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Crece deforestación en territorio indígena colindante a Ocho Sur P

Foto: ejaatlas.com

Por operar ilegalmente y deforestar la Amazonía, las autoridades ordenaron en dos ocasiones, en los últimos cinco años, la paralización inmediata de las actividades de Plantaciones Pucallpa SAC. Sin embargo, la palmicultora que cambió su razón social a Ocho Sur desde 2016 y que opera en la región Ucayali, no detuvo sus labores ni siquiera con la llegada de la pandemia.

En junio de 2020, alertados por la falta de cuidados al personal, un equipo médico llegó a la empresa para testear a los trabajadores. El resultado: el 90% de los que pasaron por la prueba de COVID-19, dieron positivo. Esto le ha valido una serie de procesos administrativos y penales a la compañía, esta vez por el delito contra la salud pública y trabajo forzoso.

Casi una década después de que la empresa comprara muy convenientemente la tierra que invasores armados arrebataron –y continúan arrebatando– a la comunidad shipiba Santa Clara de Uchunya, esta vive en zozobra, con amenazas de muerte y cada vez menos bosque.

¿Por qué ninguna autoridad detiene a Ocho Sur? ¿Quiénes son los accionistas, clientes y proveedores que sostienen a una empresa que sólo ha traído violencia a las familias de Santa Clara de Uchunya? ¿Qué impide que las autoridades peruanas tomen medidas en favor de las familias de Santa Clara de Uchunya?

Tras un primer reportaje que demuestra, como a pesar de las órdenes de paralización, Ocho Sur P. continuó operando, esta vez Servindi presenta un estudio y el testimonio de los líderes de Santa Clara de Uchunya que confirman que la comunidad nativa vive un segundo pico de deforestación, hecho que estaría relacionado a la presencia de la empresa Ocho Sur P. en la zona.

 

Crece la deforestación

Servindi, 1 de octubre, 2020.- Los niveles de deforestación en el territorio ancestral de la comunidad nativa Santa Clara de Uchunya, ubicada a orillas del río Aguaytía, en la región Ucayali, han aumentado desde los últimos cuatro años y, este 2020, podría presentarse uno de los peores registros.

Un estudio reciente de Forest Peoples Programme (FPP) revela que entre el 2016 y 2019, la comunidad registró la pérdida de 6,564.6 hectáreas de bosques; y que, en lo que va del 2020, solo hasta el 18 de agosto, se han perdido 1,241.1 hectáreas de bosques.

Para los líderes indígenas y dirigentes de Santa Clara de Uchunya entrevistados por Servindi, la deforestación en su territorio está relacionada a la presencia de la empresa de palma aceitera Ocho Sur P. que, en los últimos cinco años, recibió dos órdenes gubernamentales para paralizar sus actividades.

 
Estudio elaborado por Forest Peoples Programme sobre héctareas de bosques pérdidos entre 2001 y 2020 en Santa Clara de Uchunya.

Historia de deforestación

La comunidad nativa Santa Clara de Uchunya, conformada por miembros del pueblo Shipibo-Conibo, está ubicada en el distrito de Nueva Requena, provincia de Coronel Portillo, en la región Ucayali.

Los miembros de esta comunidad que viven tradicionalmente de la caza y la pesca, reivindican como parte de su territorio ancestral las tierras ubicadas entre el río Aguaytía y la Cordillera Azul, en una extensión total de 86,713 hectáreas.

Sin embargo, pese a las solicitudes que han presentado ante las autoridades —desde hace más de 20 años— para lograr el reconocimiento de su propiedad sobre la totalidad de su territorio ancestral, el Estado solo les ha reconocido alrededor de 1.500 hectáreas.

La reciente investigación de Forest Peoples Programme (FPP) estudia la cantidad de hectáreas de bosques perdidos en el territorio ancestral de la comunidad nativa Santa Clara de Uchunya, entre los años 2001 y 2020, que ascienden a un total de 16,311.8 hectáreas.

Estudio revela segundo pico de deforestación en el territorio ancestral de la comunidad nativa Santa Clara de Uchunya. Foto: Forest Peoples Programme

En dicho estudio, se observa que el primer pico de deforestación en la comunidad se registró en los años 2012 y 2013, periodo, precisamente, en el que la empresa Plantaciones Pucallpa —hoy llamada Ocho Sur P.— adquirió los terrenos que invasores le habían arrebatado a la comunidad nativa, y empezó a cultivar palma aceitera.

Plantaciones Pucallpa fue una de las empresas fundadas por el empresario checo-estadounidense Dennis Melka, dueño del Grupo Melka, una corporación acusada de deforestar más de 13 mil hectáreas de bosque en Loreto y Ucayali.

Solo en el 2012, el estudio de FPP identifica 2,744.5 hectáreas de bosques perdidos, una cifra casi cinco veces mayor a toda la cantidad de hectáreas de bosques perdidos en los once años anteriores (587.1 hectáreas), entre el 2001 y el 2011.

A pesar de este elevado índice de deforestación en esos años, el 2013 fue aún peor. Ese año, se llegaron a registrar 3,290.1 hectáreas de bosques perdidos, espacios que luego serían usados para la plantación de palma aceitera.

