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Iniciativa Amazónica del BID presenta serias deficiencias

Programas de la institución financiera conllevarían riesgos para los pueblos amazónicos. Foto: Fabio Nascimiento/Greenpeace

Un análisis del Bank Information Center (BIC) revela serias deficiencias en los programas de la Iniciativa Amazónica del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Servindi, 11 de octubre, 2021.- La Iniciativa Amazónica del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) privilegiaría a la gran empresa e incluiría grandes riesgos para los pueblos indígenas amazónicos.

Así lo revela un análisis de Carolina Juaneda y Roberto Espinoza para el Centro de Información Bancaria (Bank Information Center - BIC), donde señalan los vacíos y deficiencias de los programas que impulsa la institución financiera de la región.

La ‘Iniciativa Amazónica’ del BID “debe apoyar los derechos y enfoques de desarrollo sostenible de los Pueblos Indígenas, Afrodescendientes y las comunidades tradicionales, y situar sus soluciones ambientales y sociales en el centro de la iniciativa”, señalan.

El BID, viene desarrollando tres fondos para esta ‘Iniciativa Amazónica’. El ‘Programa de Desarrollo de Semillas de la Amazonía’, el ‘Fondo de Bioeconomía de la Amazonía’ y el ‘Fondo de Bioeconomía y Selva Amazónica de múltiples donantes’.

No obstante, ante los problemas que presentan, los programas deberían de ser replanteados para abordar de forma significativa el cambio climático y proteger a la Amazonía y sus pueblos.

Programas deficientes

Como se recuerda, Mauricio Claver-Carone, presidente del BID, anunció del lanzamiento de la ‘Iniciativa para el desarrollo sostenible de la región amazónica’, durante la Asamblea Anual de Gobernadores de esta institución financiera, a mediados de marzo de 2021.

Junto al sector privado, organizaciones no gubernamentales, el Fondo Verde del Clima y el Fondo para el medio Ambiente Global, el BID se planteó cuatro áreas a desarrollar:

  • La Bioeconomía.
  • La gestión sostenible de la agricultura, la ganadería y los bosques.
  • El capital humano.
  • Las ciudades e infraestructuras sostenibles.

Sin embargo, la iniciativa y sus programas contenían deficiencias en su estructura, en su implementación, además de los intereses que están detrás.

En un primer análisis, Carolina Juaneda y Roberto Espinoza desarrollaron cuatro deficiencias en el ‘Programa Estratégico Semilla/Transitorio para el Desarrollo Sostenible de la Amazonía Financiado con Capital Ordinario’ (OC-SDP), aprobada por el directorio del BID a finales de marzo.

Solo en este programa de la iniciativa Amazónica del BID, se podía identificar una fuerte dependencia del sector privado y subestimación de los riesgos de la infraestructura, y la falta de consulta y diálogo con los pueblos indígenas y afrodescendientes.

Así como la falta de vínculos claros entre la bioeconomía, la protección de los bosques y sus pueblos, y la falta de énfasis en la regularización de la tierra y la seguridad de su tenencia.

Así se cuestionaba que el BID no reconociera ni priorizara “la protección del bioma amazónico y sus pueblos indígenas y afrodescendientes como un elemento central de la Iniciativa Amazónica”.

Por tales motivos, en el análisis para el Centro de Información Bancaria se sostenía la necesidad de incluir y trabajar junto a los pueblos indígenas, afrodescendientes y otros actores para para fortalecer la iniciativa.

Desarrollo alterno

El Centro de Información Bancaria (Bank Information Center - BIC) es una organización que, desde 1980, lleva a cabo actividades para promover reformas de las políticas de instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial.

Frente a las repercusiones de algunos programas económicos en la agudización del cambio climático, el BIC desarrolla un trabajo en alianza con organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo para mejorar esta situación/estas estructuras.

A continuación, compartimos el análisis de Carolina Juaneda y Roberta Espinoza para el Bank Information Center – BIC:

 

¿Apoya el BID los derechos de los indígenas, afrodescendientes y comunidades tradicionales en su Iniciativa Amazónica?

