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La larga marcha del friaje en el Perú

Una nueva temporada de friaje está empezando en las regiones del sur y centro del Perú. Sectores como la agricultura, ganadería y las poblaciones vulnerables (niños y ancianos) serían los más afectados. Un informe de la FAO advirtió las consecuencias de este fenómeno en 2008, aunque 11 años más tarde el panorama no ha cambiado.

Por José Díaz

Servindi, 13 de mayo, 2019.- Como ocurre todos los años de manera inevitable, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) ha anunciado un nuevo bajón de temperatura en las regiones del sur del Perú. Puntualmente en esta oportunidad será la región amazónica de Madre de Dios la que sufrirá un friaje producto de una masa de aire frío que subirá desde la Antártida hasta el continente.

Las otras regiones del Perú alertadas por este fenómeno climatológico son Cusco, Puno, Junin y Ucayali. Los friajes no son una novedad en el sur del país. De hecho, anualmente suelen ocurrir entre 6 y 10 bajos de temperatura entre abril y agosto. El enfriamiento del aire se hace más notorio, y devastador, en las zonas de mayor altura.

Aunque el Estado peruano realiza cíclicamente una serie de acciones en aras de mitigar el impacto del friaje, las consecuencias de este fenómeno suelen tan fatales como anunciadas año a año. En los siguientes párrafos revisaremos cuáles son los sectores más afectados por estas olas de frío en el país.

Preocupación multisectorial

El tema no es una novedad, ya en 2008 las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) había elaborado un informe detallando los distintos escenarios donde el friaje genera impactos negativos. En un amplio documento titulado “Análisis del impacto de los eventos fríos (friaje) del 2008 en la agricultura y la ganadería alto andina en el Perú”, esta entidad ofreció un diagnóstico sobre el impacto del friaje en la seguridad alimentaria.

En resumen, aquel informe concluía que especialmente en las zonas altoandinas, la población rural se encontraba enfrentando una situación de vulnerabilidad creciente. Las personas dedicadas a la agricultura y la ganadería eran –y siguen siendo– los sectores más débiles y desatendidos. Dentro de estos últimos, los alpaqueros que podía llegar a perder más del 50% de su ganado en pocos días.

Once años después de ese informe, el panorama las regiones del sur y centro del Perú no ha cambiado año a año. Durante el 2018, según cifras del Ministerio de Salud, más de 180 personas murieron debido a las bajas temperaturas. La extrema pobreza de las zonas rurales, la falta de asistencia y las enfermedades respiratorias suelen ser el cóctel fatal en estos lugares.

En 2008 la FAO sugirió al Estado peruano que aplique políticas públicas específicas y sostenidas para asegurar la correcta alimentación en la población ubicada sobre los 3 500 metros. Por su parte, en 2018 la Defensoría del Pueblo pidió reformular los procesos de asistencia médica en esta misma zona. El panorama no parece haber cambiado mucho en 2019, a poco de empezar una nueva temporada de friaje. ¿Habremos aprendido la lección?

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