Fue por esos años también que los comuneros de Santa Clara de Uchunya, empezaron a denunciar el arrebato de sus tierras y las constantes agresiones y hostigamientos por parte de trabajadores y traficantes de tierras ligados a la empresa de Dennis Melka.

El primer pico de deforestación se registró en los años 2012 y 2013, periodo, precisamente, en el que la empresa Plantaciones Pucallpa adquirió los terrenos que invasores les habían arrebatado a la comunidad nativa, y empezó a cultivar palma aceitera. 

Aunque en los años siguientes, 2014 y 2015, se observa una leve reducción en pérdida de bosque, esta continúa siendo muy superior a las que se registraron hasta el 2011, antes de la llegada de la palmicultora a la comunidad.

En setiembre del 2015, Plantaciones Pucallpa recibiría, de parte del Ministerio de Agricultura, la primera orden para detener de forma inmediata sus actividades agrícolas intensivas, luego de confirmarse que venía operando sin contar con certificación ambiental.

Asimismo, se descubrió que para entonces la empresa ya había desboscado más de 6.800 hectáreas, pese a no contar con la certificación ambiental para acreditar que su actividad se venía realizando sobre los suelos apropiados. Pese a todo esto, la empresa no acató la orden y continuó operando.

Segundo pico de deforestación

El estudio de Forest Peoples Programme (FPP) demuestra que, a partir del año 2016, los niveles de deforestación volvieron a ascender exponencialmente, pasando de 753.8 hectáreas de bosques perdidos en el 2016, a 2,920.2 hectáreas de bosques arrasados en el 2019.

Así, el 2019 se convirtió en el segundo peor año en cuanto a niveles de deforestación registrados en el territorio ancestral de la comunidad nativa Santa Clara de Uchunya y con ello, se terminó de confirmar un segundo pico de deforestación.

Tom Rowley, oficial de Mapeo y Monitoreo de FPP que estuvo a cargo del estudio, le dijo a Servindi que los patrones geoespaciales de este segundo pico de deforestación en el territorio de la comunidad nativa posee características que permiten sospechar que se trataría de una actividad organizada.

“El pico más reciente parece ser más pequeño, más generalizado y con una deforestación más fragmentada, pero con caminos y parcelas irradiando hacia afuera de forma paralela a la plantación, de una manera que parece ser al menos algo coordinado”, explica el especialista.

Deforestación en los últimos cuatro años. "Parece estar ocurriendo en todas partes a la misma vez", dice sorprendido el especialista de FPP. Foto: Forest Peoples Programme

Rowley añade que las fotos aéreas recopiladas como parte del estudio, “muestran estructuras permanentes que aparecen a lo largo de algunos de los caminos, lo que también sugiere que podría estar ocurriendo una apropiación de tierras de una forma más organizada y determinada”.

El especialista observa además que, a diferencia del primer pico de deforestación registrado en el 2012 y 2013, en el que se identificó la pérdida de bosques desde un solo frente; esta vez los bosques estarían siendo arrasados en diferentes partes del territorio comunal.

“La pérdida de bosques parece estar ocurriendo en todas partes a la misma vez, lo cual es sorprendente”, señala.

A partir de los hallazgos de este reciente estudio, Servindi se comunicó con los líderes indígenas de la comunidad de Santa Clara de Uchunya, quienes confirmaron, desde el lugar de los hechos, que la deforestación en su territorio no ha cesado y va en aumento.

“Hace un mes nada más volvió a ingresar un grupo de traficantes de tierras a la comunidad y no podemos botarlos. La deforestación, que empezó con la llegada de la empresa [Plantaciones Pucallpa], sigue aumentando cada día más. Vivimos con temor porque acá no hay seguridad”, cuenta el jefe de la comunidad nativa, Efer Silvano Soria.

Al igual que Efer Silvano, el exjefe de Santa Clara de Uchunya, Carlos Hoyos Soria, aún recuerda lo distinta que era su comunidad hace algunos años.

“Antes que llegue esta empresa, nadie se interesaba por un metro de tierra en nuestra comunidad, por eso es que nosotros no teníamos ningún problema. Pero, nos hemos dado cuenta que esta empresa trajo el mayor interés, el acaparamiento y tráfico de tierras por doquier que ahora estamos viendo”, le dijo el líder indígena a Servindi.

Todo es un juego: primero, acaparan tierras; luego, consiguen la constancia de posesión del terreno y hacen la inscripción en registros públicos. Y, una vez que obtienen el título, lo empiezan a negociar directamente con la empresa, señala Carlos Hoyos.

Para Carlos y el resto de dirigentes de la comunidad, no hay dudas de que, detrás de los traficantes de tierras —que ingresan a la fuerza, se apoderan y luego venden las tierras de su comunidad—, está la empresa Plantaciones Pucallpa que, desde el 2016, pasó a llamarse Ocho Sur P.

“Todo es un juego: primero, acaparan tierras; luego, consiguen la constancia de posesión del terreno y hacen la inscripción en registros públicos. Y, una vez que obtienen el título, lo empiezan a negociar directamente con la empresa. Todo es una artimaña la empresa”, señala el líder shipibo.

