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¡Qué dolor, qué rabia, qué decepción!

Foto: @robertocandela/ Twitter

El problema es más grande que lo imaginado. No es solo la salud. Es la matriz mental y cultural que es mortalmente epidémico. No sólo necesitamos vacunas, necesitamos abandonar el barco y crear otra manera de vivir: el buen vivir como suma de lo ancestral y la ecología. Por nuestros seres perdidos. Si no hacemos esto, entonces, si por suerte superamos este trance trágico, debemos alistarnos para vivir la siguiente epidemia.

Por José Manuyama Ahuite*

A Viva Voz, 15 de mayo, 2020.- ¡Qué dolor, qué rabia, qué decepción! Seres queridos ya no están. No era para que se vayan. Ya nos habíamos acostumbrados, a pesar de nuestras quejas, a un sistema de salud colapsado, inhumano, corrupto, sobrepasado, pero, al menos no moríamos todos al mismo tiempo. Queda la tristeza de no haber podido hacer nada. La muerte llega, pero mata más la desidia. Y el sufrimiento no pasa, pues no basta con el que se fue, cualquier momento se va otro, uno mismo.

Son más de 10 médicos y alrededor de 700 fallecidos en total, en Loreto. El costo de años de abandono, de la privatización de la salud, de la falta de reacción, de un Estado inútil para garantizar el bienestar de la población, del abandono generalizado, de la era sálvense quien pueda, de la plata para el lujo y no para lo necesario.

El 3 de mayo, una persona caía cada 18 minutos. El día que el problema vaya con más fuerza a las comunidades rurales e indígenas será una carnicería. Ya fuimos diezmados en otras épocas por enfermedades traídas por el colono extranjero y nacional. Por prevención muchas comunidades han cerrado sus fronteras comunitarias, pero no se puede hacerlo por siempre. El bosque nos ha mantenido por milenios, debemos recurrir a ese conocer que se pierde.

El bosque nos ha mantenido por milenios, debemos recurrir a ese conocer que se pierde.

Mientras tanto, cuántos ya están haciendo campaña para llegar al poder, pero no tienen una visión ni alternativa ni tradicional, ni planteamientos objetivos, no están asesorados. Más se parecen a asociaciones para delinquir, mafias contra mafias. Hemos visto pasar gobernantes, algunos de formación progresista, todos fracasados, todos corruptos. Solo dedicados a saquear el erario público a tiempo completo. Cuántos ganan una elección recibiendo grandes aportes de dinero ilícito o comprometido.

Gobernar no es fácil. No es para pavonearse. No es para reproducir las jerarquías cortesanas ni para ganar dinero. Si quieres dinero crea tu empresa y gana decentemente como muchos peruanos. El Estado está para garantizar el bienestar común, para garantizar al ciudadano una vida plena. Debe trabajar mañana, tarde y noche, para tener menos enfermos, trabajo no depredador, un futuro asegurado para todos. Hoy vemos que no hay nada de eso. Veremos seguramente nuevos candidatos farsantes que luego fracasarán dejando muertes y deudas humanitarias que lo sufrirán nuestros hijos.

Vaya que importa estar preparados, poner más atención al elegir un candidato. También vale ser una alternativa seria y no alejarse de la política. Importa educar como es debido, y no conformarse con una educación también colapsada, que se nota más cuando se requiere de altas capacidades y virtudes.

Raymundo Portelli, sacerdote de la parroquia de San Martín de Porres y el obispo accesitario, Miguel Fuertes, ante el vacío delictivo dejado por las autoridades respectivas, iniciaron una colecta para la instalación de un centro de oxígeno. Esta actividad fue respaldada en forma amplia por la población que aportó más de un millón de soles. Muchas asociaciones y familias también están apoyando por su propia cuenta.

Si no pueden deberían renunciar para dar paso a otros más capaces. 

La colaboración es buena, cuando no queda otra, pero es responsabilidad de las autoridades, empezando por el gobierno nacional, pasando por el gobierno regional, las instancias de control judicial y terminando en los alcaldes. Para eso reciben un salario. Si no pueden deberían renunciar para dar paso a otros más capaces. 

Por ahora hacemos de escribidores, pero no sabemos si llegaremos unas semanas después. Todos estamos expuestos, máxime si eres de la fuerza armada, policía nacional, personal de salud. Se comprenderá que la participación en la presión pública y callejera es una herramienta para presionar a los gobiernos. Debemos organizar sanos grupos para hacer vigilancia ciudadana y además para participar en las siguientes elecciones.

El problema es más grande que lo imaginado. No es solo la salud. Es la matriz mental y cultural que es mortalmente epidémico. No sólo necesitamos vacunas, necesitamos abandonar el barco y crear otra manera de vivir: el buen vivir como suma de lo ancestral y la ecología. Por nuestros seres perdidos. Si no hacemos esto, entonces, si por suerte superamos este trance trágico, debemos alistarnos para vivir la siguiente epidemia.

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* José Manuyama Ahuite es docente, activista ambiental e intercultural. Miembro del Comité de Defensa del Agua, plataforma ambiental de la ciudad de Iquitos.

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Fuente: A Viva Voz: https://avivavoziquitos.blogspot.com/2020/05/que-dolor-que-rabia-que-decepcion.html

 

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