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Populismo versus Pluralismo, por Efraín Jaramillo

Hay que tener en cuenta que a todos los populistas entronizados, les llega la hora de la gobernabilidad. Es entonces cuando entienden lo difícil que es organizar el mundo que prometieron, y comienzan, desconcertados, a girar sobre sí mismos, rematando con desvaríos totalitarios, que alimentan la corrupción y el militarismo.

Efraín Jaramillo Jaramillo. Foto: Daniel Gómez

Populismo versus Pluralismo

Por Efraín Jaramillo Jaramillo*

12 de diciembre, 2021.- Una de las particularidades más significativas de la Nación colombiana es el exuberante crisol de orígenes culturales, referentes históricos, ideológicos, lingüísticos y étnicos, que configuran una identidad nacional aún difusa, tanto en el espacio como en el tiempo. A esta ejemplar característica hay que sumarle las diversas y abundantes identidades de los ecosistemas. En corto, la diversidad cultural y la biodiversidad son la expresión natural de la Nación colombiana y su territorio.

Lo llamativo de este albur cultural, es que ni el Estado liberal, ni sus contradictores iliberales, han logrado en los dos siglos de vida republicana, fundirla —aunque no por ausencia de intentos— en un molde ideológico homogéneo. No sucede lo mismo con la biodiversidad, que en un término de pocas décadas ha sido arruinada de forma alarmante, en favor de cada vez más pocas especies de flora y fauna.

Se han devastado selvas naturales para pastizales o cultivos de plantación, estrechando cada vez más el hábitat de la fauna nativa, en favor de una sola especie, el animal vacuno. “La gula de carne de los países europeos devora selvas”, es el título de un documental de la Deutsche Welle, sobre la expansión ganadera en el Amazonas brasilero, y otro del mismo canal: “La carne devora hombres”, que muestra como la producción de carne en el Amazonas está destruyendo territorios de los pueblos indígenas, poniéndolos al borde de la extinción, como es el caso de indígenas no contactados.

¿perdurarán las instituciones que sostienen el pluralismo cultural?, y ¿tendrán el vigor suficiente para frenar la expansión del desequilibrio ecológico y climático, y el colapso de ecosistemas de bosque húmedo que todavía nos quedan?

Lo que quiero expresar aquí, parte del interrogante, de si ese crisol de culturas y la biodiversidad del país puedan sobrevivir esta etapa del desarrollo de la humanidad. En otras palabras: ¿perdurarán las instituciones que sostienen el pluralismo cultural?, y ¿tendrán el vigor suficiente para frenar la expansión del desequilibrio ecológico y climático, y el colapso de ecosistemas de bosque húmedo que todavía nos quedan? La pregunta es pertinente si observamos como tendencias populistas de izquierda y derecha han corroído la democracia en tantos países, favoreciendo autocracias que arrasan con la diversidad tanto biológica como cultural. Bolsonaro es un ejemplo. Ortega también.

tendencias populistas de izquierda y derecha han corroído la democracia en tantos países, favoreciendo autocracias que arrasan con la diversidad tanto biológica como cultural. Bolsonaro es un ejemplo. Ortega también.

Aunque me he vuelto optimista en lo que se refiere al desarrollo político del país, pues cada vez hay más jóvenes ilustrados y conscientes de los riesgos de gobiernos populistas, temo, no obstante, de que sean las tendencias populistas de izquierda y derecha, las que lleguen a disputar la segunda vuelta electoral. Y aunque no creo que el elegido de la derecha populista se parecerá a Bolsonaro, ni que el elegido de la izquierda populista será idéntico a Maduro, me preocupa que su elección sea producto de una honda ceguera cívica, lo que no es un ejemplo alentador en esta época de polarización que vive el país.

en América Latina, los políticos populistas, casi que sin excepción, han sido enceguecidos por las mieses del poder.

Mi punto de vista —extremadamente subjetivo— y mi limitada visión sobre las reales intenciones que mueven a los populistas en el país, me obligan a apreciaciones prudentes y manteniendo un alto grado de generalidad, que a veces incomoda. Me guía la experiencia, y esta me dice que en América Latina, los políticos populistas, casi que sin excepción, han sido enceguecidos por las mieses del poder. Un poder que no alcanzan a entender a quién beneficia, en una sociedad que desconocen, aunque hablen con experticias que no poseen. Un contexto político incierto, al que habría que añadir el cataclismo civilizatorio que vivimos, que ha terminado enloqueciendo a la madre naturaleza.

No estoy —entiéndase bien— cuestionando a la política, ni a los políticos, pues estas descalificaciones suelen anteceder al fascismo. Pero si lastiman los lenguajes iracundos y los prejuicios y sentencias emotivas, de mentes populistas, cuyo fin es cautivar, sin mayor ilustración a sus electores. Ojalá los ciudadanos(as), no se dejen seducir por los extremos y se sitúen en el centro político, que es a mi juicio la postura política más ponderada. Ya lo había expresado en un texto anterior, citando al filosofo italiano Carlo Galli: “una democracia carente de Centro político se encuentra a la merced de cada amenaza”.

Hay que tener en cuenta que a todos los populistas entronizados, les llega la hora de la gobernabilidad. Es entonces cuando entienden lo difícil que es organizar el mundo que prometieron, y comienzan, desconcertados, a girar sobre sí mismos, rematando con desvaríos totalitarios, que alimentan la corrupción y el militarismo, males para los cuales nuestras sociedades no han desarrollado anticuerpos. Pero ya sería tarde, como dice el refrán “palabra y piedra suelta no tienen vuelta”. Voto depositado tampoco.

 

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* Efraín Jaramillo Jaramillo es antropólogo colombiano y director del Colectivo de Trabajo Jenzera, un grupo interdisciplinar e interétnico que acompaña esfuerzos organizativos de indígenas, afrocolombianos y campesinos.

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Fuente: Seminario Virtual Caja de Herramientas, edición 759 – Semana del 11 al 17 de diciembre de 2021: https://viva.org.co/cajavirtual/svc0733/articulo08.html

 

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