José Luis Aliaga Pereira

Servindi, 27 de noviembre, 2022.- Compartimos esta poética historia sobre cómo los “líderes” detentaban el arbitrario poder para cambiar de nombre a los pueblos ancestrales y de cómo siguen haciendo ceremonias como ocurre en el distrito de Sucre, en la provincia de Celendín.

Este tipo de reflexiones son muy importantes considerando que la memoria histórica son procesos vivos y dinámicos en los que hay que participar de manera activa y conciente.

La toponimia o el conjunto de los nombres propios de un territorio o de un lugar es parte de ese proceso para conocer y reivindicar nuestras raíces ancestrales.

En lugar de sustituirlas de forma arbitraria se deberían de conocer e investigar más aún considerando que la toponimia americana está llena de nombres indígenas u originarios con significados que dan pista sobre nuestra ancestralidad.  

 

Huauco, nombre ancestral que debe volver...

Por José Luis Aliaga Pereira*

"Sucre, universo de mi niñez y adolescencia,
jardín de mis ensueños, 
vuelvo a ti;
y me embriaga la sencillez de tu presencia 
cual aroma agonizante de un viejo capuli..."

Los recuerdos de sus paisajes fundidos en mis sueños de adolescente, lograron garabatear estos poemas y adormecer en mis ojos esta visión. Hasta que, diluida la neblina, comencé a caminar, primero entre tumbos como un sonámbulo; después, al pasar el espejismo, querencia romántica, cuando descubres el verdadero paisaje y te das cuenta que son otras las pisadas que anhelan tus pies y que es otra la tierra que extrañan; quieres volver como si hubieras vivido en esos tiempos en los que abundaron las cosechas de maíz y de papas.
 

Han pasado 82 años del cambio del nombre Huauco por Sucre, denominación primigenia, ancestral, que no ha podido ser borrada de la mente de los pobladores que defienden su lar nativo.

En 1940 el Huauco se partió en dos por iniciativa del entonces diputado por Celendín, José Clodomiro Chávez Mariñas. Lo mismo sucedió con los nombres de los distritos vecinos: Lucmapampa por Jorge Chávez y Huacapampa por José Gálvez; felizmente, este último aún mantiene el nombre Huacapampa como capital de distrito.

El resarcir esta afrenda será el inicio de su recuperación como un pueblo DIGNO. Siempre lo he dicho, nuestro pueblo nunca tuvo líderes, solo patrones. Desde hace muchos años venimos aceptando todo lo que nos ordenan y hacen los que detentan el poder al que llegaron con mentiras y ofrecimientos que jamás cumplieron.

 

El mamotreto de imposición más cercano es el que tenemos en el centro de la plaza mayor, un monumento a la incapacidad, a la falta de gusto y, hasta podría decirse, el monumento de la corrupción. 

Por supuesto, el homenaje a este cambio que hemos repetido siempre, significa el renunciamiento a todo lo que nos pertenece, a todo lo que somos, como a nuestras costumbres, a nuestra cultura, a nuestra identidad, etc. etc..; eso ya debe terminar.

Nos esperan otros tiempos en los que el pan, nazca, de nuevo, como labor y fuerza de sus aguas cristalinas y molinos de piedra labrados por sus hombres y mujeres. 

El Huauco, como todos sabemos, perteneció al imperio Wari; sus restos arqueológicos lo testimonian. Huauco, es uno de los distritos más antiguos de la provincia de Celendín. Fue creado mediante Ley del 2 de enero de 1857 y su nombre debe volver.
 

¡Enterradme!

Cuando yo muera,
enterradme
a los pies de la cruz
que adorna el Huisquimuna.

Enterradme
en la cima de aquel cerro
sin mortaja, ataúd,
lápida ni pena.

Envolvedme con su tierra
poco a poco;
quiero sentirlo todo,
aún de muerto. 

Enterradme sin trompetas,
en silencio, humildemente;
quiero observarlo todo
desde arriba,
quiero reír o llorar
junto a mi pueblo. 

Enterradme allí;
que me acariciarán
los vientos en la noche
y me hablarán
los niños
con los ecos
de sus voces. 

¡Enterradme! 
 
Enterradme apretadito
entre sus piedras;
aunque en mi lecho
no crezcan,
ni flores, ni malahierbas.

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* José Luis Aliaga Pereira (1959) nació en Sucre, provincia de Celendin, región Cajamarca, y escribe con el seudónimo literario Palujo. Tiene publicados un libro de cuentos titulado «Grama Arisca» y «El milagroso Taita Ishico» (cuento largo). Fue coautor con Olindo Aliaga, un historiador sucreño de Celendin, del vocero Karuacushma. También es uno de los editores de las revistas Fuscán y Resistencia Celendina. Prepara su segundo libro titulado: «Amagos de amor y de lucha».

 

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