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El Frepap y el origen de sus colonias en la selva amazónica

Foto: Cuenta de Facebook de Manolo del Castillo

Por Renzo Anselmo

Servindi, 29 de enero, 2020.- El Frente Popular Agrícola Fía del Perú (Frepap) volverá al escenario político tras 20 años de ausentismo. Hoy, con la ayuda de algunos especialistas y reportes periodísticos, intentaremos explicar qué motivó al líder de una agrupación evangelizadora en el Perú a introducirse a la política.

La Asociación Evangelizadora de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal (Aeminpu) y el Frepap fueron creados por el mismo hombre: Ezequiel Ataucusi Gamonal. La fundación de la institución religiosa se remonta a 1968; mientras que la del Frepap a 1989.

Prédicas en la Amazonía

Foto: Ojo Público

Según la tesis del antropólogo Carlos Ernesto Ráez, el líder israelita vio desde un inicio y con especial atención el territorio de la selva amazónica, a donde llegó para instalarse siendo los inicios de la década de 1960.

Cuenta que Ezequiel Ataucusi inició sus predicas en la comunidad Palomar Sanchirio, distrito de San Luis Shuaro, en Chanchamayo. Ya en 1962, se trasladaría a la que sería la primera colonia israelita: Boca Samaya, ubicada en el distrito de Puerto Bermúdez, en Oxapampa.

«La selva se erigiría como el lugar en el que los israelitas podrían encontrar una fuente de trabajo permanente, abocándose a labores de agricultura y ganadería. Ataucusi dirigirá invasiones en distintas partes de esta región, buscando establecer nuevas colonias, lo cual le costará denuncias y estancias en prisión», relata Ráez.

La colonización como motivación

Por su lado, para el antropólogo Juan Ossio —quien en el 2015 concluyó tres décadas de estudio sobre el líder la misión israelita presentando el libro El Tahuantinsuyo Bíblico— las motivaciones de Ezequiel Ataucusi con la política, se relacionaron claramente con el proyecto de crear colonias en la selva.

«[Ezequiel] se interesó [por la política] cuando descubrió que era necesario tener el reconocimiento del Estado para su proyecto de crear colonias en la selva», explica Ossio. «Ya había tenido problemas cuando sus seguidores se habían establecido en algunas zonas y no tenían la titulación legal […]», agrega.

Foto: Juan Ossio / Ojo Público

Según cuenta el antropólogo en una entrevista para el portal OjoPúblico en el 2015, este interés por la política se refuerza cuando Ezequiel reconoce que, sin vínculos con las autoridades, le sería difícil lograr la titulación de territorios.

Entonces, «[…] se fue dando cuenta rápidamente de qué mensajes o discursos le permitirían legitimarse y encontró el tema de las fronteras vivas, la política del Estado para la colonización de las fronteras nacionales, que estaban al garete», señala Ossio.

Caballococha: Visos de una tierra de religión y narcotráfico

Aunque el número de colonias establecidas por el brazo religioso del Frepap no han sido detalladas, existen territorios como el distrito de Caballococha, ubicada en la provincia de Ramón Castilla, en Loreto, donde más de una autoridad forma parte de las filas evangelizadoras.

Según un informe de El Comercio, esta es una de las localidades que al día de hoy cuenta con la mayor cantidad de autoridades provenientes del Frepap: el alcalde (Rodolfo Díaz Soto), el consejero (Jesús Jambo) y seis regidores municipales; además de dos exalcaldes que gobernaron entre el 2003 y el 2010.

Foto: El Comercio

La peculiaridad de esta zona es que, más allá de la línea israelita de conversión que se podría esperar, Caballococha ha estado marcada por ser un territorio atractivo para los narcotraficantes y, por ende, escenario de disputas contra la fuerza del orden.

Cuando en el 2014, el Gobierno del Perú declaró el estado de emergencia en toda la provincia de Ramón Castilla —incluyendo Caballococha— un grupo de El Comercio llegó a la zona y pudo comprobar esta realidad.

«Es difícil para nosotros esta situación. Sabemos que aquí hay sembríos de coca ilegal en el pueblo, pero tenemos que mantener una cierta neutralidad. No podemos preguntar mucho ni a los policías ni a los cocaleros», reconoció entonces el exalcalde Marino Chávez (2003-2006).

Al año siguiente, en el 2015, el periodista Álvaro Arce escribiría en la revista Somos: «Una investigación de la policía brasileña detectó en enero del 2013 que israelitas asentados en Caballococha –el mayor foco del tráfico de drogas en el Trapecio Amazónico, donde se entrecruzan las fronteras de Perú, Brasil y Colombia– poseían o trabajaban plantaciones de hoja de coca y laboratorios clandestinos».

Para el mismo informe, el jefe de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida Sin Drogas (Devida), Alberto Otárola, agregó: «Se han establecido como el grupo socioeconómico más importante en la provincia de Mariscal Ramón Castilla. Están presentes en toda la cadena de producción del narcotráfico: siembra ilegal, preparación de pasta básica o clorhidrato de cocaína y lavado de activos».

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