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COVID-19 y el tráfico de animales silvestres para el consumo humano

Fotografía de un mercado de alimentación en China. (Foto: El Plural)

Por Lourdes García U.

Servindi, 27 de marzo, 2020.- A raíz de la propagación de la enfermedad del coronavirus COVID-19 por todo el mundo, han surgido diferentes hipótesis sobre los orígenes del virus SARS-CoV-2.

Algunos científicos sospechan que éste podría provenir de un mercado en Wuhan cuando un animal supuestamente portador del virus habría sido consumido o descuartizado, extendiéndose de esa manera a la población humana.

Asimismo, un estudio del Centro de Investigación de Infecciones e Inmunología de la Universidad de Hong Kong, realizado en el 2007, ya había advertido sobre la pandemia que estamos enfrentando. 

Actualmente, dados los altos riesgos para la salud humana y también de los animales, científicos y conservacionistas demandan una prohibición permanente del tráfico de vida silvestre y de los mercados de animales vivos.


Emergencia mundial por el COVID-19 (Screenshot: OPS)

Los estudios lo advirtieron

Antes de la aparición del coronavirus del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) (SARS-CoV) en 2003, solo se conocían otros 12 coronavirus humanos o animales. 

Sin embargo, 4 000 estudios científicos realizados desde el primer brote del coronavirus SARS identificaron, en tan solo cinco años, unos 36 tipos diferentes de coronavirus. Todos de origen animal. 

Además, los estudios confirmaron que los coronavirus sufrían de recombinación genética, lo que conduce a nuevos genotipos y brotes. 

Así, el estudio científico Síndrome respiratorio agudo grave (SARS): Coronavirus como un agente de infección emergente y reincidente (Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus as an Agent of Emerging and Reemerging Infection) realizado en el 2007, advirtió sobre una inminente pandemia como la que estamos afrontando. 

El estudio, escrito por Vincent Cheng, Susanna Lau, Patrick Woo y Kwok Yung Yuen del Centro de Investigación de Infecciones e Inmunología de la Universidad de Hong Kong, alertó sobre el riesgo de consumir animales salvajes como origen del brote de enfermedades a nivel mundial.

"La presencia de una gran reserva de virus similares al SARS-CoV en murciélagos de herradura, junto con la cultura de comer mamíferos exóticos en el sur de China, es una bomba de tiempo", detalla la investigación.

La presencia de una gran reserva de virus similares al SARS-CoV en murciélagos de herradura, junto con la cultura de comer mamíferos exóticos en el sur de China, es una bomba de tiempo

Pero, los factores más importantes que hacen que los coronavirus se conviertan en pandemia, facilitando la rápida diseminación global se pueden resumir en tres puntos: 

  1. La destrucción del hábitat natural de los animales silvestres que los lleva a acercarse a las poblaciones humanas. 
  2. La manipulación y el aumento de consumo de animales salvajes exóticos.
  3. La masividad del transporte aéreo de pasajeros y la falta de conciencia en el control de infecciones hospitalarias.

“El rápido crecimiento económico del sur de China condujo a una demanda cada vez mayor por proteínas animales, incluyendo la de animales exóticos como las civetas", explicaron los investigadores para Biobio Chile.

"El tener grandes cantidades y variedades de estos animales salvajes hacinados en jaulas y la falta de medidas de higiene en mercados al aire libre, han permitido que estos nuevos virus salten desde los animales a los seres humanos”, añaden.

"No debemos ignorar la posibilidad de que el virus SARS u otros virus nuevos emerjan desde animales o laboratorios, por lo que debemos estar preparados”, concluyen.


Afectados por el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (Foto: La Tercera)

El nuevo coronavirus

Y así llegó este nuevo coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad del COVID-19 categorizada hace unas semanas como pandemia por Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En una lonja de la ciudad de Wuhan, en Hubei, China, se ofrecían más de 100 especies de animales silvestres en condiciones irregulares —muy común en algunos países de oriente—. 

