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La diversidad de concepciones sobre la naturaleza

Foto: Pixabay

Por Rodrigo Arce Rojas*

26 de enero, 2020.- Existen conceptos que damos por sentado que ya están totalmente definidos. Si esto es así creemos, pensamos, sentimos, hablamos y actuamos en función a estos conceptos normalizados. Tres conceptos ejemplifican muy bien lo que estoy señalando: el hecho de tratar a la naturaleza como algo totalmente distinto al ser humano, el hecho de considerar a la naturaleza como un recurso, y el hecho de darle importancia a los recursos que tienen un grado de convertibilidad en riqueza económica, en la actualidad o en el futuro. 

La tabla 1 muestra los objetivos de celebración de los días mundiales o internacionales de Naciones Unidas relacionados con la tierra, naturaleza, ambiente y los recursos bosques y océanos.

Tabla 1: Objetivos de celebración de los días mundiales o internacionales de Naciones Unidas relacionados con la tierra, naturaleza, ambiente y los recursos bosques y océanos.

Fuente: Naciones Unidas, 2020.

Pero en nuestro planeta no existe una única forma de concebir a la naturaleza. Veamos entonces las distintas variantes del concepto.

  • La naturaleza es totalmente distinta de la cultura o de la sociedad.
  • Somos naturaleza y somos cultura simultáneamente.
  • No existe naturaleza pues lo que existe es una realidad integrada.

La naturaleza es totalmente distinta de la cultura o de la sociedad: 

En este caso se señala que hay atributos tales como la racionalidad, la inteligencia, la dignidad, la moralidad, la política, la intencionalidad, el lenguaje articulado, entre otros, que son exclusivamente humanos y por tanto somos distintos de la naturaleza.

Bajo esta concepción tratamos a la naturaleza como una canasta ilimitada de recursos o cosas y que no existe ningún problema en explotar (o aprovechar) estos recursos para satisfacer las necesidades humanas. Se conceptualiza también que solo los seres humanos son sujetos de derecho porque pueden responder a obligaciones.

Somos naturaleza y somos cultura simultáneamente: 

Esta perspectiva tiene hasta cuatro variantes: I) a veces somos naturaleza, otras veces somos cultura, II) somos la conciencia y la voz de la naturaleza, III) tenemos un pie en la naturaleza y otro pie en la cultura, y IV) somos parte de un socioecosistema.

Esta última perspectiva reconoce un subsistema ecológico y un subsistema social que están plenamente interrelacionados, son interdependientes y son interdefinibles. Otras formas de expresar esta convicción son cuando se habla de biocultura o socionaturaleza.

Reconociendo que tenemos base natural se reconoce los atributos propios de la sociedad y la cultura, aunque a veces resulte complicado decir hasta dónde llega lo natural y dónde llega lo artificial.

Como es una perspectiva más amplia y reconoce que muchos de los atributos señalados como propios de los seres humanos no lo son tanto, aunque varían en grados de intensidad.

Esta es una perspectiva más abierta para hablar de los derechos de la naturaleza en general o derechos de los animales, en particular de los sintientes.

No existe naturaleza pues lo que existe es una realidad integrada: 

Aunque en la práctica esta perspectiva es muy similar a la anterior, el concepto de naturaleza como tal no se reconoce y existen interrelaciones e interdependencias que hacen posible la vida y no solo de los seres humanos. La vida también puede estar entre no humanos y seres tierra (la montaña, el bosque, la laguna).

Como tal las fronteras entre naturaleza y sociedad o cultura se difuminan. En esta perspectiva por ejemplo tienen cabida las expresiones de animismo y totemismo pues los seres humanos pueden ser descendientes de aquello que se llama naturaleza o pueden considerar como seres vivos los elementos y procesos abióticos.

También es posible la convertibilidad entre animales/plantas a humanos y viceversa.

Entonces se tiene que reconocer que el concepto naturaleza es un constructo sociocultural de un pueblo producto de su historia, su contexto, sus necesidades, su tecnología y su modo de producción.

Como es posible apreciar, existe una diversidad de concepciones sobre la naturaleza. Entonces se tiene que reconocer que el concepto naturaleza es un constructo sociocultural de un pueblo producto de su historia, su contexto, sus necesidades, su tecnología y su modo de producción.

Los valores, significados y sentidos de la naturaleza corresponden a su propia realidad. Eso nos lleva a reconocer por tanto que no existe una única forma de concebir a la naturaleza o una única forma de relacionarse con ella. Significa también que no hay una única verdad sino múltiples verdades. No hay un único verso sino pluriversos.

El tema central de esta discusión es qué tanto tu concepción y relacionamiento con la naturaleza está impactando negativamente sobre el planeta

El tema central de esta discusión es qué tanto tu concepción y relacionamiento con la naturaleza está impactando negativamente sobre el planeta. Si el balance que tenemos no es optimista entonces habría que pasar revista a la concepción que gobierna nuestra civilización para hacer las transformaciones que sean necesarias.

Se requiere cambiar el eje de la civilización orientado a los mercados, al crecimiento económico o incluso al Estado por una orientación de celebración de la vida en todas sus manifestaciones, aunque se reconoce que no es una relación fácil en tanto nos lleva a dilemas insalvables.

Es importante reconocer que las diversas concepciones de relacionamiento más empáticas y respetuosas de las naturalezas constituyen la reserva intelectual, moral y espiritual de la sociedad. Lamentablemente, muchas de estas cosmovisiones se vienen perdiendo o alterando negativamente.

De ahí la importancia de todas estas discusiones sobre alternativas al desarrollo, de la ética de la tierra, de la ética del cuidado tanto para los animales humanos como para los animales no humanos. De ahí la necesidad de seguir avanzando en propuestas de derechos de los animales, aunque más allá de ficciones jurídicas lo que se requiere es regresar a nuestra esencia natural que nunca hemos abandonado, aunque arrogantemente pensemos que tenemos que una nueva naturaleza, la naturaleza artificial producto de la tecnociencia.

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*Rodrigo Arce Rojas es Doctor en Pensamiento complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin. Correo electrónico: [email protected]

 

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