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La Resistencia Indígena en imágenes

Ilustración: Calendario Antiprincesas 2018, Editorial Chirimbote

Servindi, 12 de octubre, 2018.- Hoy se conmemora el Día de la Resistencia Indígena. En esta fecha, se recuerda la histórica lucha de los Pueblos Indígenas por el reconocimiento de sus derechos y la defensa de sus territorios, la Madre Tierra y sus culturas. 

Aquí les compartimos una recopilación de imágenes e ilustraciones donde diferentes organizaciones conmemoran el 12 de octubre. 

 

Imagen: Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC

 

Imagen: Voces Nuestras

 

Imagen: Observatorio Petrolero de Amazonía Norte

 

Imagen: Aseinc Ong

 

Imagen: Partido Popular Tekojoja

 

Imagen: Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica

 

Imagen: CEDIA PERÚ

 

Imagen: Tania Pariona Tarqui

Imagen: Onamiap

 

Fuente: Diversidad Cultural Indígena Latinoamericana
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Un día memorable, la resistencia indígena contra el invasor, conquistador, colonizador o cualquier tipo de represión de explotación y aprovechamiento de los mundos indígenas, vistos como ignorantes, sin cultura, ni respeto a su identidad o idioma o lengua. De pié con todos los hermanos que somos partes de esta valiosa generación de generaciones que nos ha fortalecido y permitido dar a conocer la grandeza de una raza como la nuestra. dra. bertha de peru

Sólo unas pocas palabras, después extenderé.
Es la fecha en fuimos “descubiertos” por los europeos.
Aplastaron nuestras culturas.
Para “civilizarnos” tuvimos que imitarles, por supuesto mal.
Luego vinieron las “Revoluciones de independencia” dirigidas por los “criollos”, los hijos de europeos nacidos acá.
Pero nuestros pueblos supervivieron y superviven. Estamos en lucha para liberarnos verdaderamente.
Voy a hablar del Perú, mi país. Su realidad es parecida a la de los otros pueblos, independientemente de las rayas fabricadas llamadas fronteras.
En la selva amazónica existen muchas culturas mucho menos contaminadas por los europeos. Hay pueblos que rechazan y eluden todo contacto con la “civilización”.
Yo soy de la sierra andina, donde existimos quechuas y aymaras. Soy quechua, hablo el dialecto cusqueño de nuestro idioma.
Una herencia que afortunadamente conservamos es la vida en comunidad, “ayllu” en mi idioma. Es una organización horizontal, donde no hay como en el mundo “civilizado” los que mandan y los que obedecen. El cultivo de la tierra tiene poca deformación, los lotes tienen dueño, pero el trabajo continúa siendo colectivo. (Hoy trabajo contigo en tu lote y cuando corresponda trabajar mi lote, tu vendrás a colaborar conmigo). Ese sistema se llama “ayni”.
Hablemos del idioma: Los opresores hablan español castellano y miran con desprecio a quienes hablamos un idioma nativo, que por supuesto es mirado como inferior. Veamos la “inferioridad”:
En mi cultura no existía la escritura, existían los “Khipus” que eran cuerdas de colores de diferentes dimensiones y con nudos a diferentes distancias.
Es cierto que en vocales somos más pobres que el castellano, sólo tenemos 3: La A, una intermedia entre E-I y otra intermedia entre O-U.
Pero en consonantes somos ricos, aunque no tenemos B ni V, ni C con el sonido de Z. Debo señalar que los castellano-hablantes de Latinoamérica tampoco pronuncian C con el sonido de Z, ni la Z, ni la V.
Tenemos tres variantes de 5 consonantes:
K – Kh – K’
Ch - Chh – Ch’
P – Ph – P’
T – Th – T’
Los sonidos de K – Ch – P – T los denominamos naturales y son iguales a los del castellano.
Los sonidos de Kh – Chh – Ph – Th los denominamos soplados.
Los sonidos de K’ – Ch’ – P’ – T’ los denominamos explosivos.
Además hay otra consonante que no existe en castellano ni en su forma natural y que la graficamos Q con sus tres variantes Q – Qh – Q’
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Hay otra superioridad del quechua frente al castellano:
Si yo que soy varón estoy conversando con una mujer y le digo “Nosotros los varones”, alguien que me escucha pero no nos ve, no sabe si estoy conversando con otro varón o con una mujer.
En quechua sí, aunque no nos vea sabe si estoy conversando con un varón o con una mujer, pues hay “nosotros” que incluye al interlocutor y "nosotros" que lo excluye.
Si estoy conversando con una mujer le digo “Ñoqayku qharukuna”. Si conversara con un varón le diría “Ñoqanchis qharikuna”.
Hay otra debilidad del castellano: Si digo “sube, baja, entra, sal”, quien escucha y no me ve no sabe si yo estoy arriba, abajo, adentro o afuera; en quechua sí:
Si estoy abajo, en castellano: Sube En quechua: Wichay
Si estoy arriba, en castellano: Sube En quechua: Wichamuy
Si estoy abajo, en castellano: Baja En quechua: Urayamuy
Si estoy arriba, en castellano: Baja En quechua: Urayay
Si estoy afuera, en castellano: Sal En quechua: Lloqsimuy
Si estoy adentro en castellano: Sal En quechua: Lloqsiy
Si estoy adentro en castellano: Entra En quechua: Haykumuy
Si estoy afuera en castellano: Entra En quechua: Haykuy

SOMOS SERES HUMANOS DE RÍOBOSQUE
La Amazonia es una formación material de energías físicas de los ríos, energías vivas de los bosques y energías sociales de los humanos. Es un sistema río-bosque-humano.
Somos conscientes del espacio físico donde habitan los vegetales, los animales acuáticos y terrestres, y nosotros mismos: este Espacio es la “Madre Tierra”, que hace sostenible los alimentos para todos los seres vivos, abrazada por el calor solar y la frescura de la lluvia.
Nuestros lenguajes amazónicos, son conocimientos ancestrales sobre el “espíritu” energético que la “Madre Tierra” provee para sostener la vida de los vegetales, animales y humanos; y sobre el deber que tienen los humanos de compartir y comunicar la vida. En la amazonia, el Espacio de la “Madre Tierra” tiene un Tiempo que lo pensamos como sucesivos ciclos que se repiten circularmente: día-noche-día, merma-creciente-merma, calor-lluvia-calor, luna-oscuridad-luna, vida-muerte-vida, hijos-padres-abuelos; su Tiempo no es lineal, es circular. Además, pensamos que las energías de los ríos, bosques y seres humanos, son “espíritus” que cuidan contra la depredación y contra los malvados invasores; pensamos bondadosamente que la “Madre-Tierra” unifica estos “espíritus”.
Así es el Buen Vivir en la tierra húmeda y cálida, con las energías que se intercambian como río-bosque-humano. Este intercambio es la unidad dinámica, que se conservaría productivamente, si el impulso individual de cada persona obedeciera al hábito y virtud del deber social: coger solamente lo necesario para vivir.
Se cree que las energías se renuevan y se tiene fe en la Madre Tierra. Es un mito de vida, que nos ayuda a sostener, compartir y comunicar la vida. No es una vida de mitos abrahámicos y judeo-cristianos que ha impuesto el invasor desde hace más de 500 años de evangelización.

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