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La inseguridad alimentaria y el agro en el contexto del COVID-19

Vivimos en uno de los tiempos más difíciles en el mundo, ocasionada por la pandemia del COVID-19. Esta coyuntura genera también repercusiones en la seguridad alimentaria y en el sector agrícola, por lo que brindamos un panorama sobre estos aspectos con énfasis en el Perú.

Por Josué Orosco

Servindi, 28 de noviembre, 2020.- En el contexto de crisis causada por la pandemia, el Perú se encuentra expuesto a repercusiones como la inseguridad alimentaria, y esta no se puede disociar de la situación del agro.

La seguridad alimentaria consiste en la disponibilidad que tienen todas las personas, y en todo momento, al acceso físico, social y económico de alimentos suficientes, seguros y nutritivos.

Cuando nos referimos a “todas las personas”, implica a nivel de individuo, hogar, nación y global, a fin de que satisfagan sus necesidades y preferencias alimentarias.

Así explica la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés).

Por el contrario, la inseguridad alimentaria –atendiendo los aspectos descritos arriba– refiere a la insuficiente ingestión de alimentos.

Esta puede ser transitoria (cuando ocurre en épocas de crisis, es temporal) y estacional o crónica (cuando sucede de forma continua como resultado de largos periodos de pobreza).

Vivimos en uno de los tiempos más difíciles en el mundo, ocasionada por la pandemia del COVID-19 y cuyo mal ha agudizado más los problemas en la humanidad.

Así, las previsiones muestran que el mundo no está en vías de acabar con el hambre para el 2030 (como parte de una de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible).

Según El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2020 –informe de la FAO junto con otros organismos–, tampoco hay un camino para lograr las metas mundiales sobre nutrición.

“Es probable que la seguridad alimentaria y el estado nutricional de los grupos de población más vulnerables se deterioren aún más debido a las repercusiones […] de la pandemia”, indica el documento.

El coronavirus origina consecuencias socioeconómicas y sanitarias, por lo que se estima que el COVID-19 puede incluir hasta 132 millones de nuevas personas desnutridas.

Una de las herramientas para esclarecer la situación alimentaria en los países, es a través del Índice Global del Hambre (IGH). Dependiendo de los indicadores, puede ser bajo, moderado, grave, alarmante y extremadamente alarmante.

Foto: El Peruano

En el caso del Perú, se puede analizar desde 2 perspectivas: rural y urbano. En esta condición, aún se mantiene una significativa brecha en la actualidad.

A nivel rural, tenemos un IGH de 18.9 frente a un 13.3 a nivel urbano, ambos en situación de moderado.

Sin embargo, la región Huancavelica continúa en un estado grave de hambre al revelar un índice de 20.9 en el IGH.

Además, entre 2 a 6 años, el Perú retrocedería en la lucha contra el hambre por la afectación de la pandemia.

Cabe destacar que el presidente del Perú, Francisco Sagasti, mencionó que el Acuerdo Nacional ha aprobado un Programa de Hambre Cero.

Esto, según el mandatario, porque uno de los objetivos de su gestión es la alimentación, y esta se basa en la agricultura.

“El hambre ahora, como resultado de la crisis, es algo que todos debemos combatir”, indicó el presidente, quien acotó que se diseñará medidas para implementar este programa.

Crisis e industria alimentarias

Cuando el Perú afrontó la cuarentena en el transcurso de este año, se evidenció con mayor nitidez una crisis alimentaria.

Solo en Lima Metropolitana y Callao, en la primera semana de mayo del 2020, un 14 % de hogares declaró no haber podido comprar alimentos con contenido proteico, como carnes, pescado y huevos.

Al menos 1 millón de personas, en estos lugares del país, se vieron afectados porque el mayor motivo de esta realidad se debió a la carencia de medios económicos de las familias.

Y al margen de este factor, cabe preguntarse si los peruanos nos alimentamos bien y/o correctamente, sobre todo en los más pequeños.

Y es que los mayores índices de anemia infantil, entre 6 a 35 meses de edad, aún se registran en las áreas rurales de la sierra y la selva.

Las regiones con mayor prevalencia de anemia se ubican en Puno, Cusco, Huancavelica, Ucayali, Loreto, Junín, Madre de Dios y Pasco.

Fuente: Radio Nacional

En lo que respecta al sobrepeso y la obesidad, el 8.0 % de niños menores de 5 años tuvieron estas afectaciones durante el 2019, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

No es novedad que una de las causas de la obesidad y sobrepeso recae en los alimentos procesados, es decir, industrializados, cuyos consumos en general son un perjuicio para la salud.

Gaseosas, conservas, embutidos, golosinas, entre otros, presentan saborizantes artificiales, colorantes, etc.; además de que son sometidos a altas y/o bajas temperaturas para modificar sus consistencias.

