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Corrupción facilitaría expansión del Grupo Melka en Perú

Fuente: Agraria.pe

Una inusitada emisión de títulos de propiedad beneficiaría la expansión de palma aceitera en Ucayali. Según Proética, esto estaría vinculado a la corrupción de funcionarios en la región amazónica. Mientras tanto la población originaria de Santa Clara lucha por preservar su territorio ancestral. 

Servindi, 30 de mayo, 2018.- Desde hace varios años la deforestación para el monocultivo se ha convertido en unas de las más grandes amenazas de la Amazonía peruana. La industria que guarda la mayor responsabilidad detrás de este fenómeno es la plantación de palma aceitera que ha dejado como saldo más de 13 mil hectáreas de bosque desaparecido.

Una reciente publicación de la agencia alemana Deutsche Welle, con apoyo de la ONG Proética, revelaría el vínculo entre esta actividad y la corrupción de funcionarios en la región de Ucayali, una de las más golpeadas por el crecimiento del cultivo de palma aceitera.

Como se sabe desde hace un buen tiempo, el “Grupo Melka” encabezada por el empresario Denis Melka, dueño de un conglomerado de 25 empresas dedicadas a diversos rubros en Perú, desarrolla un modelo de negocios que implica la obtención de terrenos para la plantación de palma aceitera, algo que por ejemplo ya llevó a una crisis de deforestación en Malasia.

"Hay una conexión entre la deforestación, el comercio ilegal de tierras y la corrupción de funcionarios”, declaró a la agencia alemana Magaly Ávila, directora del programa de Política Climática de Proética.

Al parecer, entre el 2011 y 2014 la emisión indiscriminada de títulos de propiedad a nombre de possedores autonómicos facilitó la adquisición de terrenos por parte del Grupo Melka. Todas las miradas apuntan hacia el Gobierno Regional de Ucayali que habría emitido alrededor de 3.500 certificados. 

Resistencia indígena

Frente a este escenario de impunidad, una pequeña población indígena de nombre Santa Clara viene plantando resistencia ante la expansión del Grupo Melka. Con el apoyo de Proética, esta población originaria viene recibiendo capacitación para no caer en el engaño que la corporación aceitera y, aparentemente, algunos funcionarios de Ucayali estarían promoviendo.

Resulta que la población de Santa Clara de Uchunya se encuentra sobre una de las riberas del río Ucayali, en zona de influencia del Grupo Melka, lo que convierte a sus pobladores en potenciales víctimas de despojo de terrenos.

“Queremos educar a las personas afectadas sobre lo que está sucediendo y así ayudarles a defenderse en el futuro”, afirmó Magaly Ávila.

En total se trata de 20 mil hectáreas de terreno que los habitantes de Santa Clara deben defender y por cuya posesión vienen luchando frente a las autoridades. Ellos esperan lograr la intangibilidad del territorio a partir de que este sea reconocido como “tierra ancestral” por el Gobierno Regional de Ucayali y así poner freno a la peligrosa expansión del Grupo Melka. 

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