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¿Por qué la DBA le teme tanto a Hugo Blanco?

Hugo Blanco. Foto: revista Caretas

Las nuevas generaciones tienen el legítimo derecho de conocer y juzgar el desempeño de Hugo Blanco sin pasar por la censura mordaz de una caterva de personajes ahistóricos y desfasados. Personajes sin crédito como Martha Chávez, Ántero Flores-Araoz, Phillips Butters, Mariella Balbi, Hugo Guerra, José Barba Caballero, Víctor Andrés Ponce, Francisco Tudela, Aldo Mariátegui entre otros, lanzan diatribas contra el documental sobre Hugo Blanco.​

Por Jorge Agurto

Servindi, 21 de junio, 2020.- La proyección de un documental sobre Hugo Blanco Galdós, dirigente histórico de las luchas campesinas en el Perú, ha provocado la reacción del fujiaprismo que ha destemplado acusaciones en su contra, la mayoría cargada de verdades a medias, fuera de contexto, cuando no calumnias y mentiras.

Prefiero en el titular el término Derecha Bruta y Achorada (DBA) –popularizado por el periodista Juan Carlos Tafur– para referirme al «fujiaprismo», considerando que la corriente política surgida del maridaje entre fujimorismo y aprismo se encuentra en declive y extinción.

La "DBA" designa al sector conservador torpe e ignorante, que no tuvo escrúpulos en defender el fujimorismo, que en palabras de César Hildebrandt no fue un partido sino una mafia que envileció al país.

Esta DBA, de vocación autoritaria y antidemocrática, subsiste y aún regurgita en defensa de un sistema económico y político al servicio de los grupos de poder, insaciables en su afán de esquilmar al país.

Ocurre en plena pandemia con los precios de los medicamentos concentrados en un grupo de poder farmacéutico, con los cobros usureros del sistema financiero y de las AFP, y con una reactivación forzada a favor del capital y en desmedro de los trabajadores.

Pero, volviendo a Hugo Blanco, queremos remarcar algunas ideas que suponemos explican –quizás, hasta de manera inconciente– el enojo que les provoca el documental y que ha reanimado su discurso intolerante y lesivo a los derechos humanos.
 

1. Un referente de coherencia ética y política

En un contexto de crisis social y moral destaca la humilde presencia y transparencia de don Hugo Blanco, quién se ha mantenido lejos de las prebendas del poder y la corrupción para ser fiel a la lucha por la justicia social.

En el periódico mensual «Lucha Indígena» hay una sección en la que sin que nadie se lo pida, don Hugo Blanco, reporta con disciplina militante, mes a mes, su acción activista, pedagógica y política.

Foto: Roxana Olivera

El domingo 7 de junio de 2020 Hugo Blanco anunció que es probable que «Lucha Indígena» –que iba por el número 165– deje de editarse por tiempo indefinido debido a la delicada salud de su editor Enrique Fernández Chacón, el popular Cochero o Chaparrón como también se le conoce con aprecio.

Fernández Chacón, actual congresista de la República con un amplio voto popular del Frente Amplio, se encuentra hospitalizado víctima del COVID-19.

Hugo Blanco y Fernández Chacón, impulsores de Lucha Indígena. Foto: Roxana Olivera. Fuente: https://twitter.com/pradassoul

Ambos, Hugo Blanco y Fernández Chacón, pertenecen a esa rara estirpe de militantes que consagran su vida a una causa social. Nacieron del pueblo y lo sirven sin descanso a pesar de su largo trajinar. Hugo Blanco tiene 86 años y Fernández Chacón 78 años de edad.

Este tipo de hombres-signo, de símbolos humanos, carece la derecha y el fujiaprismo. El fujimorismo no tiene nada parecido. Por el contrario, exhibe un amplio prontuario de denuncias en proceso y personajes indecentes que sirvieron con obsecuencia a Vladimiro Montesinos, el truhán de la política peruana.

