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Industrias extractivas y desarrollo rural territorial en los Andes

Imagen: Portada del libro

Servindi, 9 de diciembre, 2016.- El Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE) comparte la publicación: "Industrias extractivas y desarrollo rural territorial en los Andes peruanos", un aporte importante para entender mejor el rol e iimpacto de las industrias extractivas en los Andes peruanos.

La investigación se focaliza en dos estudios de caso: las poblaciones aledañas a los proyectos mineros de Las Bambas, en el departamento de Apurímac, y La Granja, en el departamento de Cajamarca.

La publicación presenta cuatro ensayos que buscan explicar las transformaciones en las formas de representación política en ámbitos rurales como el efecto que estas tienen en la implementación de políticas de ordenamiento territorial en el contexto de grandes proyectos extractivos.

Otro de los propósitos de la publicación es contribuir al debate sobre cómo impulsar una mejor gestión territorial en el marco del desarrollo extractivo del país.

La publicación resulta bastante oportuna considerando que en las últimas décadas en el Perú se han producido cambios significativos en las formas de organización y representación local.

Tales cambios han afectado el desarrollo de las políticas territoriales en el contexto de proyectos mineros a gran escala.

Si bien el Perú ha promovido instrumentos técnicos públicos como el plan de ordenamiento territorial (POT) y la zonificación ecológica económica (ZEE) para aportar a la gestión del territorio la ocupación desordenada del territorio y el crecimiento acelerado de la inversión ponen en debate la eficacia de estas herramientas.

Frente a los nuevos desafíos y las crecientes expectativas, las comunidades campesinas han tenido que negociar la venta o el acceso a sus recursos, mientras que las autoridades locales se han visto obligadas a enfrentar la implementación de políticas de ZEE para el ordenamiento territorial de su jurisdicción.

Como resultado, advierten los autores de la publicación, se ha generado una crisis de representatividad que ha contribuido a la proliferación de conflictos.

La publicación tiene como autores a Andrea Cabrera y Rafael Barrio de Mendoza y fue editada por Gerardo Damonte y Manuel Glave.

A continuación reproducimos la parte de la presentación del libro. cuyo texto completo puede ser descargado desde la dirección que aparece al final de la presente nota.

Presentación

El Perú ha estado inmerso en un ciclo de expansión extractiva que viene cerrándose. Este ciclo ha sido representado principalmente por el vertiginoso crecimiento de la industria minera, liderada por corporaciones multinacionales cuyos sistemas de extracción demandan recursos locales como agua y tierra. Como lo muestran numerosas publicaciones, esta expansión minera ha generado disputas por los recursos naturales entre las corporaciones y las poblaciones locales, sin que el Estado haya podido establecer reglas claras sobre el uso territorial o protocolos de mediación de conflictos.

En este contexto, en el país se han venido promoviendo instrumentos técnicos públicos para contribuir a la gestión del territorio, como son el plan de ordenamiento territorial (POT) y la zonificación ecológica económica (ZEE), además de los planes de desarrollo concertado (PDC) en diferentes escalas territoriales. Sin embargo, la ocupación desordenada del territorio y el crecimiento acelerado de la inversión —traducidos en cambios de los usos del suelo y en dinámicas económicas que modifican la configuración espacial de los territorios— han generado un debate en torno a la implementación o aplicabilidad de estos instrumentos como medios eficaces para orientar la planificación y gestión del territorio.

Por ello, las organizaciones y autoridades locales se han visto obligadas a responder a los nuevos retos y las crecientes expectativas. Las comunidades campesinas han tenido que negociar con corporaciones multinacionales la venta o el acceso a sus recursos, mientras las autoridades municipales se han visto obligadas a enfrentar el desafío de implementar políticas de ZEE orientadas al ordenamiento territorial (OT) de su jurisdicción. Como resultado, se ha desatado una crisis de representatividad que ha contribuido a la proliferación de los conflictos.

En este libro, abordamos esta problemática con el fin de plantear los dilemas de la representación local para la mejor gestión territorial. Nuestro objetivo ha sido analizar las transformaciones de las formas de representación política en ámbitos rurales y su efecto en la implementación de las políticas de ordenamiento territorial en el contexto del desarrollo de grandes proyectos extractivos. En particular, hemos buscado responder a las siguientes preguntas: ¿cuáles son las organizaciones sociales más representativas actualmente en la sociedad rural? ¿Cómo ejercen dicha representación? ¿Cómo se comportan los diferentes actores frente a los avances de las políticas de ZEE y de OT? ¿Qué información socioeconómica hay que obtener para fortalecer y consolidar estos procesos en las principales regiones con industrias extractivas en el país?

Con el fin de desarrollar nuestros argumentos, la investigación que sustenta los artículos del presente libro partió de tres premisas. Primero, que las políticas públicas que enfatizan la dimensión del manejo territorial están administradas por gobiernos locales organizados a partir de esferas políticas urbanas, espacio en el cual la participación de las organizaciones rurales activas —como las rondas y comunidades campesinas— ha sido comúnmente restringida. Segundo, que en el Perú las políticas públicas son impulsadas, disputadas y negociadas en el marco de la fragmentación y dispersión de la representatividad política, tanto en los niveles locales inmediatos como en los entornos provinciales. Tercero, que las formas de representación y organización política, tanto en ámbitos urbanos como rurales, se mantienen en un proceso de constante redefinición y reestructuración. En contextos de desarrollo extractivo, estos procesos adquieren una direccionalidad específica vinculada al desarrollo de los proyectos extractivos.

