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Puerto Rico y su estatus colonial contemporáneo

Días históricos de agitación social han derivado en la renuncia del gobernador de Puerto rico por una serie de mensajes misóginos y homofóbicos. Sin embargo, al crisis económica, política y social continúa en una isla que no tiene soberanía frente al dominio e indiferencia de los Estados Unidos. ¿Hasta dónde alcanzará la rebeldía del pueblo puertorriqueño?

Por José Díaz

Servindi, 29 de julio, 2019.- Días históricos se han vivido en las últimas semanas en Puerto Rico, el país caribeño cuya autonomía se encuentra restringida por los Estados Unidos bajo el estatus de Estado Libre Asociado (ELA). Además de la crisis económica que la isla vive desde hace varios años, se suma la crisis social y política ocurrida antes y después de la renuncia de su gobernador Ricardo Rosselló.

La situación actual de Puerto Rico tiene varias aristas. Por un lado, hace unas semanas se filtró una serie de mensajes privados donde se ve al gobernador de la isla Ricardo Rosselló realizando comentarios misóginos y homofóbicos contra sus adversarios políticos. La crisis social fue inmediata y una serie de protestas con cientos de miles de personas en las calles terminó con la renuncia de la máxima autoridad puertorriqueña.

Estas movilizaciones, que provocaron la caída de Rosselló y de su grupo de ministros, ha dejado a Puerto Rico descabezada. Asimismo, la isla vive una crisis económica profunda con más de US$ 70 mil millones de deuda externa y un nivel de pobreza superior al 50% en su población, así como una constante migración hacia los Estados Unidos.

Del mismo modo, se debe tomar en cuenta que en los últimos años Puerto Rico se ha visto abatida por una serie de fenómenos naturales, principalmente huracanes que destruyen la infraestructura del país y dejan miles de víctimas mortales.

Problema de fondo

Sin embargo, este panorama no solo se debe a los hechos recientes ocurridos en esta isla caribeña. Desde 1952, Puerto Rico se convirtió en un Estado Libre Asociado (ELA) a los Estados Unidos, un escenario que ha precarizado la vida social y política en la isla. Este estatus con el paso del tiempo ha convertido a la isla en una suerte de colonia contemporánea del país norteamericano.

Por un lado, Puerto Rico se encuentra imposibilitado de tener soberanía política total, pues su máxima instancia de gobierno es Washington DC. Por otro lado, tampoco han sido adheridos a los Estados Unidos como un estado federal más, por lo que no cuentan con representantes políticos en el país que los gobierna.

Esta dependencia extrema a nivel político, ha agravado la situación en Puerto Rico donde la economía se hunde en paralelo con los golpes del cambio climático. Las últimas revueltas sociales, que han sido lideradas por los principales artistas de puertorriqueños abordaron de manera oblicua la situación de precariedad política que mantiene a la isla en condición de colonia.

Por último, en el núcleo de la población puertorriqueña está creciendo la indignación por el desprecio con el que los principales políticos de EE.UU., principalmente Donald Trump, se expresan sobre el país caribeño. ¿Alcanzará esta indignación social para construir una mayor autonomía respecto de los Estados Unidos?

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