Otro dato que guarda relación con el reciente estudio es que, en medio de este segundo pico de deforestación y ya con nuevo nombre, en el 2017, la palmicultora recibió la segunda orden para paralizar sus actividades depredatorias, esta vez de parte del Poder Judicial.

Intento de acaparamiento

Los datos revelados por el estudio de FPP, evidencian que, desde que se dictaron las órdenes de detención de actividades contra la empresa, la deforestación no solo no se redujo, sino que ha aumentado considerablemente en la comunidad.

Para el especialista Tom Rowley, esto podría ser más que una coincidencia, debido a que, la pauta de pérdida de bosque y la construcción de carreteras en la zona, sugieren un nivel de coordinación y equipo técnico que parecerían inviables sin al menos alguna participación de la empresa.

“A partir de una visión general, la forma en que el patrón de pérdida de bosque forma una especie de rectángulo contiguo a la plantación de palma aceitera, sugiere lo que podría ser un intento de acaparamiento de la tierra adyacente para extenderse”, sospecha el especialista.

Los dirigentes indígenas, por su parte, están convencidos de que ese es el fin detrás de los traficantes de terrenos que ingresan a su comunidad, tal como lo señala Miguel Guimaraes Vásquez, presidente de la Federación de Comunidades Nativas de Ucayali y Afluentes (Feconau).

“El objetivo es que, primero entren los invasores, y finalmente, estas tierras vayan a parar a manos de la empresa. Esa es su estrategia”, asegura Guimaraes.

Comuneros de Santa Clara de Uchunya están convencidos de que detrás de los invasores que ingresan a su comunidad esta la empresa Ocho Sur P. Foto: Jonathan Hurtado

La llegada de la empresa, no solo ha alentado y acelerado enormemente el tráfico de tierras y la deforestación en las tierras, sino que también ha sumido a la población en una situación de peligro e incertidumbre, a raíz de las amenazas que reciben por defender sus territorios.

Carlos Hoyos, jefe de la comunidad entre 2016 y 2019, contó que, durante ese periodo, en dos ocasiones extraños que ingresaron a su comunidad, intentaron matarlo a balazos; mientras que Miguel Guimaraes, denuncia que recibe amenazas de muerte que llegan a través de llamadas de desconocidos. Por este motivo, recientemente ha tenido que cambiar de número.

La preocupación en la comunidad se expande, al ver que, a pesar de los años, las constantes denuncias y las órdenes de paralización, ninguna autoridad ha podido detener las operaciones de Ocho Sur P., empresa que, para los líderes indígenas, es la responsable de la situación que viven actualmente.

Durante el estado de emergencia nacional, la compañía continuó operando e, incluso, habría intensificado sus actividades, sacándole provecho al nulo control de las autoridades durante este periodo, según contaron a este medio los líderes indígenas.

Lo alarmante sería que estas actividades se hayan prolongado a costa de la salud de los trabajadores y todo parece indicar que fue así. En junio, el portal Convoca.pe reveló que el 90% de los trabajadores testeados en la plantación de Ocho Sur P, dio positivo para COVID-19.

A este paso, parece probable que este sea uno de los tres peores años registrados [en cuánto a pérdida de bosques perdidos], sino el peor, advierte el especialista de FPP.

Tom Rowley, el especialista de FPP, cuenta que, durante la cuarentena decretada en marzo de este año a causa de la pandemia COVID-19, la tasa de pérdida de bosques en el territorio ancestral de la comunidad Santa Clara de Uchunya, aumentó en un 35% en comparación al mismo periodo del año 2019.

A este paso, “parece probable que este sea uno de los tres peores años registrados, sino el peor”, advierte el especialista.

Ante estos hechos, hay una pregunta que se cae de madura: ¿puede tanta deforestación en un solo lugar no llamar la atención de las autoridades competentes?

Miguel Guimaraes, presidente de Feconau, no se lo explica y, al mismo tiempo, le preocupa que sus hermanos indígenas de Santa Clara de Uchunya, cansados de exigir justicia, empiecen a efectuarla con sus propias manos.

“Esta empresa ha destruido totalmente el modo de vivir de la comunidad, pero al menos ellos quieren recuperar su territorio. En Santa Clara de Uchunya dicen que, si nadie hace justicia, ellos empezarán a hacerlo con sus propias manos. Nosotros queremos evitar una desgracia”, dice con preocupación Miguel Guimaraes.

Aunque el futuro para Santa Clara de Uchunya es incierto, queda claro que lo que pueda ocurrir más adelante, está en manos de las autoridades encargadas de comprobar quiénes están detrás de esta segunda ola de deforestación. El llamado de atención está hecho.

Actualización: Al cierre de este reportaje, se conoció que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le ha concedido una audencia pública a un grupo de organizaciones indígenas y de la sociedad civil en Perú. La audiencia sobre corrupción y violación de derechos humanos de defensores indígenas amazónicos se realizará este martes 06 de octubre a las 3:00 p.m., y en ella se presentará, entre otros, el caso de Efer Silvano Soria, presidente de la comunidad nativa Santa Clara de Uchunya.

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