Estos productos –cuyos componentes principales son la sal, grasas y azúcar– aumentaron sus ventas per cápita en más de un 9.2 % durante el 2019 en América Latina.

En el caso del Perú, según un informe de Ojo Público, Alicorp y Gloria dominan la industria alimentaria, además de que son subsidiarias de grupos económicos y miembros de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI).

Otro factor concierne al uso excesivo de plaguicidas en la agricultura, por lo que perjudica el estado natural de los alimentos y, por ende, vulnera la salud de los consumidores.

Situación del agro

En estos apuntes, no podemos disociar la inseguridad alimentaria con el estado del agro en el Perú.

El sistema actual impuesto por Occidente deja una herencia de precariedad alimentaria, mala salud y destrucción ambiental.

Para revertir este sistema, y a fin de que los países cuenten con una real alimentación sana, es necesario apostar por la pequeña agricultura, que es el sostén de una infinidad de familias.

Actualmente, la agricultura familiar representa el 97 % del total de las más de 2.2 millones de unidades agropecuarias del país. 

No obstante, hay un déficit de inversión y atención por parte del Estado peruano para la agricultura.

En abril del 2020, Clímaco Cárdenas, presidente de la Convención Nacional del Agro Peruano (Conveagro), señaló que el Perú invierte un 0.7 % del presupuesto público para el sector agro.

Así, para Milciades Ruiz, quien es especialista en desarrollo rural, el gran problema en la agricultura es el desconocimiento de las autoridades del sector en el aparato agrario.

Una de las observaciones de Ruiz recae en el programa del gobierno nacional FAE-Agro (destinado a auxiliar a los pequeños agricultores mediante el otorgamiento de créditos), que ha demostrado ser un fracaso.

Él considera también la necesidad de que el Estado invierta en este sector, porque el agro es un dinamizador de todos los sectores urbanos y, por tanto, de la reactivación económica.

Propone que, en materia crediticia, se otorgue el crédito con la sola garantía de la cosecha, debido al contexto actual.

Recordemos que la pandemia también hizo quebrar a los agricultores durante el confinamiento de la población. Los datos siguientes pueden brindar un panorama actual de esta coyuntura.

En su más reciente boletín de agosto del 2020, el Sistema Integrado de Estadística Agraria (SIEA) del Ministerio de Agricultura y Riego (ahora Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego) brinda información del sector agrícola.

Fuente: Movimiento Ciudadano Frente al Cambio Climático (MOCICC)

A nivel nacional, hubo una reducción en la superficie sembrada –área en la cual se deposita la semilla de cualquier cultivo– de los principales cultivos transitorios, como trigo, maíz, papa, quinua, etc.

Los indicadores del SIEA sobre este punto muestra una involución: la campaña agrícola agosto 2019-agosto 2020 es una de las peores respecto a años precedentes.

En este periodo, la superficie sembrada fue de 147 mil 975 hectáreas (ha); comparativamente, en la campaña agrícola 2018-2019 fue de 148 508.

En los últimos años, la mayor cantidad de hectáreas utilizadas para el cultivo fue de 160 236, correspondiente a la campaña 2017-2018.

En cuanto a la superficie cosechada –área de la cual se obtiene la producción de un cultivo– también hubo un descenso en el periodo enero-agosto 2019-2020.

En el 2019, el Perú obtuvo 1 816 852 hectáreas de cosecha; en el presente año, se registró 1 778 685. Esto representa una diferencia de 38 167 ha.

Ahora bien, la siembra y la cosecha no se logran sin el agua. El Perú está expuesto a sequías y a la vulneración de este recurso por actividades extractivas, como la minería.

A nivel global, la FAO advierte que son mayores las limitaciones para el abastecimiento hídrico, por lo que amenaza a la seguridad alimentaria y al desarrollo del agro.

La producción agrícola de regadío sigue siendo, de lejos, el principal usuario de agua dulce, pero la escasez de este recurso constituye un problema cada vez mayor, señala el organismo.

Por último, como adelantamos líneas arriba, en este mes de noviembre se cambió el nombre de Ministerio de Agricultura y Riego a Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego.

Para tal fin, el Gobierno de Sagasti promulgó la Ley N.° 31075. Según indica el sector, ahora la principal tarea es reconocer la importancia de la agricultura familiar.

Foto: Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego

Los ámbitos de competencia del ministerio serán las tierras de uso agrícola y de pastoreo, tierras forestales y tierras eriazas con aptitud agraria; la agricultura y ganadería.

Asimismo, los recursos forestales y su aprovechamiento sostenible; la flora y fauna silvestre; la sanidad, inocuidad, investigación, extensión, transferencia de tecnología y otros servicios vinculados a la actividad agraria.

También la cartera atenderá los recursos hídricos, riego, infraestructura de riego y utilización de agua para uso agrario e infraestructura agraria.

 

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