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Chile: Priorizar actividad portuaria pone en riesgo al pueblo Yagán

Foto de 'El Mostrador', de Chile.

Servindi, 23 de abril, 2020.- Las cifras de contagiados en la ciudad antártica de Puerto Williams se han elevado a 18, poniendo en peligro al ancestral pueblo Yagan en la Villa Ukika. 

Esto debido a que las autoridades del gobierno chileno priorizaron las actividades del puerto, generando un excesivo movimiento de personas en su interior. 

Con una población de 94 personas, los Yagan han ido siendo reducidos hasta una localidad en la Isla de Navarino; al sur del Estrecho de Magallanes, en lo que antes fue su extenso territorio ancestral.

Las trágicas experiencias en las pestes traídas por naves de diversas partes del mundo, han obligado a la comunidad de Villa Ukika a entrar en alerta por las cifras del CoVID-19 en la región antártica de Chile.

A continuación, una nota de opinión de El Mostrador que expone el panorama actual completo en la ciudad más austral del mundo.

Una nueva amenaza a la supervivencia del pueblo yagán

Por Jose Aylwin y Lorena Arce

El Mostrador, 23 de abril, 2020.- La comunidad yagán de Puerto Williams está enfrentando hoy, por el COVID-19, una nueva amenaza a su supervivencia.

Con una población de 94 personas, esta comunidad habita hoy en esa localidad ubicada en la Isla de Navarino, en la Región de Magallanes, la que es parte del que fuera su extenso territorio ancestral en los canales al sur del Estrecho de Magallanes. Desde la década del cincuenta, los sobrevivientes de este pueblo fueron forzosamente trasladados allí por la Armada en, la entonces recién creada, base naval de Puerto Williams, pasando a establecerse en las márgenes de la base, en la que hoy es conocida como Villa Ukika.

No sería la primera vez que este pueblo canoero y nómade –que habitó por milenios en el extremo sur del continente, concentrándose mayoritariamente en las inmediaciones del canal Beagle– sería reasentado. La primera oleada fue aquella impulsada en la segunda mitad del siglo XIX por las misiones anglicanas (South American Missionary Society) establecidas en Ushuaia en 1869, en la costa norte del canal Beagle.

Fue en el contexto de dicha sedentarización cuando se generó el colapso demográfico de este pueblo, como consecuencia de las pestes –tifus, neumonía y sarampión, entre otras– que contraerían en las misiones producto de la llegada de naves de diversos orígenes. Así, por ejemplo, en 1884 recalaría en dicha localidad una nave argentina trayendo enfermedades que, en un par de años, causarían la muerte de la mitad de la población yagán, para entonces estimada en un millar de personas. Nuevos episodios de contagios seguirían impactando a los yagán, cuya población, como consecuencia de ello, para comienzos de siglo XX disminuyó a menos de un centenar.

Dicha experiencia traumática para este pueblo y muy cercana en su memoria, en especial en la de los ancianos, es la que alarma a la comunidad en momentos en que el COVID-19 golpea a Puerto Williams con particular fuerza y en que las acciones adoptadas desde el Estado, a todas luces, parecen ser insuficientes para prevenir un contagio masivo allí.

En efecto, de acuerdo al Ministerio de Salud, al 20 de abril había en la comuna Cabo de Hornos –en que se ubica Puerto Williams– 17 personas contagiadas por el COVID-19. Se trata, según la misma fuente, de la segunda comuna en Magallanes, luego de Punta Arenas, con mayor cantidad de contagios y de un número muy elevado, si se considera que la población total de dicha comuna asciende a solo 2.063 personas (Censo 2017).

Si bien el 23 de marzo se declaró cuarentena total en la Isla Navarino, permitiendo el acceso solo a los transportes con suministros de alimentos, medicamentos y bienes básicos para la población, el 6 de abril esta fue levantada por razones que se desconocen, siendo reemplazada por un cordón sanitario como parte del Plan de Acción Nacional del Minsal para hacer frente a la pandemia.

