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Perú podría ser una potencia pajarera

El número de especies a avistar es finito. Sin embargo, el número de “pajareros” no lo es. Tampoco es infinito, pero debería aumentar de manera exponencial cada año. Todavía no damos el gran paso para ser una potencia pajarera, pero es cierto, vamos por buen camino nos dice Enrique Angulo Pratolongo sobre el desempeño de Perú en el Global Big Day (GBD) 2019.

Por Enrique Angulo Pratolongo

Colibrí cola de espátula (Marvelous spatuletail) es una de las aves endémicas del Perú. Se le puede observar en el bosque del valle de Utcubamba (región Amazonas), donde se extiende a elevaciones entre 2,000 y 2,900 metros sobre el nivel del mar. Fuente de la imagen: Agencia Andina

Global Big Day (GBD) 2019: ¡Este año no, joven!

Por Enrique Angulo Pratolongo

¡Tenía que decirlo y lo dije! Dudé unos segundos. Y es que no estaba seguro si debía o no publicar estas líneas. Al final, decidí hacerlo. Y si bien algunos podrían achacarme que poseo algunas trazas de pesimismo, negativismo, falta de compromiso o que “no parezco peruano”, recibo estoico esos comentarios. Ya estoy curtido en eso.

El hecho es que todavía no damos el gran paso para ser una potencia pajarera, pero es cierto, vamos por buen camino. ¡Ah!, algunos se preguntarán ¿qué significa o implica ser una potencia pajarera? Para mí, entre otros, alcanzar en un futuro cercano a Estados Unidos en el número de listas reportadas en los próximos Global Big Day (GBD), así como lograr que la observación de aves apalanque, cada vez más, iniciativas para conservar nuestro entorno.

El número de especies a avistar es finito. Sin embargo, el número de “pajareros” no lo es. Tampoco es infinito, pero debería aumentar de manera exponencial cada año, ¿o no?

Mi Tambor de Hojalata, 19 de mayo, 2019.- El 2019, pese a algunos altercados en cuanto a la organización y al apoyo institucionalizado a este evento, el Perú ha hecho un papel memorable. Yo mismo, hace unas semanas, veía el panorama bastante oscuro, sin embargo, he quedado bastante contento con los resultados. Nos hemos superado en el número de especies registradas y en el número de listas y se nota que sí hay entusiasmo y ganas de posicionarnos como un destino imprescindible en el planeta para ver aves. Los esfuerzos, algunos aislados, otros bien planificados, otros no tanto y por ahí otros más que todo entusiastas, demuestran que todavía nos falta cohesión y dejar de lado algunas rencillas para seguir superándonos y anclar nuestra bandera en la cima del birdwatching mundial.

Este año más que nunca y como sucede en otros ámbitos, nunca faltan los expertos “opinólogos” que tienen las “recetas mágicas” para lograr el éxito, conservar tal o cual especie y por supuesto para solucionar los problemas del planeta. Los “gurúes” salen siempre a querer demostrar que saben qué hacer y cuál es el camino del éxito. Nos queda solo exigirles que expongan sus brillantes ideas y que lideren este y otros esfuerzos para que todos nosotros podamos aprender de ellos. Necesitamos de su sapiencia. El error ha sido, al parecer, no haberles consultado cómo es que debíamos y debemos organizarnos para estas lides.  

¿Qué nos falta? ¿Tal vez necesitamos más difusión, más capacitaciones, más material técnico (mucha gente se desanima por no captar muy bien el uso obligatorio de eBird), más liderazgo en regiones?, no lo sé. ¿Sería bueno crear una competencia nacional previa por departamento para calentar motores? ¿Pero quién lidera y pone las reglas? ¿Necesitamos asesoría internacional, nacional? ¿Necesitamos involucrar más a la empresa privada? ¿Necesitamos crear un padrón de pajareros y convertir esta disciplina en algo colegiado?, ¿Necesitamos formar más apóstoles? Se aceptan sugerencias.   

Una de las iniciativas para el GBD 2019.

Listas vs. especies

Reitero que, para mí, lo más importante en esta competencia pajarera es seguir aumentando —como país— el número de listas registradas. Ahora, es algo confuso este tema porque puede existir un grupo de diez pajareros que vayan a un mismo lugar y que al final de la jornada suban una sola lista con sus avistamientos. O puede ser que al final, el grupo se subdivida y se suba 4 o 5 listas con las mismas aves o que cada uno de los diez pajareros suba una sola lista idéntica a las otras nueve. También podría pasar que algunos se queden un tiempo más y suban tres o cuatro listas más con un par de aves adicionales. Es decir, intentar identificar qué hay detrás de cada lista y cuántas personas, me resulta algo confuso.