Por Carolina Juaneda. Actualizado en conjunto con Roberto Espinoza*

En marzo de 2021, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó la Iniciativa Amazónica  para el desarrollo sostenible de la Amazonia. La iniciativa comprende tres fondos destinados a  apoyar la bioeconomía, la agricultura sostenible, la ganadería, la gestión de los bosques, el  capital humano y la infraestructura y las ciudades sostenibles. El BIC anima al BID a trabajar en  colaboración con los Pueblos Indígenas (PI), los Afrodescendientes (AD) y las comunidades  tradicionales de la cuenca del Amazonas para que la Iniciativa Amazónica les beneficie y proteja  efectivamente sus derechos.

La Iniciativa Amazónica (IA) es la respuesta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al Pacto  de Leticia y pretende apoyar a los países amazónicos en la implementación de los compromisos  del Pacto. Su objetivo ostensible es fomentar modelos de desarrollo económico socio ambientalmente sostenibles en la región amazónica, apoyando la preparación y ejecución de las  operaciones del Grupo BID en cuatro áreas temáticas o pilares: bioeconomía; agricultura,  ganadería y gestión forestal sostenibles; capital humano (salud, educación y empleo); e  infraestructuras y ciudades sostenibles. 

El BID está desarrollando tres fondos bajo el paraguas de la Iniciativa Amazónica: 

1. Programa de Desarrollo de Semillas de la Amazonía (ASDP):

El Directorio del BID  aprobó 20 millones de dólares en capital inicial, y el presidente del BID anticipó que habría hasta 1.000 millones de dólares en compromisos con el fondo. El ASDP tiene como objetivo desarrollar una sólida cartera de proyectos para proporcionar apoyo técnico estratégico a los clientes  (gobiernos y empresas privadas) para la ideación, preparación y ejecución de las operaciones de préstamo del BID, durante los primeros años de implementación de la Iniciativa. BIC ha planteado anteriormente preocupaciones relacionadas con el ASDP y la IA en relación con sus  potenciales efectos adversos sobre la Amazonía y los pueblos de los bosques y se ha comprometido con la administración del BID en torno a la necesidad de que la IA priorice y  proteja efectivamente los derechos de los PI, AD y las comunidades tradicionales. 

2. Fondo de Bioeconomía de la Amazonia:

El BID presentó en agosto una propuesta al Fondo Verde del Clima (GCF) para la creación de un fondo de bioeconomía de 300 millones de dólares, que está sujeto a la aprobación de la Junta del GCF en octubre de 2021. La propuesta pretende "desbloquear el capital privado valorando la bioeconomía y los productos y servicios positivos  para la naturaleza con resultados de mitigación del clima en la cuenca del Amazonas".

El BIC y sus socios han identificado las siguientes deficiencias y preocupaciones 

No se incluye la regularización de la tierra y la seguridad de la tenencia de la tierra como un componente importante de la propuesta. El programa se centra en abordar las barreras críticas que impiden que los bio-negocios medianos o grandes desbloqueen las inversiones privadas, sin "responder a otras barreras y riesgos técnicos y de gobernanza que son relevantes para el  desarrollo sostenible e inclusivo de la Amazonía, [como] las deficiencias en la tenencia de la tierra y los derechos en toda la región." (1) 

La teoría del cambio de la propuesta (2) se basa exclusivamente en un supuesto de mercado que pasa por alto y minimiza los graves riesgos de las disputas por la tierra. Además, subestima el papel que desempeñan los PI, AD y las comunidades tradicionales en la mitigación del cambio climático a través de sus esfuerzos por proteger los bosques. Su capacidad continua para mitigar el cambio climático está directamente relacionada con la cuestión de la seguridad de la tenencia de la tierra y la gobernanza territorial. 

Acceso y distribución desigual de los beneficios del proyecto: El programa propone un Programa  de Pequeñas Subvenciones (SGP) de 10 millones de dólares para "permitir a los actores locales  - especialmente a las mujeres, los indígenas, los afrodescendientes y los campesinos - asumir  iniciativas y permitir a los bionegocios mejorar e influir en los resultados del desarrollo con una  perspectiva de bioeconomía." (3) Aunque es una buena noticia que la propuesta incluya apoyo  financiero directo para los PI, AD y comunidades tradicionales, los fondos dedicados al PEC representan sólo el 3,3% del total del Fondo de Bioeconomía de la Amazonia.