A pesar de ello, a la fecha se sigue observando un excesivo movimiento al interior de Puerto Williams. Preocupa gravemente la decisión de la autoridad de no detener la actividad económica, amenazando así la salud y la vida de quienes habitan allí y, en especial, de los integrantes de la comunidad yagán, quienes, debido a sus condiciones de pobreza material, salud y precariedad de las viviendas, se encuentran en una situación de particular vulnerabilidad frente a la pandemia.

Cabe señalar que la comunidad yagán cuenta con 10 adultos mayores, entre los que se encuentra Cristina Calderón, reconocida por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes como “tesoro humano vivo”, quien, a sus 92 años, es la última hablante de la lengua yagán, la que enseña a los menores como parte de la herencia cultural de la comunidad. Muchos de los adultos mayores presentan enfermedades pulmonares por su alta exposición al frío, debiendo recurrir al hospital de Puerto Williams, lugar hoy poco seguro, dado que fue allí donde se originaron los primeros contagios con COVID-19.

En un comunicado urgente, la Comunidad Yagán de Puerto Williams llamó en estos días a las autoridades nacionales y regionales a reponer la cuarentena en la Isla Navarino, hasta que se haya controlado la situación, se identifiquen y aíslen las personas contagiadas; a establecer protocolos que aseguren que la actividad económica en Puerto Williams y entorno no acelere los contagios de COVID-19; y a elaborar un protocolo especial, con el consentimiento de la comunidad, para dar asistencia adecuada en caso de contagio de alguno de sus integrantes, en especial los ancianos. También pidió materializar el apoyo económico comprometido a través de Conadi para la comunidad, para satisfacer las necesidades básicas –alimentos, leña para calefacción, entre otros– de sus integrantes, cuestión que hasta ahora no se ha materializado.

Cabe hacer presente que la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas señala, en su artículo 7, que las personas indígenas tienen “derecho a la vida, la integridad física y mental... y la seguridad de la persona” y que los pueblos, como sujetos colectivos, tienen “el derecho colectivo a vivir en libertad, paz y seguridad como pueblos distintos” y a no ser “sometidos a ningún acto de genocidio ni a ningún otro acto de violencia”. El Estado chileno, al suscribir esta declaración, se comprometió a adoptar todas las medidas para hacer posible la materialización de estos derechos.

Ante la crítica realidad aquí descrita –de la que los estados de Chile y Argentina hasta hoy no se han hecho cargo de manera adecuada– cabe preguntarse: ¿qué esperan las autoridades para evitar que la trágica historia vivida por el pueblo yagán se repita nuevamente hoy con el COVID-19, acabando quizás para siempre con este pueblo y su cultura?

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Fuente: El Mostrador: https://www.elmostrador.cl/destacado/2020/04/23/una-nueva-amenaza-a-la-supervivencia-del-pueblo-yagan/

COMUNICADO DE ALERTA DE LA COMUNIDAD INDÍGENA YAGAN DE BAHÍA MEJILLONES FRENTE AL COVID-19

Comunicado de alerta de la Comunidad Indígena Yagán de Bahía Mejillones frente al COVID-19

Villa Ukika, 21 de abril de 2020

Nuestra comunidad yagán se encuentra alarmada y en estado de alerta ante los crecientes casos de contagio con Covid-19 que se están presentando en la localidad de Puerto Williams y que a la fecha de este comunicado se han reportado, oficialmente, 18 personas contagiadas de una población total estimada de 1.868 habitantes (Censo 2017). Sin embargo, la información entregada por las autoridades regionales ha sido difusa y poco clara, lo que ha llevado a la población a una estresante confusión frente a la magnitud de la situación que enfrentamos y en consecuencia a si se están tomando realmente las medidas adecuadas.