Respecto al legado histórico del que se vanagloria el partido aprista debemos decir que éste fue demolido por el "alanismo", que lo hizo trizas y destruyó como partido. Y este "alanismo" murió cuando Alan García Pérez se disparó un tiro para evitar que su ego elefantiásico termine como detrito en un oscuro presidio.
 

2. Valoró el mundo indígena y lo incorporó como base de sus convicciones

El gobierno militar de Velasco Alvarado sustituyó en 1969 el vocablo "indígena" por el de "campesino" para referirse a la condición de las comunidades originarias,

A contracorriente de la época, que empezó a sobrevalorar el clasista «campesino» por considerar, erróneamente, que el vocablo «indígena» es peyorativo, Hugo Blanco afirmó y se autoreconoció como "indígena".

No fue una postura falsa u oportunista sino una autoidentificación auténtica, vivencial. El intercambio epistolar entre Hugo Blanco y José María Arguedas, cuando el primero se hallaba recluido en la isla penal de El Frontón, es una riquísima expresión –incluso, diría estética y emocional– de este proceso.

Frente a la crisis civilizatoria del sistema capitalista que amenaza con desaparecer a nuestra especie humana Hugo Blanco coincide con el movimiento indígena en proponer un nuevo paradigma de vida basado en la idea pluriversa del Buen Vivir.

En el centro de esta propuesta está el rescate, revaloración y reafirmación de la comunidad y lo comunitario, así como el ejercicio práctico de la solidaridad colectiva y horizontal.
 

Hugo Blanco al lado de Máxima Chaupe, defensora de las lagunas de Cajamarca.

Observador atento y activo de diversos procesos de autonomía indígena conoció de cerca la experiencia del Gobierno Zapatista en México y escribió: 

«Yo pertenezco a las filas de quienes luchamos contra esa opresión y por lo tanto contra el orden jerárquico fabricado a su servicio; los que estamos por que la sociedad en su conjunto forje su futuro como fue en los albores de nuestra especie. Para esto naturalmente tienen que derrumbarse las jerarquías y reconstruirse la horizontalidad.

Maravilloso ejemplo de esto es la sociedad zapatista, donde la autoridad soberana es la asamblea y sus siete principios del mandar obedeciendo: 1. Servir y no servirse. 2. Representar y no suplantar. 3. Construir y no destruir. 4. Obedecer y no mandar. 5. Proponer y no imponer. 6. Convencer y no vencer.  7. Bajar y no subir.»

3. Una posición abierta y renovada en diálogo con la agenda social

Si bien Hugo Blanco se inicia como militante del trostkismo, una de las corrientes del marxismo internacional, no se anquilosó en una posición sectaria y dogmática como se han caracterizado diversos grupos de la izquierda peruana.

Fiel al viejo Carlos Marx –que no se consideraba «marxista»– valoró siempre la comprensión de la realidad por encima de los arquetipos ideológicos y tuvo una actitud abierta para nutrirse de diversas fuentes y vertientes.

A pesar de su avanzada edad hemos visto a don Hugo Blanco practicando una militancia solidaria,en numerosas marchas, acompañando a pie las luchas de resistencia social en defensa del agua, la tierra, el ambiente, la agroecología y la alimentación sana sin químicos.
 

Fue uno de las primeras personas del sector progresista en incorporar la agenda climática en su discurso político. Por esto no resulta extraño verlo al lado de Greta Thunberg, la adolescente sueca que ha generado el movimiento juvenil más extenso del planeta: Fridays for future (Viernes por el futuro) a la cabeza de las luchas contra la catástrofe climática. 

Por eso tampoco fue raro encontrar un vídeo en Youtube en el que jóvenes entrevistan y dialogan con hondo respeto y admiración a Hugo Blanco en un auditorio de jóvenes. Esto indica que la juventud tiene más intuición para elegir a quién escuchar. 
 