En comparación  con el total de fondos que el BID planea asignar a partir de ahora a la IA (1.300 millones de  dólares) (4), los fondos dedicados a los PI, AD y comunidades tradicionales a través del PEC son sólo el 0,007 por ciento del total de los fondos de la IA. Esta distribución desigual de los fondos no sólo agrava las desigualdades existentes, sino que tampoco tiene coherencia estratégica, ya que margina a uno de los principales actores territoriales de la Amazonia, los PI, que controlan  el 23% o más de todo el bioma amazónico. 

Esta distribución desigual de los fondos  no sólo agrava las desigualdades existentes, sino que tampoco tiene coherencia estratégica

Falta de priorización de las iniciativas de bioeconomía indígena basadas en los Planes de Vida Indígena: Un componente principal de la propuesta es el apoyo a las soluciones privadas de bioempresas y sus cadenas de suministro a través de diferentes instrumentos financieros. (5) El principal actor que recibirá la mayor parte de los fondos será el sector privado (bionegocios en  fase inicial, empresas de bioeconomía, empresas de tecnología climática y biotecnología). No está claro cómo el BID mitigará y abordará la presión extractiva de los diferentes actores  privados a los que apoyará. La bioeconomía corporativa tiene una tendencia al monocultivo y a la homogeneización del bosque, restringiendo los usos tradicionales de la tierra, exacerbando el  tráfico de tierras, comercializando el "capital natural", y absorbiendo todos los privilegios en la  financiación, lo que profundiza la desigualdad de los beneficios. (6) Contrasta esto con las iniciativas de bioeconomía indígena, que reproducen y mantienen la biodiversidad del bosque, adoptan un enfoque holístico, fortalecen la gestión autónoma de los PI y promueven la distribución equitativa de los beneficios. La propuesta debería equilibrar su apoyo a los actores  del sector privado y a los esfuerzos indígenas. 

La falta de un proceso de consulta eficaz y la no obtención del consentimiento de los pueblos  indígenas: En lugar de llevar a cabo consultas significativas e inclusivas con los PI, AD y las  comunidades tradicionales, el BID celebró "diálogos" improvisados y superficiales (7) para sensibilizar a determinadas comunidades y a la sociedad civil sobre el Fondo de Bioeconomía de  la Amazonia. Esto representa una oportunidad perdida para que el BID predique con el ejemplo y siga sus propias políticas y las mejores prácticas internacionales y se comprometa con los PI,  AD y las comunidades tradicionales. El BID no consultó con los PI, AD y las comunidades tradicionales para diseñar los componentes clave del Fondo de Bioeconomía, y la propuesta no  tiene un mecanismo claro que permita a las comunidades hacer aportaciones en el diseño de  los componentes clave del programa, incluyendo los subproyectos. Además, la propuesta  completa del Fondo de Bioeconomía sólo está disponible en inglés, lo que la hace inaccesible  para la mayoría de los PI, AD y comunidades tradicionales.

3. Fondo de Bioeconomía y Selva Amazónica de múltiples donantes:

Actualmente, el BID  está en conversaciones para crear un fondo fiduciario de múltiples donantes que pretende  impulsar "logros en la gestión sostenible de los bosques, el uso sostenible de la tierra y el  desarrollo de la bioeconomía en la región amazónica." (8)

Mientras el BID continúa las conversaciones con los donantes para crear este fondo y trabaja  para institucionalizar la Iniciativa Amazónica, recomendamos que el BID 

a. Aumentar la financiación del PEC en el marco del Fondo Multidonante a un nivel  proporcional al control territorial indígena de la Amazonia (23% del bioma). Este aumento  tiene un triple beneficio: mejora la equidad, contribuye a la sostenibilidad social de la propuesta y aumenta la sostenibilidad de las actividades financiadas.

b. Utilizar el PPD para apoyar la seguridad de la tenencia de los PI, AD y comunidades  tradicionales, cerrando la brecha histórica en la titulación de tierras y fortaleciendo la  gobernanza, la gestión forestal y el apoyo a las iniciativas productivas de las comunidades.

c. Consultar con los PI, AD y comunidades tradicionales mientras se desarrolla el fondo multidonante para que los objetivos y la estructura estén alineados con las necesidades y  demandas de estos pueblos. Esto ayudará a evitar que los objetivos del modesto PEC sean  revertidos por los impactos del enfoque predominantemente corporativo del Fondo de  Bioeconomía de la Amazonía. El BID también debería seguir consultando a los PI, AD y  comunidades tradicionales a medida que el IA se pone en funcionamiento. 

