Servicios en comunicación Intercultural

Despido del jefe del SERFOR: pésima señal en el Día del Ambiente

El despido del Director Ejecutivo de SERFOR es un acto arbitrario que merece el rechazo de quienes estamos comprometidos con los cambios profundos que requiere el servicio público. Pero también profundiza la debilidad institucionalidad y la ausencia de políticas nacionales conducentes a una gestión sostenible de los bosques.

Por Carlos Herz Sáenz

SER, 5 de junio, 2020.- El Presidente de la República, coincidiendo con las actividades celebratorias del Día Mundial del Ambiente, ha firmado un Decreto Supremo dando por concluida la designación de Alberto Gonzales-Zúñiga como Director Ejecutivo del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR). La decisión presidencial debe ser analizada en el marco de varios hechos que ponen de relieve la crisis de gobernabilidad que existe en el país y que se ha hecho aún más visible con el manejo de la pandemia que afecta al mundo y a nuestro país en particular, convertido en uno de los más severamente golpeados de América Latina y el mundo.

En realidad, no es la primera vez que ocurre una situación adversa a la gestión del ahora ex Director Ejecutivo de SERFOR. Ya antes una viceministra del sector Agricultura le había pedido su renuncia sin mayor justificación, aunque era evidente que obedecía a la presión del sector empresarial exportador que se opone a los esfuerzos para controlar y evitar la tala ilegal y el blanqueo de la madera, mediante la falsificación de permisos. Además, es necesario recodar que junto a este delito ambiental se cometen otros como la minería ilegal, los cultivos ilícitos y el tráfico de fauna y flora, frente a los cuales SERFOR también se había propuesto impulsar medidas de intervención.

Era evidente que se trataba de una lucha muy desigual, entre una institución con escasos recursos presupuestales y un limitado equipo humano, que debe enfrentarse a fuertes intereses empresariales y un Ministerio de Agricultura que en más de una ocasión ha favorecido el cambio de uso de los suelos de vocación forestal para su utilización con fines agrícolas, propiciando así la deforestación. Este escenario de informalidad y de corrupción ha involucrado a los mismos funcionarios del sector forestal y de otras entidades públicas a todo nivel, limitando aún más la capacidad de SERFOR para cumplir sus funciones y competencias.

Y si ya es por demás preocupante que esta entidad pública esté subordinada a un sector como Agricultura - cuando tiene que liderar la gestión de recursos forestales presentes en más de la mitad del territorio nacional -, a ello hay que sumarle la obstrucción de las propias entidades gubernamentales, cuyas prácticas no están orientadas al ordenamiento en el manejo de los recursos provenientes de los bosques y están muy lejos de los compromisos internacionales suscritos por el Perú en el marco de los acuerdos contra el cambio climático.

Por otro lado, uno de los escasos esfuerzos realizados en el Estado para designar autoridades de alto rango en base a concursos públicos transparentes, como ocurrió en el caso del Director Ejecutivo de SERFOR, se deja sin efecto por un acto del Presidente de la República favoreciendo intereses de sectores ajenos a una propuesta de gestión sostenible de los bosques.

Lejos de respetar la meritocracia tan escasamente propiciada en el sector público, lo que se genera con esta decisión es una mayor pérdida de confianza en el Estado, ya que ni siquiera se ha consultado a los miembros del Consejo Directivo de SERFOR. De poco vale la capacidad académica, la experiencia adquirida y el compromiso honesto de las personas, si finalmente tiene más importancia la confianza política y el favoritismo económico.

Un acto mínimo de respeto de parte de nuestro mandatario a una de las pocas prácticas de nombramiento de autoridades que se aleja de los antojos individuales o partidarios, hubiera sido conocer los hechos y dialogar con el funcionario afectado. No haber actuado de esa manera y tomar decisiones injustas va en dirección contraria a los esfuerzos por generar cambios institucionales en el manejo de los recursos forestales. Y esto resulta mucho más grave en una época de pandemia, en la que los ya laxos mecanismos de vigilancia y control forestal se han debilitado aún más, generando que, según diversas denuncias, durante los últimos meses se incremente la deforestación.

El despido del Director Ejecutivo de SERFOR es un acto arbitrario que merece el rechazo de quienes estamos comprometidos con los cambios profundos que requiere el servicio público. Pero también profundiza la debilidad institucionalidad y la ausencia de políticas nacionales conducentes a una gestión sostenible de los bosques. La superación de las limitaciones de SERFOR para cumplir con sus competencias y asumir desafíos cruciales como la trazabilidad en el manejo forestal, la elaboración de una política nacional de incentivos para el aprovechamiento de los recursos forestales, la acción sostenida contra la tala ilegal de madera y los otros delitos ambientales conocidos, el respeto y protección de los derechos territoriales y culturales de los pueblos nativos de la Amazonía, entre otros, tienen carácter urgente.

Sin embargo, asumir estas tareas ha estado muy lejos de las intenciones de los distintos gobiernos, incluido el actual. Con la decisión presidencial, las reflexiones que hablaban de aprovechar la crisis de la pandemia para construir un país mejor, son hasta ahora irrealizables. 

Mi solidaridad con Alberto Gonzales-Zúñiga.

Feliz Día del Medio Ambiente, Señor Presidente.

----
Fuente: Servicios Educativos Rurales (SER): http://www.noticiasser.pe/opinion/el-despido-del-jefe-del-serfor-una-pesima-senal-en-el-dia-del-medio-ambiente

 

Te puede interesar:

 

Valoración: 
0
Sin votos (todavía)

Añadir nuevo comentario