 

 

4. Raíces con la historia y una vigencia más actual que nunca  

Personajes sin crédito como Martha Chávez, Ántero Flores-Araoz, Phillips Butters, Mariella Balbi, Hugo Guerra, José Barba Caballero, Víctor Andrés Ponce, Francisco Tudela, Aldo Mariátegui entre otros, lanzan diatribas contra el film sobre Hugo Blanco.

Como viva expresión de la DBA acusan a las oenegés de avalar, financiar y promover este tipo de propaganda que según ellos hace «apología al terrorismo» y piden la censura del film.

Intentan, de manera malévola y deshonesta, coactar la libertad de expresión sacando de su contexto histórico la acción de Hugo Blanco en la década del 60 del siglo pasado y asociarlo a la política demencial y terrorista de Sendero Luminoso.

Más allá de los ataques y acusaciones fuera del contexto de una época en la que hasta Mario Vargas Llosa era admirador de la Revolución Cubana, el afán de presentar a Hugo Blanco como un hombre violento y "terrorista" es un despropósito grosero.
 

 

Quienes conocen a Hugo Blanco de manera personal pueden dar testimonio de que es un hombre de paz, amante de la justicia, y que respondió a su época con valor y entereza.

Participó de una lucha emancipadora de manera resuelta e íntegra, y cumplió el mandato comunal de la autodefensa armada para resistir y responder a la violencia de los hacendados, para quienes la vida de los siervos no valia nada.

Más allá de las controversias y avatares de su desempeño político Hugo Blanco ocupa un lugar en la historia al contribuir a un proceso revolucionario de reforma agraria que se anticipó e iba mucho más lejos de la reforma que impulsó el Gral. Velasco Alvarado.

La necesidad de reestructurar el régimen oligárquico y latifundista en el Perú era una necesidad imperiosa que el primer gobierno del timorato y despistado Fernando Belaúnde Terry nunca llegó a ejecutar en serio a pesar de tener la oportunidad.

La Unión de Cineastas Peruanos ha manifestado su respaldo a los productores del documental y afirma: 

«Como creadores audiovisuales libres, nos oponemos a todo tipo de censura contra las obras artísticas y a todo intento de impulso autoritario contra la actividad creadora».

Pero lo más grave, y el problema de fondo,

«es el intento de silenciar las voces de la memoria con el fin de negarnos un presente con una conciencia crítica que nos lleve a un mejor futuro» indican los cineastas.

En resumen, lo que intenta la DBA es seccionar y mutilar esa parte de la memoria histórica que recuerda situaciones de dominación oligárquica –que aún subsisten bajo nuevas formas– y las respuestas rebeldes y emancipadoras de los sectores oprimidos.

Con sus aciertos y errores, Hugo Blanco tiene hondas raíces en la historia del país, con esa parte no narrada y que quienes detentan privilegios y poder preferirían ocultar y olvidar para siempre.

Fiel a sus convicciones pacifistas y democráticas Hugo Blanco fue elegido miembro de la Asamblea Constituyente de 1980 con una altísima votación popular.

En las últimas décadas, desvinculado y ajeno a las jerarquías y estructuras partidarias, optó por acompañar a los movimientos sociales difundiendo sus voces y sentires a través de «Lucha Indígena», publicación que desde el ecosocialismo difunde las demandas del pueblo acordes a la realidad y a los nuevos tiempos.

Concluyo afirmando que las nuevas generaciones tienen el legítimo derecho de conocer y juzgar el desempeño de Hugo Blanco sin pasar por la censura mordaz de una caterva de personajes ahistóricos y desfasados.
 

Fuente de la imagen: Red Latina sin Fronteras

 

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Comentarios

Tuve el honor de conocer a Hugo Blanco en los ochenta y mantener la relación posteriormente en amigos comunes y luchas compartidas desde la solidaridad y la defensa de los derechos humanos. Mi admiración a personas como el es tan grande como el desprecio a quienes lo difaman. Recordemos el dicho no ofende quien quiere sino quien puede.

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