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Bolivia sumida entre lo secular vs lo religioso

Lo que empezó como una discusión sobre los símbolos nacionales se ha convertido en una pequeña guerra santa en Bolivia. La presidenta interina Jeanine Añez ingresó a la ceremonia de investidura con la Biblia en la mano, mientras que los opositores intentan desaparecer los símbolos indígenas de las instituciones públicas bolivianas.

Por José Díaz

Servindi, 13 de noviembre, 2019.- Tras la salida de Evo Morales hacia México como parte del asilo político ofrecido por este país, luego del derrocamiento de su gestión, asumió la presidencia temporal de Bolivia, Jeanine Añez, una senadora conservadora que se convirtió en la primera mujer en presidir al país altiplánico. Sin embargo, no es de esto de lo que se habla sobre su nombramiento.

El gesto más llamativo del ingreso de Jeanine Añez a Palacio Quemado en La Paz, para su acto de investidura, fue el haber ingresado con una biblia en la mano y exclamando el regreso del cristianismo a las instituciones públicas boliviana. Como se sabe, desde que asumió la presidencia Evo Morales en 2006, se ofició una división entre Estado e Iglesia Católica en este país.

“Esta Biblia es muy significativa para nosotros, nuestra fuerza es Dios, el poder es Dios”, proclamó la nueva presidente boliviana. Sus gestos han reabierto el debate sobre la laicidad del Estado de Bolivia, la misma que ha sido amenazada por otro de los opositores a la gestión de Evo Morales, el conservador y empresario Luis Fernando Camacho.

Lo secular versus lo religioso

La respuesta de Evo Morales, ya a salvo en México, fue la siguiente: “Mi pecado es ser indio y sindicalista. No puedo entender cómo usan la Biblia para maltratar gente”. Y es que los mismos portadores del discurso evangelizador que ha ingresado a las instituciones bolivianas esta semana, ha denostado de los símbolos indígenas.

De hecho, la tarde del domingo, cuando se concretaba el derrocamiento de Evo Morales, luego de que el Ejército de Bolivia decidiera desprotegerlo, miles de opositores salieron a las calles a quemar Wiphalas, la bandera que representa a los grupos indígena en los Andes. En paralelo, el líder de los opositores, Luis Fernando Camacho, reclamaba la cristianización del Estado de Bolivia.

Desde El Alto, ciudad ubicada en las afueras de La Paz, las bases indígenas leales a Evo Morales han denunciado el tono “colonial” con que los opositores hacen uso de los elementos religiosos cristianos. Lo que empezó como un debate sobre los símbolos nacionales se ha convertido en una discusión entre lo secular y lo religioso.

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