La situación resulta especialmente crítica para nuestra comunidad ancestral, reconocida como los habitantes más australes del planeta tras poblar hace más de 6.000 años el Cabo de Hornos y la Isla Grande de Tierra del Fuego. Ello teniendo presente que, junto a las políticas de asimilación, fueron las pestes resultantes del contacto bacteriológico generado por la llegada de  navegantes, misioneros y colonos afuerinos las que llevaron a nuestro pueblo casi a su extinción.

Hoy nuestra comunidad en Puerto Williams está integrada por sólo 94 personas, 10 de los cuales son adultos mayores, entre los que se encuentra nuestra abuela Cristina Calderón, quien a sus 92 años es la última hablante nativa de nuestro pueblo, lengua que como comunidad estamos en proceso de recuperar al igual que nuestra herencia cultural. Nuestros abuelos, presentan enfermedades pulmonares por su alta exposición al frío siendo el hospital un lugar de visitas recurrentes durante el invierno. Sin embargo, hoy el hospital no es un lugar seguro para nosotros, ya que fue ahí donde se originaron los primeros contagios con Covid-19.

Ante esta pandemia las autoridades han tomado las siguientes medidas:

  • 23 de marzo, se declara cuarentena total en la Isla Navarino, comuna de Puerto Williams permitiendo el acceso solo a los transportes con suministros de  alimentos, medicamentos y bienes básicos para la población.
  • 6 de abril, se levanta la cuarentena, por razones que desconocemos, reemplazándola por un Cordón Sanitario, como parte del Plan de Acción Nacional frente al Covid-19 del Ministerio de Salud.

Por nuestra parte, como comunidad, hemos cerrado nuestra localidad, Villa Ukika, y nos mantenemos aislados de todo contacto con personas del exterior para proteger a nuestro pueblo y especialmente a nuestros ancianos.

Sin embargo, a pesar de todas estas medidas seguimos observando un excesivo movimiento al interior de Puerto Williams y una mayor preocupación por no detener la actividad económica por sobre la salud  y la supervivencia de la población y la de nuestro pueblo que –como muchos pueblos indígenas en el mundo– nos encontramos en una situación especialmente vulnerable ante esta pandemia. Así, estamos observando con gran preocupación un progresivo aumento de contagios en Puerto Williams.

Ante esta alarmante situación nuestra Comunidad Yagán hace un LLAMADO URGENTE a las autoridades competentes a:

  1. Reponer la cuarentena en la Isla Navarino, donde se encuentra la localidad de Puerto Williams, hasta que se haya controlado la situación, se identifiquen y aíslen las personas contagiadas, se pueda dar seguimiento a los contactos que esas personas han tenido y se detengan los casos de contagio en la isla.
  2. Establecer protocolos que aseguren que la actividad económica en Puerto Williams y entorno de modo no acelere los contagios de Covid-19 en nuestra población.
  3. Elaborar un protocolo especial, con el consentimiento de nuestra comunidad, para dar asistencia oportuna y adecuada en caso de contagio de alguno de nuestros miembros, especialmente para nuestros ancianos y personas con patología preexistentes.
  4. Acelerar el apoyo económico que se ha comprometido a través de CONADI para la comunidad, ya que nuestras necesidades básicas (alimentos, leña para calefacción, entre otros) dependen de actividades laborales esporádicas y de subsistencia.

Queremos hacer presente que la Declaración de Naciones Unidas de Pueblos Indígenas, señala en su artículo 7, que las personas indígenas tenemos “derecho a la vida, la integridad física y mental, la libertad y la seguridad de la persona” y que tenemos “el derecho colectivo a vivir en libertad, paz y seguridad como pueblos distintos” y no seremos “sometidos a ningún acto de genocidio ni a ningún otro acto de violencia”.

De esta manera, y en el marco de los derechos que nos asisten, hacemos este llamado URGENTE a todas las autoridades competentes para que, tomen conciencia de la extrema vulnerabilidad y amenaza ante la que se encuentra nuestro pueblo yagán frente a esta Pandemia y SE ADOPTEN CON CELERIDAD LAS MEDIDAS ADECUADAS para evitar una nueva tragedia para nuestro pueblo.

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