Para que la IA aborde de forma significativa el cambio climático y proteja la Amazonía y sus  pueblos, debe apoyar los derechos y enfoques de desarrollo sostenible de los PI, AD y las  comunidades tradicionales y situar sus soluciones ambientales y sociales en el centro de la  iniciativa. Esperamos seguir trabajando con la dirección del BID para fortalecer el diseño y la  implementación de la Iniciativa Amazónica.

Notas:

(1) Véase la página 17, párr. 36, nota a pie de página 44 del paquete de propuestas de financiación para  el PM173

(2) "El Programa propone que SI se despliegan mecanismos financieros y políticos adaptados para valorar  el capital natural a través de la puesta en marcha del Fondo de Bioeconomía de la Amazonia, ENTONCES  los bionegocios que contribuyen a la mitigación del clima, la resiliencia y la adaptabilidad a las amenazas  climáticas de la población local en las cadenas de valor y los ecosistemas serán financieramente viables,  se expandirán y proporcionarán un nuevo modelo para el desarrollo de negocios resilientes de bajas  emisiones. Los empresarios podrán crear capacidades, se incubarán y acelerarán las empresas de nueva  creación, se agrupará el apoyo privado a través de bonos temáticos y políticas incentivadoras, y se  generarán y difundirán conocimientos sobre prácticas resilientes al clima y de bajas emisiones". Aunque  la valoración del capital natural es realmente útil, este pensamiento lineal simplifica en exceso el reto de  reflejar estos valores en la economía en general y evita evaluar los impactos económicos de los conflictos  sociales, territoriales y medioambientales ampliamente documentados en el bioma amazónico.

(3) Véase la página 33, párr. III.4. del paquete de propuestas de financiación del PM173

(4) Suponiendo que el PDEA consiga hasta 1.000 millones de dólares de financiación, más los 300 millones  que se aprobarán para crear el Fondo de Bioeconomía de la Amazonia.

(5) Véase la página 26 del Paquete de Propuestas de Financiación para el PM173.

(6) La Propuesta dice que "Para los propósitos de esta propuesta, en la Amazonía la bioeconomía tiene  como objetivo ser positiva para el clima y la naturaleza, fomentando prácticas de uso de la tierra  sostenibles que conduzcan a la reducción de emisiones, mayores reservas de carbono, ganancias netas en  el capital natural, y el aumento de la resiliencia climática de las poblaciones y los ecosistemas vulnerables"  (Página 12, párrafo 24, nota 37). Esta definición no hace referencia al conocimiento, la sabiduría y la visión  holística de la bioeconomía de la PI, que prioriza la extracción de productos de forma equilibrada y  sostenible.

(7) Ver página 29 y 30 de la versión española del Sistema de Gestión Ambiental y Social (SGAS). El BID  menciona que, como parte de una fase inicial del Plan de Participación de las Partes Interesadas (SEP), el  BID mantuvo siete diálogos con PI, EA, comunidades tradicionales, etc. El autor participó en uno de estos  diálogos "Hablemos de la Amazonia", organizado por una empresa canadiense contratada por el BID, y en  ese diálogo no hubo oportunidad de plantear preguntas sobre la IA, ni sobre los fondos. Asimismo, los  socios que participaron en las "mesas redondas" informaron que los diálogos tenían una agenda estricta  y no permitían ningún espacio para que los participantes identificaran los problemas, las posibles  soluciones y las formas de implementar esas soluciones y discutirlas con el personal del BID. Muchas  organizaciones de la sociedad civil decidieron no participar en estos diálogos porque no estaba claro cuál  era el objetivo del BID. No querían participar en un espacio que podría ser utilizado en el futuro para  legitimar acciones o decisiones específicas. El ESMS también menciona que se está utilizando la  Inteligencia Artificial para "analizar las percepciones y preocupaciones", sin embargo, no está claro cómo  el BID está recopilando y obteniendo esta información.

(8) Párrafo 1.5, página 24 de la propuesta del EDEA.

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* Carolina Juaneda es encargada ambiental del Bank Information Center (BIC). Roberto Espinoza es consultor del BIC

 

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