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Pablo Macera: el último oráculo

Imagen: http://pablomacera.blogspot.com/

“Su paso por el fujimorismo no le quita el honor de haber sido un gran historiador”, señaló Alberto Adrianzén, tras la sensible partida del insigne intelectual peruano.

Servindi, 10 de enero, 2020.- La partida de Pablo Macera está generando diversas reacciones tanto en el ámbito académico e intelectual como en los peruanos de a pie. A continuación compartimos la reflexión de Alberto Adrianzén sobre el historiador, la cual publicó en su cuenta personal de Facebook.

Pablo Macera: el último oráculo

Por Alberto Adrianzén

Recuerdo haber ido a la casa de Pablo Macera cuando vivía en Camacho los fines de semana. Antes vivió al frente del Estadio Nacional. No recuerdo si fue en los años setenta, a mitad de esa década o en los inicios de los ochenta.

Fue mi gran amigo Tito Flores Galindo quien me introdujo en ese mundo en el que Pablo Macera era (como lo fue siempre), además de historiador y un gran intelectual, una suerte de oráculo a quien se le podía consultar el futuro del país. Recuerdo que también iban Manuel Burga y Marco Martos, entre otros. La mayoría historiadores. 

Su gran biblioteca, creo que tenía dos pisos, y su colección de arte popular peruano era extraordinaria. No sé qué, en qué momento y cuáles fueron las razones para que esas tertulias llegaran a su fin, cuando menos para mí. 

Por esas cosas que tiene la vida, mi hija Gabriela estudió en el mismo colegio (André Malraux) con Margarita, una de las hijas de Pablo. Cuando iba a mi casa siempre le preguntaba: “¿Tú eres Margarita qué?” y ella me respondía: “Margarita Macera”. Lo hacía, pienso ahora, para recordarle que era hija de una gran intelectual.

A Pablo, después de las reuniones en Camacho, lo vi poco, en realidad muy poco, salvo un par de veces ya que su oficina del Seminario de Historia Rural Andina quedaba prácticamente en la Plaza Bolívar. 

En los años noventa comencé a trabajar en el Congreso. En el dos mil Pablo Macera fue elegido congresista por el fujimorismo y yo era asesor de la bancada de Acción Popular-Unión por el Perú (AP-UPP). Cuando se rompió el fujimorismo en el Congreso volví a hablar con él. Pablo Macera perteneció al grupo disidente. Él, como otros y otras de la bancada fujimorista querían que Valentín Paniagua fuese presidente del Congreso y, creo también, presidente del país. 

Cuando conversé con él en esos momentos lo sentía desorientado pero convencido de lo que hacía. Yo me fui a Palacio de Gobierno como asesor del presidente Paniagua y Pablo Macera se quedó en el Congreso. No nos volvimos a ver.

Debo decir que sin duda me gusta más el Macera de mi juventud. El intelectual de frases célebres como aquella que el “Perú es un burdel” o esta otra que decía que con Velasco el miedo cambió de dirección: ahora es de arriba hacia abajo; el que escandalizaba a una sociedad pacata y a unos intelectuales acartonados que querían estar siempre bien con todos.

¿Por qué acabó en el fujimorismo? no lo sé, pero creo que por cuestiones más simples de lo que uno se imagina. Siempre fue un intelectual controversial y controvertido. Macera se fue. Su paso por el fujimorismo, no le quita el honor de haber sido un gran historiador, pero también de ser, junto con Julio Cotler, el último oráculo del Perú. Es por esa razón, pienso, que los peruanos andamos desorientados (A.A.M.).

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