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¿Dónde nace el amor de Cueva por la camiseta?

Fuente de imagen: RPP

Por Jorge Agurto

Servindi, 10 de octubre, 2017.- El jugador peruano Christian Cueva ha demostrado ser de una gran valía para que el fútbol peruano recupere la autoestima y afiance una actitud aguerrida, resuelta y sin complejos, algo que la selección nacional había perdido hace mucho tiempo.

De fracaso en fracaso, hace 35 años el balompié peruano a pesar de sus fuentes y raíces populares, había perdido contundencia y efectividad. Las argollas limeñas habían desplazado la fuerza, creatividad y contundencia de las provincias. Pero hoy, otros personajes están contribuyendo a devolverle al cuadro nacional un nuevo rostro e identidad.

Sin duda, Christian Cueva es uno de estos nuevos rostros. Su amor por la tierra, la patria y la camiseta se ha venido expresando en reiteradas ocasiones. Por ejemplo, cuando los desastres del Niño Costero afectaron Huamachuco, donde viven sus familiares y amigos, él se unió a la cruzada para socorrer a los damnificados.

En varias entrevistas hemos visto a Cueva emocionarse hasta las lágrimas al recordar su origen humilde y los sacrificios que hacía su padre, quien a veces dejaba de comer para darle un refrigerio cuando iba a la escuela.

Un video reciente que se ha viralizado en las redes sociales nos confirma su orgullosa identidad, fuertemente arraigada a la tierra que lo vio crecer, y a la cual ama. Y es que si bien nació en la costa de La Libertad, a los dos años se trasladó a Huamachuco, la tierra de origen de sus padres, a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar.

En las imágenes se ve a Christian Cueva enseñando a su pequeña hija una danza típica de su Huamachuco querido. Y no es cualquier danza.

 

La contradanza de Huamachuco es una danza de resistencia indígena anticolonial, originada como una parodia de la contradanza europea tal como lo ejecutaban los españoles de la época virreinal en sus bailes sociales. Los danzantes originarios llevan en su indumentaria un espejito, señal de sus raíces indígenas como adoradores del dios Sol.

Huamacucho, capital de la provincia de Daniel Sánchez Carrión, sería un nombre híbrido de la unión de dos vocablos en lenguas originarias: wamaq (quechua) y chuqu (culle), por lo que podría significar "tierra o lugar de las plantas huamas" debido a que wamaq es una planta (Bambusa guadua).

Cabe anotar que la lengua culli o culle es una lengua indígena que se hablaba en la sierra norte del Perú y que la contradanza de la provincia de Daniel Sánchez Carrión fue reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación por medio de la Resolución Viceministerial N° 051-2012-VMPCIC-MC en el año 2012.

La Wikipedia precisa que la vestimenta típica incluye ropa bastante colorida hecha a partir de retazos, un sombrero de paja adornada de un espejo y un palo de madera a imitación de las espadas de los españoles, las cuales cruzaban durante la contradanza europea.

Evidentemente, Christian Cueva lleva en sus raíces e identidad el alma de los indígenas oriundos de la sierra liberteña y no el espíritu apocado, genuflexo y servil propio de una herencia colonial. Y la picardía con que juega Cueva es la misma picardía que en la contradanza de Huamachuco se mofa de los bailes y costumbres españolas que se quisieron imponer a los naturales de la sierra de La Libertad.

 

 

¿Qué dice la Wikipedia de la Contradanza de Huamachuco?

En esa época los españoles usaban el sombrero de amplias alas con cinturón de cuero y hebilla en la copa y una pluma de ave selvática. Un jubón ceñido a la camisa o golilla de cuello ancho y plano, con bobos, brocados y blondas y un calzón bombacho con listones verticales sobre una especie de medias largas bien tejidas llamadas "calzas" y en los pies unos ligeros botines de color oscuro y como accesorio cruzaba el pecho una cinta de cuero que sujetaba la vaina donde descansaba una delgada y filuda espada con la cual hacían ciertas reverencias a las damas de ese entonces o el cruce de espadas para que pasen las parejas en el baile cortesano, etc.

Por el contrario los danzantes campesinos usan el sombrero con una ala recogida, una cinta de color en la copa y un espejito, señal de sus raíces incas como adoradores del dios Sol. Cubren el tórax generalmente con blusasaco de diferente color cada uno, de anchos capelos adornados con grecas y blondas en el pecho y mangas, estas blusas eran y son actualmente parte del vestido diario de sus mujeres, por ello se diferencian de la danza de los "palios", cuya vestimenta es entera y del mismo color.

Los danzantes de la contradanza llevan faldín confeccionado de retazos verticales de diferentes colores, sobre un pantalón color oscuro que llega hasta las rodillas donde se unen con unas medias color café amarrados con maichiles, además calzan zapatos color negro que en su mayoría son alquilados ya que el hombre del campo generalmente usa llanques. El pecho es cruzado con dos cintas de color en forma de "equis", con el espejito en el cruce, raramente en la mano llevan una pequeña y tosca espada de madera pintada de colores para su escenografía.

 

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