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Ciencia y pueblos indígenas en el Congreso de Áreas Protegidas

Reserva de la biosfera de Sian Kaan en México (Erick Ecker, gentiliza CAPLAC) Foto: Ansa

Por Ricardo Pérez

Servindi, 13 de setiembre, 2019.- Es unánime. Científicos de todo el mundo agrupados en el Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas  (IPBES, por su sigla en inglés) han sonado la alarma.

Estamos cerca de llegar a un punto en el que habremos generado un impacto tan grande en el funcionamiento de la vida en el planeta que ya no podremos remediar.

Un millón de especies están en riesgo de extinción y necesitamos ser más ambiciosos para salir de la crisis.

Créditos: RAISG

Pero existe una luz al final del túnel: Esta degradación ambiental global se frena en los territorios indígenas.

Los expertos de la academia han concluido que los verdaderos expertos estuvieron siempre ahí, en el territorio.

En palabras de Pamela McElwee, una de las autoras que lideró el reporte: “En promedio, [los pueblos indígenas] están haciendo un mejor trabajo cuando se trata de gestionar recursos naturales y riesgos ambientales, tales como pérdida de especies y problemas de contaminación”.

McElwee y un gran número de autores de universidades de todo el mundo concuerdan en que nuestros gobiernos no solo pueden sacar lecciones de los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales sino que además deben apoyarlos si queremos realmente frenar la pérdida de biodiversidad.

Otro estudio de la Universidad de Cambridge, publicado en Nature, comparó el performance de diferentes mecanismos de conservación y territorios indígenas en la Amazonía peruana.

El resultado fue que, en promedio, los territorios indígenas y las concesiones privadas tuvieron mejores resultados que las áreas naturales protegidas por el estado como frenos a la deforestación y la degradación de los bosques.

los territorios indígenas y las concesiones privadas tuvieron mejores resultados que las áreas naturales protegidas por el estado como frenos a la deforestación y la degradación de los bosques

En ese sentido, los autores sugieren a los gobiernos “desarrollar políticas que faciliten el proceso de solicitud y establecimiento de concesiones privadas y territorios indígenas”.

Más recientemente, otro estudio desarrollado en Brasil, Canadá y Australia determinó que las tierras manejadas por indígenas eran ligeramente más ricas en especies de vertebrados comparadas con áreas naturales protegidas por el Estado; y que además albergan una mayor cantidad de especies de vertebrados consideradas amenazadas.

Se trata de datos relevantes si consideramos la diferencia de presupuesto y tiempo que se necesita para establecer y mantener un área protegida por el estado, en comparación con lo que se requiere para titular y dar soporte financiero al Plan de Vida de un territorio indígena.

Gobernanza Territorial: La clave del éxito

¿Qué hace tan efectivos a los territorios indígenas? El IPBES, da detalles sobre esto: prácticas como el combinar especies silvestres con especies domésticas en sus huertos (un aporte posible gracias al ingente acervo de conocimiento tradicional de las mujeres indígenas), generan espacios mucho más ricos en biodiversidad.

Otras formas tradicionales de gestión del territorio incluyen el monitoreo continuo; tan necesario para obtener datos sobre las dinámicas poblacionales, las relaciones entre especies, el ingreso de especies invasoras y de actividades económicas, tanto legales como ilegales.

Por su parte, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en su ya conocido Informe Especial sobre Tierras y Cambio Climático establece que ahí donde tenemos territorios indígenas con derechos otorgados, podemos ver menores índices de deforestación y degradación de bosques, menos emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y más capturas de carbono, medidas de reforestación más equitativas y mejores resultados a nivel social, económico y ambiental en general, que en las áreas administradas por los estados.

los pueblos no sólo conservan mejor, sino que conservan más, y en zonas más remotas

Pero los pueblos no solo conservan mejor, sino que conservan más, y en zonas más remotas. Se ha encontrado que los pueblos indígenas representan un 5% de la población mundial, pero gestionan un 25% de toda la Tierra sin contar la Antártida, 38 millones de kilómetros cuadrados en total.

Una responsabilidad asumida por los propios pueblos, que garantiza la provisión de servicios ecosistémicos que benefician a todo el planeta, incluso a costa de sus propias vidas.

El III Congreso de Áreas Protegidas de Latinoamérica y el Caribe (CPLAC) y qué debemos hacer para ayudar

Créditos: PNUD/ Grazia Borrini-Feyerabend

La oportunidad la tendremos dentro de poco, en el Centro de Convenciones de Lima, del 14 al 17 de octubre. El CAPLAC se acerca y los pueblos indígenas esperan ser escuchados. La nueva membresía para Organizaciones de los Pueblos Indígenas (OPI)(9) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) es un paso más en ese camino.

La tarea para octubre será discutir sobre todos los obstáculos en los que hay que trabajar para realmente apoyar la conservación hecha por pueblos indígenas y comunidades tradicionales en toda la región.

Sus propuestas son variadas y van desde la cogestión, pasando por el REDD Indígena Amazónico, los corredores para Pueblos en Aislamiento y Contacto Inicial e iniciativas binacionales como las Cuencas Sagradas del Napo y el Marañón. Cada una de ellas viene con una serie de desafíos que requieren atención.

Sobre todo, será importante operativizar nuevas maneras de reconocer el aporte que Territorios y áreas conservados por pueblos indígenas y comunidades locales (TICCA), hacen de manera autónoma, una categoría reconocida por la UICN pero que no ha tenido un correlato político-normativo suficiente en cada país de la región. Falta reconocimiento y apoyo.

¿Qué hacer? Lo primero será consultar a los que tienen mejores resultados para mostrar, a los que, ahora sabemos, han conservado más y mejor desde siempre.

¿Qué entienden por reconocimiento a sus propuestas de autonomía? ¿Cómo integramos las propuestas de gestión autónoma del territorio con otras modalidades de cogestión en los paisajes que queremos proteger? ¿Qué tipo de ayuda solicitan?

¿Qué nuevos protocolos se necesitan establecer para lograr relaciones armoniosas entre la academia y las formas de conocimiento tradicionales? ¿Cómo esperan aportar la nueva agenda post 2020 y qué tipo de compensaciones serán las más adecuadas?

Invertir tiempo y voluntad política para responder estas y otras preguntas será fundamental como medida del éxito del CPLAC. Estamos seguros de que así será. La evidencia es abrumadora y el tiempo para evitar la crisis es cada vez más corto.

Para más información, quedan todos invitados a visitar la Maloca Indígena, al lado del Pabellón de la UICN durante el CAPLAC.

 

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