A pesar de no estar todos de acuerdo, como el doctor Yu Wenbin y otros ciéntificos que aseguran que el virus fue importado de otro lugar, varios expertos han señalado al Huanan Wholesale Seaafood Market como el epicentro del nuevo coronavirus, debido a la gran cantidad de afectados que trabajaban o vivían en la zona.

"En mercados de animales vivos en condiciones de hacinamiento, así es como surgen enfermedades nuevas y nacientes que la población humana nunca antes ha visto”, afirmó Kevin J. Olival, biólogo y vicepresidente de investigación en EcoHealth Alliance para el New York Times.

El mercado chino fue cerrado a finales de diciembre de 2019 por la alta propagación y casos confirmados referidos del lugar. 

Entre los puestos de venta había una publicación de la "carta" de animales que ofrecía un mercader, en la que se veían los precios de animales como civetas, cachorros de lobo, zorros, aves de corral, camello, entre muchas otras especies. Algunos de ellos se vendían vivos, según aseguró una mujer a South China Morning Post


Carta de animales en mercados de Wuhan, China (Foto: DW News)

Ante ello, un artículo de Mongabay asegura que "el comercio de vida silvestre y los mercados de carne, donde varias especies vivas se mantienen juntas y se sacrifican en las mismas superficies, demuestran ser un caldo de cultivo perfecto para nuevos patógenos".

Según Chris Walzer, director ejecutivo de Salud de la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés), lo más probable es que el húesped evolutivo del coronavirus COVID-19 fuera un murciélago.

Sin embargo, lo que aún no se ha descubierto es a qué otro animal 'brincó' el virus para luego ser transmitido a los humanos.

"Lo que no sabemos es cómo el virus llegó a los humanos y [a través de] qué posible huésped intermediario pasó", mencionó Walzer para Mongabay.

No sabemos cómo el virus llegó a los humanos, a través de qué posible huésped intermediario pasó

Así también lo afirma Andrew Cunningham, profesor de epidemiología de la Vida Silvestre en la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL, por sus siglas en inglés). Él asegura rotundamente que son las actividades humanas las que están causando este tipo de epidemias.

“Las causas subyacentes de la propagación zoonótica de los murciélagos o de otras especies silvestres casi siempre, siempre, han demostrado ser el comportamiento humano”, dijo Cunningham en una entrevista para la CNN.


Un adulto de pangolín bien alimentado cubierto de arcilla roja después de festejar en un montículo de termitas. (Foto: Tikki Hywood Trust)

Tráfico de vida silvestre y los mercados de animales vivos

"Los animales son capturados en la naturaleza —o criados alternativamente en una llamada granja de vida silvestre— y transportados a un mercado, donde interactúan con otras especies de otros lugares", expresó Walzer en el artículo citado de Mongabay.

En esas condiciones, indicó el director de Salud, los animales intercambian excrementos y virus antes de ser sacrificados.

“Aquí, los animales están confinados bajo condiciones estresantes, intercambiando excrementos y, por lo tanto, virus antes de ser sacrificados en el sitio. Esto permite que la sangre y los órganos estén expuestos y aumenta la interfaz con los humanos".

En los mercados, los animales están confinados bajo condiciones estresantes, intercambiando excrementos y, por lo tanto, virus antes de ser sacrificados en el sitio. Esto permite que la sangre y los órganos estén expuestos y aumenta la interfaz con los humanos

Asimismo, mencionó que el hecho de la propagación era solo un "juego de números", pues al tener tantos animales de diferentes especies juntos, se les permite compartir virus. Posteriormente, la gente que accede a este tipo de lugares son propensas a contagiarse.

“Si solo se juntan suficientes especies y se les permite compartir virus, y luego se pone a mucha gente en contacto con los animales y sus partes, entonces invariablemente se tendrá un virus que puede ingresar a una célula humana y replicarse y, en raras ocasiones, transmitirse de humano a humano", concluyó Chris Walzer. 

Científicos de la Academia China de las Ciencias, de la Universidad de Pekín, la Universidad de Tsinghua y de Xiamen afirmaron, a través de una carta abierta al Gobierno de China, que los virus existen en la naturaleza, pero que debido al consumo de animales salvajes, la superficie de contacto entre los virus y los humanos aumenta enormemente.

