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Guerra por extraer litio presiona las tierras en México

La “transición energética” promovida por el capitalismo es evidencia de “una nueva retórica que pondera el discurso“ que, en sí mismo, no representa un cambio de rumbo significativo de lo que actualmente ya define para el mundo su relación inseparable con el modelo extractivo minero. El ejemplo del litio en México es un caso ilustrativo.

Servindi, 8 de febrero, 2021.-  Treintaiséis proyectos mineros a cargo de diez transnacionales buscan que México les concesione 537 mil hectáreas para extraer litio atizando una creciente especulación minera y presión sobre las tierras.

Así lo denuncian los colectivos GeoComunes, la Red Mexicana de Afectados por la Minería (Rema) y Mining Watch quienes presentaron el 5 de febrero un documentado informe.

El documento El litio: la nueva disputa comercial dinamizada por el falso mercado verde advierte que empresas se posesionan de tierras y generan expectativas irreales, además de conflicto sociales.

En su afán por acceder a las tierras donde existen yacimientos de litio provocan violencia y desplazamiento en nombre de tecnologías que supuestamente se califican de verdes o justas, advierte el informe.

El académico Juan Carlos Guadalajara alertó que las comunidades son las principales víctimas de los intereses empresariales y advirtió que “es evidente que la presión sobre los territorios donde hay litio va a ser enorme".

"No solamente para extraerlo, sino también para especular y crear ganancias en la Bolsa de Valores. Y esto es el primer paso a la degradación del territorio y las relaciones sociales” aseveró Guadalajara.

Especulación

La producción mundial de litio bajó 20 por ciento en 2019, el crecimiento de su demanda es lento y sólo se satisface el 75 por ciento de la oferta. Sin embargo, pequeñas empresas especulan con la posible alza de su precio. 

“Esto provoca una creciente especulación minera alrededor de la exploración de litio en las Américas por empresas mineras juniors" indica el informe.

"Estas empresas posesionan tierras, generan expectativas irreales, además de conflicto, y provocan violencia y desplazamiento en nombre de tecnologías que supuestamente se califican de verdes o justas”, afirma el documento.

En total son 36 proyectos de capital extranjero, controlados por 10 empresas. De los cuales 19 están activos: los de Organimax Nutient Corp (15), Bacanora Lithium (tres) y One World Lithium (uno), de acuerdo con el informe.

Basado en datos del Sistema Integral sobre Economía Minera (Sinem) y de la Secretaría de Economía (SE), el reporte señala que Organimax Nutient Corp tiene vigentes las concesiones de 21 mil 905 hectáreas, y en trámite las de 303 mil 351.

Por su parte, Bacanora Lithium registra 15 mil 62 ha con concesiones vigentes, y en trámite las de 87 mil 87.

En el caso de One World Lithium, cuenta con concesiones en trámite para 73 mil 547 ha.

Actualmente ya se encuentran concesionadas con ese propósito 97 mil ha, por lo que las solicitudes representan el 84.7 por ciento del total de tierras que se podrían destinar a esta industria extractiva.

Estos proyectos representan 97 mil hectáreas concesionadas además de 537 mil más que están en trámite. Es decir, que el 84% de las concesiones asociadas con la extracción del litio están actualmente en trámite.

Examinando la información sobre dichos proyectos y empresas, se observa que en su mayoría son proyectos mineros sin actividad controlados por pequeñas empresas canadienses al borde de la quiebra.

Ellas dependen del proceso de especulación para generar recursos en las bolsas de valores de Canadá. Solo existen tres empresas realmente activas para avanzar sus proyectos de extracción (Bacanora Lithium, Organimax y One World Lithium).

El litio y la transición energética

El litio se convirtió en un metal codiciado con la llegada de las “energías limpias”. Debido a sus características es favorable para la conducción de energía, lo que facilita la creación de baterías más pequeñas y de mayor duración.

Sin embargo, la “transición energética” promovida por el capitalismo evidencia “una nueva retórica que pondera el discurso“ pero que en sí mismo no representa un cambio de rumbo significativo del modelo extractivo minero.

La desaceleración en la venta de los vehículos eléctricos, agudizada por la falta de subsidios chinos, y la reducción en el almacenamiento del litio (stockpiling) han disminuido la producción.

Sin embargo, las principales fuentes de información para la industria, además de las instituciones financieras más importantes, insisten en un inminente boom en la demanda del litio.

A pesar de la promoción especulativa de la producción de litio en México, presiones geopolíticas obligan a considerar el posible futuro de México dentro del mercado de litio mundial, apunta el informe.

El litio de México es de importancia para el futuro inmediato de los EEUU; y no es casual que esto se refleje en la imposición de ciertos términos en los nuevos acuerdos multilaterales firmados con este país, como es el caso del T-MEC.

Las medidas para incrementar el consumo de productos de litio extraídos en Norteamérica, sumadas al hecho de que la producción mundial se concentre en Australia, Sudamérica y Asia, presionan sobre los yacimientos de este mineral en México y Canadá.

Ello es en especial evidente en las empresas que desean suministrar litio para la industria automotriz regional.

El documento concluye en que el litio no representa un camino hacia la “transición energética”; por el contrario es la continuación del uso de nuevos insumos ante el eventual agotamiento de otros.

Por esa misma razón, las mismas estructuras coloniales y de acumulación de capital que la industria minera reproduce se mantendrán.

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