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36 mil hectáreas deforestadas por represamiento del río Madeira

Inundaciones inmediatamente aguas arriba de la represa Jirau entre 2011 (panel izquierda) y 2015 (panel derecha). Fuente: MAAP

Servindi, 18 de mayo, 2016.- Entre los años 2010 y 2015 se deforestaron más de 36 mil hectáreas de bosque producto de la instalación de las represas de Jirau y Santo Antonio en el río Madeira, principal afluente sur del río Amazonas y el único de la margen derecha que le aporta aguas de la cordillera de los Andes.

Así lo sostiene el Proyecto Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP) en su último reporte basado en imágenes satelitales de gran resolución captadas en los últimos años.

Las represas se encuentran aguas abajo del río Madre de Dios, que nace en Perú y que es uno de los afluentes principales del río Madeira. En ese sentido, el MAAP advierte impactos ecológicos para dicho país que se pueden expresar en la obstaculización del tránsito de peces como los bagres migratorios. 

Cabe precisar que las represas de Jirau y Santo Antonio se terminaron de construir los años 2011 y 2013, respectivamente. No obstante, "las inundaciones se detectaron a partir del 2010, se elevaron sustancialmente entre 2011-12, y alcanzaron su punto máximo en 2014", explica el MAAP. 

Las imágenes satelitales se enfocan en el caso de la represa de Jirau; se puede ver la pérdida de bosque debido a las inundaciones aguas arriba. 

Según una investigación de Philip M. Fearnside del 2014, a pesar de que gran parte del bosque a lo largo del río Madeira se inunda estacionalmente, muere cuando es inundado de forma permanente. Por lo tanto, explica el proyecto, el área inundada es una medida apropiada de la pérdida de bosque.

Vale precisar que en su momento Bolivia, país donde el río Madre de Dios se une a otro para dar origen al Madeira, alertó sobre los supuestos daños ambientales que ocasionarían las represas brasileñas. Incluso su vicecanciller de entonces citó inundación de bosques y áreas agrícolas, disminución de especies acuáticas y migración de poblaciones indígenas y campesinas.

La represa de San Antonio se encuentra a unos 180 kilómetros de la frontera con Bolivia y la de Jirau, a escasos 85 kilómetros del mismo país. 

En el caso de Brasil, la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) anunció antes de la construcción de las represas que tenía pruebas de que hay indígenas no contactados en las áreas afectadas por ambos megaproyectos.

Para acceder a más imágenes del informe del MAAP hacer clic aquí

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