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Los sastres de Celendín, por José Luis Aliaga Pereira

Foto: Pixabay

Servindi, 3 de julio, 2022.- Un cronista popular tiene la virtud de observar más allá de lo común, y encontrar lo trascedente y perdurable en los hechos y avatares cotidianos de la vida.

Su mirada no solo captura el tiempo, la realidad en movimiento, sino que presenta algunas verdades con arte, con un manejo profundo de la trama, que despierta y evoca aspectos singulares de nuestra compleja humanidad.

En “Los sastres de Celendín” encontramos esta destreza literaria, que nace de una enorme curiosidad y capacidad de indagación para mostrarnos el rostro de uno de los oficios en riesgo de desaparecer a pesar de sus enormes virtudes.

La crónica va acompañada de cuatro entrevistas en vídeo a cuatro ilustres sastres del pueblo de Celendín que dejan un testimonio para la posteridad sobre este arte y oficio tan apreciado hasta hace pocas décadas.

¿La desaparición progresiva de los sastres –un oficio que hay que aprender desde pequeño– será un indicador del deterioro de la calidad de vida moderna? ¿Vivimos en un mundo en el que la gente ya no usa terno ni ropa a la medida? 

Estas son algunas de las interrogantes que nos genera la reciente crónica de José Luis Aliaga Pereira y que compartimos este fin de semana. 

 

Los sastres de Celendín

Por José Luis Aliaga Pereira*

Las sastrerías, lugares donde hombres silenciosos se preocupan por cubrir con prendas de vestir de la manera más bella posibles nuestros cuerpos, están en proceso de extinción. Nos referimos a aquellas personas que han hecho arrugas y canas componiendo los llamados TERNOS cuyo auge data de la década de los 30.

“Por favor póngase derecho”, “Abra los brazos” o “Cierre las piernas” son algunas de las frases que éstos dedicados señores han repetido miles de veces.

Para todos ellos, al menos a los que hemos entrevistado, el duro bajón en su trabajo se debe, como nos dice don Juan Mejía Chávez "a la llegada de bastantes confecciones chinas al país”, también “porque las instituciones de acá dan trabajo a Lima”, “Poco a poco este oficio va a desaparecer”. 

Por su parte don Sasencio Paterno Rudas Escalante, sastre natural del distrito de José Gálvez, nos manifiesta que la falta de trabajo se debe a que “… el gobierno de Alan García le abrió las puertas a todos las confecciones de los chinos y japoneses”.

Los meses que más trabajo tienen, nos explican los hombres de la aguja y tijera, son los de noviembre y diciembre (promociones de colegios), marzo y abril (campaña escolar) y julio (fiesta patronal). 

También señalan que las autoridades y directores de las instituciones como las entidades bancarias y educativas, por ejemplo, deberían apoyarlos enviando a confeccionar los ternos que, año tras año, obsequian a sus empleados, los meses que menos trabajo tienen.

Para actualizar esta nota intentamos hablar con algunos de nuestros entrevistados. Lamentablemente don Juan Mejía Chávez, el más antiguo de todos, falleció el 5 de marzo de 2018. Su compañera nos cuenta, entre llantos, que no pudo resistir a un tumor maligno que tenía en la cabeza. Hoy, la misma señora nos dice, que, en el trabajo lo ha reemplazado su hijo, don Marco Antonio Mejía Becerra, quien también se desempeña como profesor contratado en el caserío de Bellavista de Cajen del distrito de Sucre; pero que ya no confecciona TERNOS porque este arte se aprende desde pequeño.

Por su parte don Sasencio Rudas Escalante ya no está ejerciendo el oficio de sastre por estar mal de salud. Los otros dos confeccionistas continúan en esta labor, como nos dice Wilfredo Rodríguez, "hasta que Dios nos de fuerzas".

Las entrevistas que presentamos a continuación las realizamos en el 26 de marzo de 2016. En primer lugar va don Juan Mejía Chávez, luego Sasencio Rudas Escalante, después don Wilfredo Rodriguez Díaz y, al final, Delmer Bustamante:
 

 

 

 

 

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* José Luis Aliaga Pereira (1959) nació en Sucre, provincia de Celendín, región Cajamarca, y escribe con el seudónimo literario Palujo. Tiene publicados un libro de cuentos titulado «Grama Arisca» y «El milagroso Taita Ishico» (cuento largo). Fue coautor con Olindo Aliaga, un historiador sucreño de Celendin, del vocero Karuacushma. También es uno de los editores de las revistas Fuscán y Resistencia Celendina. Prepara su segundo libro titulado: «Amagos de amor y de lucha».

 

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