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Crisis alimentaria sería inminente, advierte la FAO

Fuente de la imagen: Sentinelas Sam

En estos momentos en los que el mundo lucha contra la pandemia, debemos estar más agradecidos que nunca a los productores de alimentos y a quienes trabajan a lo largo de la cadena alimentaria para garantizar que haya comida suficiente para todos, expresó la FAO en su cuenta de Twitter.

Servindi, 1 de abril, 2020.- "Nos arriesgamos a sufrir una crisis alimentaria inminente si no se toman medidas rápidas para proteger a los más vulnerables y mantener vivas las cadenas mundiales de suministro de alimentos".

Así lo advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), la principal organización mundial dedicada a combatir el hambre.

"La suspensión de las operaciones agrícolas y la interrupción de las cadenas de suministro en diferentes países por el brote de coronavirus podrían causar una escasez de alimentos en todo el mundo" puntualizó.

En tal sentido, la organización llama a unir esfuerzos para mantener vivas las cadenas mundiales de suministro de alimentos.

Por el momento, la situación sigue bajo control debido al hecho de que la mayoría de países han almacenado alimentos. Sin embargo, los Gobiernos deberían tomar medidas para evitar que la crisis se agrave aún más.

En particular, es necesario facilitar la logística para los participantes del mercado, el acceso a alimentos para animales y semillas de plantas, concluye.

La FAO insta al G20 a garantizar que las cadenas de valor alimentarias no se interrumpan por el COVID-19. "Los Gobiernos deberían reforzar los mecanismos de seguridad social para garantizar el acceso de los más pobres y vulnerables a los alimentos", señalan.

¿Quiénes ven más amenazadas su seguridad alimentaria y medios de vida debido a la pandemia?

La FAO señala que unos 820 millones de personas en el mundo padecen hambre crónica, es decir, no consumen suficiente energía calórica para llevar una vida normal.

De ellas, 113 millones se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria aguda, un hambre tan grave que supone una amenaza inmediata para su vida o sus medios de subsistencia y les hace depender de la ayuda externa para salir adelante.

Estas personas no pueden permitirse ninguna otra interrupción de sus medios de vida o del acceso a los alimentos que el COVID-19 pueda conllevar.

Recomendaciones de la FAO para mitigar el impacto de la pandemia en la alimentación y la agricultura

La FAO insta a los países a: 

1. Los países deben satisfacer las necesidades alimentarias inmediatas de sus poblaciones vulnerables

Por ejemplo: asegurar que se cubran las necesidades alimentarias de emergencia; ajustar los programas de protección social; ampliar el apoyo nutricional; apoyar la gestión y la prevención de la subalimentación; ajustar los programas de almuerzos escolares para que se sigan distribuyendo incluso cuando las escuelas estén cerradas.

Por ejemplo, con la interrupción de los programas de comedores escolares apoyados por la FAO en América Latina y el Caribe, la FAO pidió a los gobiernos de la región que implementasen medidas para apoyar a los niños cuyas familias tienen mayores dificultades para acceder a los alimentos y asegurar que se mantenga el acceso de los niños a alimentos nutritivos.

Entre las medidas sugeridas figuraban las siguientes: distribución de alimentos a las familias más vulnerables, aumento de los programas de protección social; exención de impuestos sobre los alimentos básicos para las familias con hijos en edad escolar –en especial para los trabajadores de los sectores económicos más afectados-; distribución de alimentos frescos de los agricultores locales; utilización de una herramienta digital (aplicaciones georreferenciadas) para mejorar la comunicación sobre los puntos de acceso para las entregas de alimentos, el horario de distribución y las medidas para reducir el riesgo de COVID-19.

2. Los países deben impulsar sus programas de protección social

Esto podría suponer: aumentar el monto de las transferencias a las personas que ya se benefician de la asistencia social mediante un pago único (antes de que se produzca el pleno impacto de la crisis como medida temprana para mitigar el impacto) o garantizar pagos múltiples para ayudar a las familias a satisfacer sus necesidades básicas; proporcionar una ayuda social complementaria para compensar la pérdida de ingresos para los pequeños productores, por ejemplo; si la inseguridad alimentaria se vuelve extremadamente grave debido a los despidos masivos, la caída de las remesas, etc., estudiar la posibilidad de utilizar los bancos de alimentos, no sólo mediante el suministro directo de alimentos por el gobierno, sino también mediante donaciones de particulares, redes de solidaridad y organizaciones no gubernamentales; habilitar sistemas de pago por móviles para evitar que se interrumpa la distribución de ayudas en efectivo debido a las restricciones de movimiento; inyectar fondos en el sector agrícola, por ejemplo mediante un mecanismo de donaciones, puede ayudar a las microempresas agrícolas, las pequeñas y medianas empresas, los trabajadores ocasionales y el personal asalariado que no puede trabajar a mantenerse a flote, temporalmente, mientras se interrumpe todo la actividad comercial.

Muchos gobiernos ya han introducido o impulsado medidas de protección para combatir los efectos de la pandemia en los medios de subsistencia de la población.

3. Los países deben ganar en eficiencia en intentar reducir los costes relacionados con el comercio

Esto incluye: no imponer medidas que restrinjan el comercio y la movilidad de los productos básicos; reducir el desperdicio y la pérdida de alimentos; resolver cuellos de botella logísticos; examinar inmediatamente las opciones comerciales y de políticas y sus posibles repercusiones; evitar las subvenciones generalizadas a los consumidores de alimentos; reducir las restricciones al uso de las existencias; reducir los aranceles de importación cuando los gobiernos consideren apropiado minimizarlos, por ejemplo, cuando hay un aumento en los costos debido a la devaluación de sus monedas y otras restricciones; reducir temporalmente el IVA y otros impuestos; si es necesario, se debe revisar la política de impuestos a las importaciones para compensar los posibles aumentos de costos (debido a la devaluación del cambio) y evaluar los posibles impactos de la devaluación del cambio.

En general, evitar cualquier limitación comercial sería beneficioso para impedir que la falta de suministros de alimentos y piensos -así como de insumos agrícolas-, empeoren las condiciones locales ya bajo presión por las medidas de respuesta al COVID-19.

También es importante que el refuerzo de la seguridad alimentaria figure en el programa de los países más prósperos, donde actualmente se registran una mayor intensidad de casos de COVID-19. Es probable que las medidas de bloqueo afecten gravemente a los ingresos de los más vulnerables.

Los responsables de la formulación de políticas deben vigilar las tendencias y tener cuidado de no endurecer de forma accidental las condiciones de suministro de alimentos, algo que China ha logrado hasta ahora con métodos creativos y adaptativos. Las tecnologías digitales tienen un papel que desempeñar para anticiparse a los problemas y aliviar las carencias temporales.

Reforzar la resiliencia es un deber de todos si queremos cosechar los beneficios de la interdependencia mundial.

 

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