Nuestra investigación se focalizó en dos estudios de caso: las poblaciones aledañas a los proyectos mineros de Las Bambas (Apurímac) y La Granja (Cajamarca).

Las Bambas se ubica en el distrito de Challhuahuacho, uno de los cinco de la provincia de Cotabambas, región Apurímac. Se trata de un territorio altoandino ocupado mayoritariamente por comunidades campesinas, que tiene una población aproximada de 8000 habitantes. Si bien pertenece a Apurímac, gran parte de sus circuitos comerciales y migratorios está orientada al Cusco, que dista 72 kilómetros. La capital del distrito, Challhuahuacho, es el centro urbano más cercano al yacimiento cuprífero Las Bambas, y ha experimentado un proceso de densificación y transformación urbana asociado al proyecto extractivo.

Este proyecto empezó en el 2004, cuando la empresa suiza Xstrata obtuvo la concesión e inició los trabajos de exploración, construcción de instalaciones y relacionamiento comunitario. En el 2013, Xstrata completó su fusión con la transnacional Glencore, y consolidó el control de alrededor del 50% del mercado mundial del cobre. Esta posición se tradujo en una serie de negociaciones con el primer comprador mundial, China, y supuso la venta del proyecto Las Bambas, en el 2014, a los consorcios MMG Limited, Guoxin International Investment Corporation y Citic Metal Co. Limited. Está previsto que en el 2016 se inicien las operaciones de explotación.

El proyecto minero La Granja está ubicado en el distrito de Querocoto, uno de los 19 de la provincia de Chota, región Cajamarca. Su territorio se ubica entre valles interandinos y está ocupado por cerca de 10 000 habitantes. Los circuitos económicos y migratorios de Querocoto están orientados a otra capital regional, Chiclayo, y a la capital provincial, Chota. En la cabecera del caserío La Granja se ubica el proyecto minero del mismo nombre, que en el 2005 se entregó como concesión a la empresa inglesa Río Tinto. La titularidad de este emprendimiento estuvo manejada, desde 1994, por la empresa canadiense Cambior, que en el 2000 cedió el control del proyecto a la australiana BHP Billiton, la que, finalmente, en el 2002 devolvió estos derechos al Estado peruano. Desde el 2006, Río Tinto desarrolla sus labores de exploración y relacionamiento comunitario en la zona de influencia. Hasta la fecha, todavía no se ha decidido iniciar la explotación.

Estos casos fueron seleccionados por compartir tres características comunes y una diferencia especialmente relevante para nuestro estudio. En primer lugar, se trata de proyectos mineros a gran escala que se desarrollan en ámbitos rurales andinos. En segundo lugar, son proyectos que, a pesar de encontrarse aún en etapa de exploración, han generado un conjunto de transformaciones en la representatividad local. Y, en tercer lugar, las regiones que acogen estos proyectos se encuentran implementando políticas de ordenamiento territorial. Cabe señalar que los ámbitos organizacionales rurales son distintos en cada proyecto: mientras Las Bambas se implementa en un entorno de comunidades campesinas, La Granja lo hace en uno de rondas campesinas.

El estudio siguió una metodología cualitativa basada en la revisión de data secundaria y el trabajo de campo. Entre el 2012 y el 2013, se emprendieron estancias de campo con el fin de recoger información primaria por medio de métodos e instrumentos cualitativos, tales como la observación y las entrevistas semiestructuradas. La metodología incluyó la organización de dos talleres, con actores sociales locales y regionales, en las ciudades del Cusco y Chiclayo. El objetivo de estos talleres fue validar y difundir los resultados de nuestra investigación. Se seleccionaron Cusco y Chiclayo porque, a pesar de que Las Bambas y Querocoto se alojan en regiones vecinas, consideramos que es en estas ciudades donde se concentra el debate sobre la influencia política de cada uno de estos proyectos.

A partir de los resultados de nuestra investigación, se elaboraron los cuatro ensayos que compilamos en el libro. El primero, titulado «Transformación de la representatividad política en contextos extractivos a gran escala en los Andes peruanos», analiza los cambios en la representatividad y en ámbitos de la política campesina en contextos extractivos. Toma como estudio de caso el proyecto Las Bambas, y enfatiza las transformaciones políticas que se han producido en el mundo comunal. El segundo texto, «Las rondas campesinas y el desarrollo minero: el caso del proyecto minero La Granja», realiza un recuento de la historia de las rondas campesinas en el ámbito de influencia de este proyecto, haciendo especial referencia a los cambios institucionales vinculados al proyecto minero. El tercer artículo, «Gestión territorial local e industrias extractivas: los casos de Querocoto (Cajamarca) y Challhuahuacho (Apurímac)», analiza los dilemas que afronta la aplicación de instrumentos de gestión territorial en contextos mineros. Finalmente, se presenta un ensayo conclusivo titulado «Los dilemas de la representación política y la capacidad de gestión territorial: conclusiones finales», en el que se resumen e integran los aportes de los artículos precedentes.

Esperamos que los análisis y argumentos presentados en este libro aporten al debate sobre cómo impulsar una mejor gestión territorial en el contexto del desarrollo extractivo del país.

Manuel Glave y Gerardo Damonte

Acceda a la publicación completa haciendo clic en el siguiente enlace.

- "Industrias extractivas y desarrollo rural territorial en los Andes peruanos" (versión PDF, español, 112 páginas)

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