Si asumo que por cada lista hay por lo menos un pajarero, podríamos decir que, según los resultados del último GBD y redondeando las cifras, habría un pajarero peruano por 5 colombianos. Las demás comparaciones y posteriores análisis estadísticos se los dejo a los expertos. Me llama la atención eso sí, que el año pasado, según el Centro de Ornitología y Biodiversidad (CORBIDI), hallamos registrado 1620 listas, en comparación con las 1203 listas de este año; y más me llama la atención que el año 2017 hallamos registrado solo 823 listas.

Por otro lado, al ser el GBD un evento que no tiene una institución que oficialmente asuma su dirección, por lo menos en el Perú, su implementación en una república bananera como la nuestra es algo compleja, pero no imposible. Justamente lo sucedido este año nos lo demuestra. En sus primeros cuatro años, quien lideró la organización en el país es el ya mencionado CORBIDI, organización que se puso al hombro esta titánica tarea. La difusión del evento, la realización de mapas para saber qué puntos del país estaban cubiertos por pajareros y cuáles no, la elaboración de información técnica y otros aspectos, fueron cubiertos por sus miembros. Todo ello fue de mucha ayuda.

Sin embargo, no faltaron los puyazos y maltratos de ciertos individuos que acusaban que existirían fines de lucro e intenciones de acaparar las miradas y los flashes para beneficio propio, entre otras acusaciones infundadas. Así, este año, CORBIDI se hizo a un lado, no sin antes intentar dejar la posta. Pero al no haber “posta oficial”, es difícil dejar o trasladar un cargo responsabilidad que no existe y menos a alguien que al parecer no existe y que esquiva algo que no existe.

Personalmente, me pareció que fue una mala “jugada”; y que fue hecha tal vez con el ojo morado. Esta situación pudo haberse manejado de otra manera. Creo yo que, al no haber un coordinador oficial del evento, no correspondía hacerse a un lado. Simplemente hubiese bastado con anunciar públicamente la decisión y convocar a quien quisiera hacerlo. No obstante, como se dijo, el Perú hizo un papel decoroso en el GBD 2019. En fin, el tema es que esperamos nuevos y renovados vientos para el próximo año.    

Cuadro 1. Avance de Perú y Colombia en el número de especies y de listas tras el GBD 2019 y resultado final.

Fuente: eBird. Elaboración propia.

Y con respecto a la aparición de algunas listas con registros erróneos o que fueron incluidos intentando sorprender a los revisores (sí, existe gente que verifica lo que se sube a la plataforma de eBird) para aumentar el número de especies, este es un problema difícil de enfrentar. Esta “competencia” se basa mucho en la confianza y en el honor, es decir, en el hecho de que se asume que los participantes registran lo que realmente vieron u oyeron y no intentan meter de contrabando aves para “beneficiar” al país. Podría haber algún problema con la identificación de una u otra especie, pero ante eso, no se debería incluir tal registro y menos si esa especie no ha sido registrada en la zona. Claro, también se podría dar el caso de que justo ese día se haga un nuevo registro de una especie para una zona determinada, no obstante, eso debe ser verificado.

El estado y la empresa privada se unen para participar en el GBD 2019.

En conclusión, lamentablemente nunca faltan los “vivos” que ingresan la “criollada” a cosas serias, para las cuales parecen no estar preparados. Así, no hacen más que desprestigiar el pajareo nacional y por supuesto, al final, se sabe quiénes son. Estas y estos payasos no nos hacen ningún favor. Ojalá lean esto. ¡Advertidos están! No podemos hacer que dejen de pajarear, pero a ver si reaccionan y dejan de comportarse como limitados.

Y, para terminar, ya es momento de dar el gran salto. La cancha está pintada. A estas alturas del partido, sabemos quién es quién en el mundo pajarero. Debemos alinear los objetivos de la observación de aves con los de la conservación de sus hábitats, incluir esta actividad sostenible en cadenas productivas que le sigan dando valor a nuestro patrimonio natural y conjugar la pasión por las aves con la promoción del conocimiento y valoración de lo que nos rodea.

Sabemos que el pajareo trae beneficios colaterales, como la generación de información sobre el estado ambiental de ciertos lugares y el estado de conservación de las aves y de otras especies biológicas; y que es una potente herramienta de sensibilización para adentrar al ciudadano de a pie a que se sume a la titánica labor de preservar el entorno a través de un uso sostenible de la diversidad biológica. Aprovechemos la oportunidad.  

Por último, corresponde felicitar al ahora tricampeón Colombia. Es aleccionador ver cómo se han organizado. El país cafetalero nos lleva varias aves y cientos de listas de ventaja. No nos queda más que aplaudir y concentrarnos para el próximo año. 

Resultados anteriores del GBD en el Perú, según CORBIDI.

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Fuente: Mi Tambor de Hojalata: http://mitambordehojalata.blogspot.com/2019/05/gbd-2019-este-ano-no-joven.html
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