"Estos virus existen originalmente en la naturaleza, y los huéspedes de la vida silvestre no necesariamente causan enfermedades y muerte; sin embargo, debido a que los humanos comen animales salvajes o erosionan los hábitats de la vida silvestre, la superficie de contacto entre estos virus y los humanos ha aumentado enormemente, dando virus de los animales salvajes a los humanos". 


Primeros párrafos de la carta de científicos chinos al Gobierno de China. (Captura) 

Por todas esas razones y la aún incontrolable pandemia, los 19 científicos pidieron conjuntamente la erradicación del consumo ilegal y el comercio de animales salvajes. 

"Hacemos un llamado solemne a que se ponga fin al comercio ilegal y al consumo de animales salvajes y al control de los principales riesgos para la salud pública desde la fuente. ¡Se espera que los departamentos gubernamentales competentes, los académicos y el público en general trabajen juntos para transformar la crisis en acciones para proteger la ecología y la seguridad pública de manera oportuna y efectiva!", se lee al final de la carta.

De igual manera, la Wildlife Conservation Society (WCS) y la Global Wildlife Conservation, están demandando una prohibición permanente del tráfico de vida silvestre y de los mercados de animales vivos.

Hacemos un llamado solemne a que se ponga fin al comercio ilegal y al consumo de animales salvajes y al control de los principales riesgos para la salud pública desde la fuente

En respuesta, China anunció una prohibición del consumo de animales salvajes, aunque el voto es temporal. Pues la orden emitida este domingo 22 de marzo, precisa que durará solo “hasta que desaparezca la situación de epidemia en todo el país”.

"El Ministerio de Agricultura prohíbe cualquier tipo de comercio con estos animales, vivos o muertos, en cualquier plataforma, aunque menciona específicamente el comercio electrónico, restaurantes, supermercados o mercados. Las autoridades locales aumentarán las inspecciones y los castigos a quienes violen la prohibición serán 'severos'. Las granjas de crianza de estos animales quedarán en cuarentena", detalla el diario El País.

De igual manera lo hizo Vietnam, donde se consume carne de perro como parte de su "tradición culinaria" y donde se estima que cada mes un promedio de 20 mil perros son traficados a otros países, pese a las múltiples denuncias y pedidos de organizaciones protectoras de animales.

El país del sudeste asiático lanzó una prohibición tanto del comercio como del consumo de vida silvestre.

Con esas medidas, Walzer espera que haya un efecto dominó entre los países vecinos, pues sus mercados son altamente interdependientes y se encuentran conectados.

"Estos países tienen legislación para el ganado. Ahora están preguntando sobre cómo regular mejor la vida silvestre. ¿Qué leyes, experiencia y monitoreo son necesarios para implementar realmente esta legislación de manera significativa?", manifestó Walzer.

Camboya, Laos e Indonesia aún no han hecho una declaración formal sobre prohibiciones, pero Walzer asegura que estos países han indicado que están buscando regular el comercio de vida silvestre e investigar qué hay que hacer.

Por su parte, Hoang Bich Thuy, director de WCS Vietnam, precisó en un comunicado que "el mundo necesita un país tras otro trabajando intensamente para prevenir futuros brotes virales al prohibir el comercio y el consumo de vida silvestre".

"Si solo un país continúa permitiendo el comercio de vida silvestre, las comunidades de todo el mundo seguirán sufriendo y pagarán el precio", aseveró Bich Thuy a Mongabay.

Si solo un país continúa permitiendo el comercio de vida silvestre, las comunidades de todo el mundo seguirán sufriendo y pagarán el precio

Dato:

Investigadores de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) encontraron que casi el 75 por ciento de todas las enfermedades nuevas, emergentes o reemergentes que afectan a los humanos a principios del siglo XXI son zoonóticas.

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Fuentes: Mongabay, Biobio Chile, El Plural, El País, CNN, South China Morning Post, New York Times, El Tiempo, Gestión. 

 

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