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Fieles del Señor de Qoyllurity logran importante apoyo para evitar avance de la minería

Foto: Facción

Por Jonathan Hurtado

Servindi, 19 de enero, 2016.- Primera batalla ganada. Miles de seguidores y miembros de asociaciones danzantes del Señor de Qoyllurity lograron el lunes su propósito de sentar a las principales autoridades de la región Cusco con el fin de solicitar respaldo en su lucha por anular las concesiones mineras que amenazan su santuario y la ruta sagrada que recorren año a año.

En horas de la tarde, luego de transitar las principales calles de la ciudad, se dieron cita en la Plaza de Armas unas cinco mil personas.

Hasta ahí llegaron, por pedido de los marchantes, Edwin Licona Licona, gobernador regional de Cusco, Carlos Moscoso Perea, alcalde de la provincia del mismo nombre, Daniel Maraví Vega Centeno, jefe de la Dirección Desconcentrada Cultura de Cusco, así como un representante de la Dirección Regional de Energía y Minas. 

La mayoría de los manifestantes forma parte de la Hermandad del Señor de Qoyllurity y de las llamadas ocho Naciones, las mismas que anualmente peregrinan hasta las faldas del nevado Ausangate, donde se ubica su santuario, a más de cinco mil metros sobre el nivel del mar.

“Existen seis concesiones mineras ubicadas dentro del santuario del Señor de Qoyllurity, nosotros exigimos que se anulen”, explicó Nolberto Vega Cutipa, presidente de la nación Quispicanchi -la más grande con alrededor de doce mil fieles-, en diálogo con Servindi. 

No obstante, la amenaza es mucho mayor. Según denuncian las Naciones, serían más de 40 las concesiones que se ubican en los alrededores del circuito. De iniciarse operaciones, el daño ocasionado sería irreversible para el santuario, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.  ​

La extensión del santuario es de casi tres mil 700 hectáreas. 


Foto: Percy Hurtado. Agencia Andina

Acuerdos

Como acuerdo principal se estableció el mes de junio como límite para la anulación definitiva de las concesiones mineras. Para ello, las autoridades reunidas en la Plaza se comprometieron a hacer las debidas gestiones con las oficinas de Lima a fin de que se respete la intangibilidad del sitio sagrado. 

Asimismo, se comprometieron a impulsar cambios en la Ley N° 27651, Ley de Formalización y Promoción de la Pequeña Minería y la Minería Artesanal, que ha ocasionado la llegada de operadores mineros de menor escala. 

De no cumplirse con el plazo, el Consejo de las Naciones de la Hermandad del Señor de Qoyllurity, que agrupa a las ocho naciones, anunció que tomarán nuevas acciones con el fin de llamar la atención mundial. 

Según informó Julián Condori, comunicador indígena de Cusco, una se estas acciones sería tomar el Parque Arqueológico de Sacsayhuamán donde cada 24 de junio se desarrolla la ceremonia del Inti Raymi.

De otro lado, el Gobierno Regional se comprometió a realizar mejoras físicas en el circuito de peregrinaje. 

A su turno, Maraví Vega Centeno, informó que se cumplirá la próxima semana con la colocación de los hitos demarcatorios de la zona intangible, promesa que se anunció hace solo algunos días. 

Al respecto, Vega Cutipa, de la nación Quispicanchi, señaló que esta acción no es nueva, ya que lo que hace es solo "dar cumplimiento a lo acordado en el 2010", a través de una resolución que establece los límites del santuario. 

Tal como estaba previsto, durante el encuentro en la Plaza de Armas, no se dio la palabra a ningún candidato político o dirigente de organización.

Sobre el Señor de Qoyllurity


Foto: Peregrinación al Señor de Qoyllority. Agencia Andina

La ceremonia de fe al Señor de Qoyllority comienza con la peregrinación de diversos grupos del Cusco y de la sierra sur del Perú, hacia la localidad de Sinakara en el nevado Ausangate.

Las llamadas Naciones son originarias de las provincias de Quispicanchi, Paucartambo, Paruro, Acomayo, Chinchero, Urubamba, Canchis y Anta. Se calcula que son más de 40 mil los fieles que conforman las ocho naciones. 

Esta celebración coincide con el inicio de la Semana Santa, y durante su festividad se puede apreciar el fervor de los danzantes conocidos como Ukukus o Pablitos.

Por su significado e importancia, estas actividades fueron declaradas como Patrimonio Cultural de la Nación en agosto de 2004.

En noviembre de 2011 fueron reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

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